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En un
libro que recientemente presentó el Escritor CEFERINO REATO, se mencionan las
diferencias entre lo que tanto los Gobiernos de los KIRCHNER como antes que
ellos algunas organizaciones que se presentan como defensoras de los Derechos Humanos,
difundieron en todo el mundo, acerca de la cifra de muertos y desaparecidos
durante el régimen Militar, de los años setenta.
Un comentario como el presente, es no sólo delicado sino de alto riesgo, por la mala interpretación que puede generar, de buena y mala fe, desde el sector más involucrado en el “relato” mentiroso sobre lo acontecido en esos trágicos años, en especial de parte de aquellos grupos con intereses particulares en difundir y sostener una falacia que ha sido utilizada política y económicamente. Está ya casi de más aclarar que una sola muerte injusta es de una inconmensurable importancia. Es todo, es lo más trascendente para la vida de los seres queridos de la víctima, y no hace falta extenderse demasiado en los argumentos que esta afirmación implica, porque son fáciles de entender, y quienes especulan con estas cuestiones, no merecen además tanta atención. La que sí la merecen son aquellos que se han quedado con el dolor de la pérdida irreparable. Y aquí no faltará quien reflexione acerca de cuáles son las muertes injustas y cuáles no. Hasta la misma Iglesia admite una muerte como justa, cuando esta es en defensa legítima de la propia vida o la de los demás. Pero inclusive, algo mucho menos que una muerte injusta, sino un simple daño injusto, como la mentira, la difamación, son hechos que generan una gran tristeza y merecen ser condenados. De modo que no se pretende entrar aquí en una discusión que sería inadmisible desde el punto de vista moral, acerca de una diferencia de números, sólo se pide se tenga en cuenta que esa diferencia ha sido utilizada con fines precisamente inmorales, como, por dar un caso de gran importancia que es hoy absolutamente palpable, la motivación que se ha querido imponer en distintos sectores de la sociedad, en especial el de los Jueces, desde donde se armó un grupo enceguecido que viene actuando con saña y odio, pasando por encima de los más elementales principios jurídicos, que hacen a la libertad, a la seguridad, al respeto que la Constitución Nacional establece sobre los derechos y las garantías de los ciudadanos, y en especial sobre los tan falsamente mencionados derechos humanos. El propio CEFERINO REATO, recientemente en un reportaje radial, dice que la cifra original fue puesta arbitrariamente, por los exiliados argentinos en Europa, para acrecentar la impresión sobre los sucesos de la Argentina en aquella época, y también por HEBE de BONAFINI, según el Escritor, en este último caso según una versión de SERGIO SCHOKLENDER. Hubo en aquel entonces un fuerte ataque a la Nación, reprimido por las fuerzas legales de la Argentina, y bajo las órdenes de un Gobierno constitucional. Las Fuerzas Armadas y Policiales, debieron defender a la Patria, y a las familias que la componían, de los alienados que siendo violentos y necesitando descargar sus odios y resentimientos, las atacaron sorpresiva e inesperadamente, encontrándolas sin la preparación física y mental adecuadas. Y resulta que hoy, estos apátridas y homicidas, son homenajeados con cargos públicos, títulos especiales, monumentos e indemnizaciones altísimas, que pagan todos los argentinos, por disposición del sector político que llegó con trampas al poder, engañando, estafando a los argentinos y al sistema democrático que estos eligieron para convivir. Múltiple daño entonces … Todo lo cual ha sido sostenido con falsos argumentos que se estrellan contra la pared, ante cualquier ciudadano de buena fe que conoce la verdadera historia, porque la vivió y no se la contaron mocosos irreverentes y no tan mocosos que están usufructuando la mentira oficial, y ya desde hace muchos años. Es hora de que la verdad aflore y se manifieste con toda su crudeza. Este Portal ha venido informando, también desde hace varios años, acerca de la mentira del relato kirchnerista y la que emiten los protagonistas que iniciaron la guerra, la que tuvo aspectos sucios como toda guerra, y que en este particular caso contó con la respuesta del Estado, en un régimen de pleno ejercicio de la democracia. Una verdad que no logra penetrar en las cabezas de los fanáticos que no la quieren ver por cuestiones ideológicas extrañas a la cultura y la historia de la Argentina. Sobre estos desquiciados, poco se puede hacer, por el fuerte enceguecimiento que los caracteriza. Desde estas páginas siempre se aclaró que no fueron 30.000 los desaparecidos, y si a alguien le quedase dudas acerca de lo que representa esta enorme mentira, podría decírsele que, conforme a las reales cifras oficiales actuales, la diferencia con la verdadera que ahora trasciende, es tan grande que supera a ésta. Lo que significa que, si de la otra parte, se mintiera con la misma magnitud, en vez de sumar restando, se llegaría a la insólita y ridícula situación en la que no habría ningún muerto ni desaparecido en la confrontación que hubo en los años setenta en la Argentina. ¿Basta con esta reflexión o hace falta algún argumento más …?. La paz que tanto se declama y se reclama, no vendrá sin un reconocimiento de lo verdaderamente sucedido en los años setenta, cuando, y para ir directamente al punto central del tema de la nota, la gran mayoría –por no decir casi la totalidad- de la población, pedía a gritos que se terminara con la locura de atentados explosivos criminales, secuestros, asaltos, y otros hechos ilícitos, pero antes que eso inmorales e ilegítimos, por cuanto se manifestaban dentro de un Gobierno constitucional, es decir, del mismo origen, pero totalmente desvirtuado, del que hoy los autores de aquellos crímenes y desmanes, usufructúan, y dicen defender a rajatabla, a pesar de las evidencias de graves transgresiones por estos cometidas, sólo por una puntual conveniencia personal o sectorial. Pero, como la mentira siempre tiene patas cortas, es ahí donde, a través de la reflexión, de la memoria, y de la reacción visceral de muchos ciudadanos, el “relato” empieza a tambalear, y no sería de extrañar que se vaya armando un grupo que quiera reestablecer, dentro de los canales que permiten las leyes, un verdadero Estado de Derecho, y no una caricatura del mismo, como lo configura el actual Gobierno. De allí que los Jueces que han cometido y están cometiendo enormes excesos en la persecución sobre los responsables legales y legítimos de la represión a los grupos criminales que asolaron el país por aquellos años, deberían preocuparse sobre una posible revisión de estas irregularidades, una vez desaparecido el kirchnerismo del poder. Y cuando aquí se habla de los hechos manifestados absolutamente dentro de la ley, impuesta bajo condiciones especiales del momento, es porque es además indebido plantearlo en otro marco, como el actual, y obviamente en esta apreciación se excluyen los hechos ilícitos y excesos ilegítimos, que pudieran haberse manifestado. En definitiva, hay muchos argentinos que esperan que sea investigada la actitud oficial, esta sí, ilegal e ilegítima, fundada en el odio, en el revanchismo y en el resentimiento y la venganza, puesta en práctica por los Jueces involucrados en el actual movimiento al que se alude, y sostenidos e inducidos, precisamente por el Gobierno. Fuente: Enfoques Positivos |
