domingo, 20 de octubre de 2013

TODOS LOS TRENES, UN TREN

El tren K, como el Sarmiento, sigue colisionando

Otra vez se fue de garufa un tren del Sarmiento; otra vez la gente al hospital, y otra vez a desempolvar las mismas broncas, ante la percepción de la tragedia como un hecho casi cotidiano. Nos acostumbramos a las tragedias como nos acostumbramos al gobierno K, que es esencialmente, una enorme tragedia argentina.
Esta vez aconteció en la mañana de un sábado, y no hubo que lamentar fallecidos, como para darle la razón al absurdo señor Schiavi. Apenas un centenar de heridos, de esos que no les interesan más que a Crescenti, del SAME, que los tiene que colectar y curar....de esos cuyas heridas no rendirán cuentas los medios, a partir de mañana, total les quedan solamente para ellos, y para sus familias. Los heridos ya ni siquiera son gran noticia, cuando estamos tan acostumbrados a contar muertos.
Las tragedias ferroviarias en la Argentina kirchnerista constituyen una analogía con el gobierno mismo. Los trenes, como Cristina, van por todo y no se detienen ante nada. Ni ante los frenos hidráulicos que Randazzo dice que cambió, del mismo modo en que Cristina dice que cambió al país. De un lado es cierto que cambiaron al país. Lo cambiaron por uno peor. No viaja acaso, la gente, en formaciones recicladas, emparchadas, y repintadas con maquillaje revolucionario? Cual es la diferencia entre los trenes del Sarmiento y el relato, siendo que ambos son una gran mentira con make up? Todo lo que maneja el kirchnerismo, así los trenes como la seguridad, termina con la gente en el hospital, o en la Chacarita. No les importa; siempre la culpa puede ser adecuadamente depositada en otro. Y ellos siguen yendo por todo. Desde el relato oficial, los conductores de trenes del Sarmiento son una célula de Al Qaeda; un grupo de talibanes suicidas que estrellan formaciones, donde el que va adelante de todo es el culpable del atentado, y todo está arteramente planeado para desestabilizar al movimiento nacional y popular. Desestabilizar qué, si vivimos desestabilizados, en una guerra de nervios cotidiana, a causa de estar gobernados por ladrones incompetentes?
Lo cierto es que en apenas 3 años, la conducción propia o tercerizada que el estado lleva en el Ferrocarril Sarmiento arroja un saldo de 54 muertos y 1228 heridos.
Gente, apenas gente muerta y herida; tema menor frente a las grandes revoluciones de los soberbios iluminados.
El convoy kirchnerista se estrella contra la realidad cotidiana; el relato se lleva puestos los frenos del sentido común, porque viene, sin conducción, sobre las vías de la impericia y la falsedad.
El primer conductor patrio terminó muerto en el sur, sin un médico cerca. La heredera de la conducción del tren nacional y popular, está en Olivos, presumiblemente lejos de la realidad (como si alguna vez hubiera estado más o menos cerca), y con un agujero en el cráneo.
Exactamente igual que los pasajeros del Sarmiento, o que los transeúntes de las narconochecitas argentinas. Muertos y heridos por doquier. Pero son, apenas, gente...
El tren del kirchnerismo choca y se despedaza. Destruyen y se autodestruyen. Son insalubres. En un acto de defensa propia y de defensa mutua, hay que bajarse lo antes posible de este tren...
Fabián Ferrante