Un Estado de doble
cuerpo
Estados Unidos no puede seguir siendo la
mula boba
de la política exterior de Israel (Z.
Brezinski)
Alberto
Buela (*)
Cuando mi
tocayo Alberto Spektorocoski , graduado de la Universidad hebrea de Jerusalén y
titular de ciencia política de la Universidad de Tel Aviv [1], afirmó en la Universidad
brasileña de Uberlandia (6/8/13) que era falso que existiera un lobby judío dentro del gobierno de los
Estados Unidos como demostró de manera incontrastable el informe Mearsheimer y Walt (2007) y que la
auténtica respuesta la dio Noam Chomsky cuando dijo que: No existe tal lobby sino que los intereses de Israel y los Estados
Unidos coindicen en un todo en política internacional. Surgieron
inmediatamente una serie de preguntas desde el auditorio.
Nosotros ante semejante dislate politológico le preguntamos,
entonces, qué sentido tiene la existencia de dos Estados cuando actúan como uno
solo. Se sonrió y se fue por la tangente con una no-respuesta. Cuando en
realidad, si lo pensamos, su tesis, como la de Chomsky, como la del gobierno de
Israel, como la del gobierno de los Estados Unidos es la de la existencia de:
un Estado de doble cuerpo.
Se entiende
por Estado de doble cuerpo la existencia
de un Estado (Israel) que penetra en la política exterior de otro Estado
(Estados Unidos) de tal forma que la política exterior de este último es la
política exterior del primero. Tenemos que descartar la idea errónea de Estado
bicéfalo, Estado de dos cabezas, porque en el Estado de doble cuerpo existe una
sola cabeza, la del Estado dominante o colonizador. De modo que, lo que es
doble es el cuerpo (el del Estados Unidos y el de Israel) pero no así la cabeza
que es única y pertenece al Estado de Israel.
Este Estado
de doble cuerpo no ha sido estudiado hasta ahora con detenimiento por la
politología pues es una idea a la que tenemos acceso desde la metapolítica como
estudio de las grandes categorías que condicionan la acción política concreta.
Nosotros con
esta breve nota, solo queremos llamar la atención acerca de la existencia de
este nuevo tipo de Estado. No debe confundirse tampoco con los denominados
Estados vicarios, que son aquellos que actúan por orden de los grandes poderes
indirectos (hoy en Argentina se habla de grupos concentrados) o imperialismo
internacional del dinero.
El Estado de
cuerpo doble es la expresión del máximo dominio en el orden internacional
postmoderno de un Estado sobre otro. Todo ello apoyado en el simulacro (la
principal categoría metapolítica del nuevo des-orden actual)[2] del poder omnímodo de un
gran Estado (Estados Unidos) pero ejercido por piccolo Stato (Israel). El Estado de doble cuerpo necesita como conditio sine que non de la existencia
de un gran Estado que haga las veces de guarda espalda internacional y de un
pequeño Estado que cumpla funciones de oligarquía política. Es decir, que
maneje las decisiones.
Este
concepto de Estado de cuerpo doble está vinculado a la cuestión de cómo se
puede controlar planetariamente, bajo la mascarada democrática, de una manera uniforme el mundo.
Dejamos aquí
abierta la cuestión.
