lunes, 21 de octubre de 2013

COMO HIZO CON RUBIANES, EL PSOE SALE EN DEFENSA DE QUIEN INSULTA A ESPAÑA

No toleran lo ‘antigallego’ o ‘catalanófobo’, pero les chifla la hispanofobia de Albert Pla

Dom 20·10·2013 · 20:51h 3

Hay gente que busca compensar su falta de talento con provocaciones gratuitas para llamar la atención. Ése es el caso de Albert Pla, un tipo del que no puedo decir que cante mal porque, por respeto a la música, me niego a usar el verbo “cantar” para referirme a lo que él hace. El miércoles hizo gala de su mala educación en una entrevista en el diario La Nueva España, faltando al respeto a los gijoneses en particular y a los españoles en general.
Dice que le gustaría que se estudie el catalán en Gijón “por cojones”
En esa entrevista, al ser preguntado de si es partidario de la independencia de Cataluña, él respondió: “Claro que estoy a favor, ¿quién quiere ser español?” Esto lo preguntaba después de haberse referido a la manifestación catalana a favor de la unidad de España de la siguiente forma: “Este fin de semana, en Cataluña, hubo una manifestación de treinta mil tíos que llenaron la plaza de Cataluña, y parece que todos los periódicos de España dicen que los catalanes quieren ser españoles.” Así pues, primero reconoce que hay catalanes que quieren ser españoles, y luego se pregunta quién quiere serlo. Se ve que el tío no es muy listo, ¿eh? Pero la polémica no surgió por eso, sino por lo que venía a continuación. Y es que Pla dijo: “a mí siempre me ha dado asco ser español, como espero que a todo el mundo. Me gustaría que los catalanes fuéramos independientes y que en Gijón se estudiara el catalán por cojones, igual que nos pasa a nosotros ahora.”
Albert Pla olvida que la mayoría de los catalanes son hispanohablantes
Se ve que Pla no tiene muchas luces y por eso se le ha olvidado que si en Cataluña se estudia el español -una simple asignatura, como si fuese una lengua extranjera- es porque el español es una de las dos lenguas cooficiales de Cataluña y, dicho sea de paso, la más hablada en esa comunidad, y eso a pesar de todos los medios públicos -pagados por el contribuyente- que ha dedicado el nacionalismo a imponer el catalán en las escuelas, en los comercios y en todos los ámbitos posibles. Para que independentistas como Albert Pla sufrieran lo que sufre esa mayoría de catalanes hispanohablantes, habría que impedir la escolarización en catalán y relegar esa lengua a una sola asignatura, como el inglés. No hay ningún partido con presencia parlamentaria que pida tal abuso. Y en cuanto al movimiento cívico, se reparte entre asociaciones que piden la libertad de idioma y asociaciones que piden el bilingüismo o el trilingüismo en las escuelas catalanas. Aquí los únicos que piden la exclusión de una lengua oficial -y para más inri, la hablada por la mayoría de los catalanes- son los separatistas, tanto los declarados como los que les hacen de portamaletas -PSC, IU-, al más puro estilo totalitario.
Puedes insultar a España, pero no discrepar del nacionalismo catalán
Y hablando de esos portamaletas, el PSOE e Izquierda Unida han tachado de “censura” la cancelación del espectáculo de Pla en Gijón a raíz de sus insultos. El PSOE lo ha llamado “censura intolerable” y ha acusado de “autoritarismo” a Foro, el partido que gobierna en esa ciudad. Incluso defendió los insultos de Pla invocando la “libertad de expresión”. Al leer esto no he podido evitar hacer memoria. Durante el mandato del socialista Montilla en Cataluña se creó un organismo de censura, el famoso CAC, cuya primera misión fue investigar a la COPE pocos días después de que Montilla la acusase de “incitar al odio”, y todo ello por las críticas desde esa emisora al proyecto de nuevo Estatuto que estaban preparando los socialistas. La cosa no acabó ahí: unos días después se enviaron correos desde cuentas oficiales de la Generalidad a anunciantes de la COPE para pedir que retirasen su publicidad de esa emisora.
El PSOE ha recurrido sistemáticamente a la acusación de “catalanofobia” contra todos los que discrepaban del nacionalismo, cuyas tesis insolidarias y excluyentes han sido asumidas por los socialistas hasta extremos delirantes. Sin ir más lejos, el mes pasado la dirigente socialista Elena Valenciano acusaba al PP de “fomentar durante años la catalanofobia” por sus críticas al nacionalismo. Sin embargo, ante los constantes insultos del nacionalismo catalán contra España el PSOE guarda un silencio sepulcral.
Y si no privilegias a los gallegohablantes en las escuelas eres ‘antigallego’
Esta técnica no sólo ha sido aplicada desde las filas socialistas para el caso catalán. En Galicia el PSOE también ha tachado de “antigallego” el decreto de Feijóo para implantar el trilingüismo en las escuelas. Un modelo con el que, faltando a su promesa electoral de libertad lingüística, el actual presidente gallego impuso cuotas iguales para el español y el gallego en la escuela. Sin ser este modelo de mi agrado, no entiendo por qué el PSOE lo tacha de “antigallego” y no de “antiespañol”. Por lo visto, los socialistas consideran “antigallego” o “catalanófobo” todo lo que sea no privilegiar a los hablantes de las lenguas regionales frente a los que hablan la lengua común. Así, defender que los catalanes y gallegos, hablen la lengua que hablen, tienen los mismos derechos es, a los ojos del PSOE, algo que te convierte en una persona que odia a Galicia y a Cataluña. Curioso concepto de la igualdad el que tiene el PSOE.
El PSOE arremetió contra Aznar y Rosa Díez por ‘ofender’ a los gallegos
Por otra parte, cuando Rosa Díez dijo en 2010 que “Zapatero podría ser gallego en el sentido peyorativo”, el PSOE apoyó una moción en el Parlamento de Galicia (que también respaldaron el PP y el BNG) en la que se calificaban esas palabras de “tópico no aceptable por lo que contiene de prejuicio xenófobo, inadmisible en el único marco de debate que hace falta defender, el de las ideas”. Imaginaos qué habría pasado si Rosa Díez hubiera dicho que le daría asco ser gallega… En 2011 se repitió la historia ante una simple e inocua referencia de Aznar al origen gallego de Rajoy. El entonces portavoz de los socialistas gallegos se refirió a esas palabras diciendo: “nunca escuché mayor insulto”, y añadiendo que Aznar “debe una disculpa a los gallegos y gallegas”. Éstos son los aspavientos que hace el PSOE cuando alguien se refiere siquiera en sentido humorístico a los gallegos. Pero si un independentista catalán muestra su asco hacia los españoles y pide imponerles el catalán a los de Gijón, entonces para el PSOE eso es “libertad de expresión”. Ya ocurrió lo mismo en 2006, cuando los socialistas salieron en apoyo de Pepe Rubianes cuando lanzó muy graves insultos contra España. Al final al PSOE le traiciona uno de los prejuicios más arraigados entre cierta izquierda: el desprecio a lo español. Para esa izquierda lucir una bandera española, sentir orgullo de ser español o decir que uno ama a España te hace sospechoso de ser facha, y por eso no ve digno de reproche que alguien insulte a España y a los españoles. Lo que le pasa al PSOE tiene un nombre: hispanofobia.