Para Rosa Díez ‘barbaridad’ no es abortar, sino tener que ver al hijo antes de matarlo
El diputado de Unión del Pueblo Navarro (UPN) Carlos Salvador ha pedido
que en la reforma de la ley del aborto que prepara el gobierno sea
obligatorio mostrar una ecografía de la hija o hijo no nacido antes de
abortar, porque “una imagen vale más que mil palabras”. La diputada y presidenta de UPyD, Rosa Díez, ha tachado la propuesta del diputado de UPN de “absoluta barbaridad y completo despropósito”, eso sí, sin explicar por qué afirma tal cosa.
UPyD reconoce que el aborto elimina una vida humana, pero defiende su legalización
PP, PSOE y UPyD dan a fetos animales el amparo que niegan a los niños por nacer
Rosa Díez, aborto y ley de plazos
Carlos Salvador señaló que con la propuesta de UPN se evitarían “equívocos interesados”, como los de “algunas
personas con relevantes responsabilidades políticas en la materia
llegaran a negar irresponsablemente la condición humana del no nacido,
señalando que un feto es un ser vivo pero no un ser humano”. Afirmó, así mismo, que “tampoco
la imagen del no nacido debe suponer ninguna coacción hacia la mujer,
al contrario, la mujer gestante tiene todo el derecho a tener toda la
información”, y advirtió que “la censura” es propia de
regímenes autoritarios, y que privar a una mujer embarazada de una
información “tan relevante” sobre la vida del ser humano que lleva en su
vientre, información como la que “a través de una simple ecografía puede obtener”, supone un acto de “injusticia flagrante”.
El gobierno de Zapatero mintió al Parlamento al negar que abortar sea matar
A Carlos Salvador no le falta razón. El mero hecho de mostrar una
ecografía haría que la amplia mayoría de las madres abandonasen la idea
de abortar. Los defensores del aborto lo saben perfectamente, por eso
han tomado todo tipo de medidas para evitar que las madres embarazadas
sean debidamente informadas sobre el hijo que llevan en el vientre. Los abortistas llevan muchos años haciendo todo lo posible por deshumanizar e incluso cosificar a los hijos por nacer,
pues saben que afirmar sin rodeos que abortar es acabar con una vida
humana haría difícilmente sostenible su exigencia de que se llame
“derecho” a matar a esos seres humanos inocentes e indefensos. Este afán
por negar la verdad científica sobre el aborto ha llegado a extremos
dignos de ser llevados a los tribunales. Hay que recordar que en junio
de 2010, y precisamente en una respuesta parlamentaria a UPN, el anterior gobierno mintió en sede parlamentaria al afirmar que abortar no es acabar con una vida humana: “El
Gobierno no puede compartir la afirmación de que la interrupción del
embarazo sea la eliminación de la vida de un ser humano”. Con esta
burrada radicalmente anticientífica es como justificó el anterior
gobierno la ley del aborto aún vigente después de casi dos años de
gobierno del PP.
UPyD sabe que el aborto elimina una vida humana, pero lo defiende
Hay que decir que entre los defensores del aborto que se empeñan en deshumanizar al hijo por nacer no está Rosa Díez. Como ya señalé aquí el pasado mes de julio, UPyD reconoce que el aborto elimina una vida humana, pero a pesar de ello defiende su legalización. El pasado mes de mayo un editorial publicado por la web de UPyD defendía una ley de plazos en materia de aborto con este curioso argumento: “¿Cuál
debería ser esta semana límite? Esta cuestión clave debería ser objeto
de un consenso político basado a su vez en el consenso médico.” Lo
de apelar al consenso médico tras fijar la decisión en el consenso
político no deja de ser una forma de disfrazar un hecho que contraviene
uno de los pilares de la democracia: los derechos humanos son previos al Estado, y éste no los otorga, sino que los reconoce. El primero de esos derechos que se derivan de la naturaleza humana es el derecho a la vida. La
“absoluta barbaridad y completo despropósito” es que estados y
políticos que se dicen democráticos no reconozcan ese derecho elemental a
ciertos seres humanos por razón de su edad y que subordinen el
respeto a los derechos humanos al consenso político, porque eso viene a
implantar la idea de que el debido amparo a esos derechos -que protegen
a las minorías frente a las modas sociales y los vaivenes de la
política- está sujeto en cada momento a lo que decida la mayoría. Y si
la mayoría decide que es legítimo matar a seres humanos, pues se les
mata. Por las urnas hacia la tiranía.
