viernes, 1 de febrero de 2019

LA MASONERIA EN EE.UU (ARTICULOS REINSERTADOS)


LA PRESIDENCIA de ESTADOS UNIDOS DOMINADA por la MASONERÍA -



  Por Ricardo de la Cierva

  Conozco varias listas de los Presidentes de los Estados Unidos que han pertenecido a la Masonería. Las más completa y fiable, tomada de datos ofrecidos por la propia Masonería es de Robert Howard, publicada en Internet pese que sus datos sobre otras instituciones , como los jesuitas, son aberrantes y otras referencias históricas se comunican sin prueba ni fuente fiable alguna. Pero en cuanto a la condición masónica de los Presidentes no he advertido desliz alguno que pueda desmentirse con otras fuentes mejores, salvo lo que acabo de sugerir sobre la diferencia entre iniciación y aproximación masónica.
  El distinguido masón George Washington, primer presidente de los Estados Unidos, realizó numerosos nombramientos entre miembros de la Masonería. El segundo Presidente, John Adams, no es seguro que fuera masón. El tercer Presidente, Thomas Jefferson, fue probablemente masón, como sus dos vicepresidentes, Aaron Burr y George Clinton. No consta que fuera masón el cuarto Pre-sidente, James Madison. Sí lo fue el quinto Presidente, James Monroe, autor de la famosa doctrina «América para los americanos». El sexto Presidente, John Quincy Adams, no fue masón sino muy hostil a la Masonería, como veremos al estudiar el crimen del capitán Morgan. Andrew Jackson, séptimo Presidente, fue masón, como el segundo de sus vicepresidentes, Martin Van Buren, que fue después el octavo Presidente. No fueron masones los Presidentes noveno, William Harrison (que sólo vivió un mes tras su inauguración) y décimo, John Tyler. Sí fue masón el 11° Presidente, James K. Polk. También lo fue Zacchary Taylor, el duodécimo Presidente. El 13° Presidente, Millard Filmore, no fue masón; sí el 14°, Franklin Pierce. También James Buchanan, el número 15 de los Presidentes. Quizás el más célebre de todos los Presidentes después de Washington, Abraham Lincoln, el 16° no fue masón pero perteneció, según rumores, a la Sociedad Rosicruciana. El segundo vicepresidente de Lincoln, Andrew Johnson, fue masón, como el secretario de Guerra Edwin Stanton. La esposa de Lincoln, Mary Todd, era afecta al ocultismo. Le sucedió Andrew John-son, 17°- Presidente que como acabamos de decir era masón; el asesino de Lincoln, John Wilker Booth también lo era. En la Guerra de Secesión tomaron parte activa numerosos masones por el Norte y por el Sur; el más famoso fue el general del Sur Albert Pike, tan citado en este libro. El 18°- Presidente, ge-neral Ulises S. Grant, no fue masón, como tampoco el 19°- Presidente, Ruther-ford B. Hayes. Sí fue masón el 20°- Presidente James A. Garfield, asesinado a los pocos meses, a quien sucedió el 21°- Presidente, Chester A. Arthur, no masón. Grover Cleveland, 22°- Presidente, no fue masón. Perdió la reelección ante el 23° Presidente, Benjamín Harrison, que no fue tampoco masón. Pero Cleveland volvió a la Presidencia en 1893 como 24° titular y con Adlai E, Stevenson, masón, como vicepresidente. Le sucedió William McKinley, 25°- Pre-sidente, en 1897; masón confirmado e inicialmente opuesto a la guerra impe-rialista contra España por las islas del Caribe y del Pacífico, se dejó arrastrar a ella. Fue asesinado en 1901 y le sucedió como 26°- Presidente su segundo vicepresidente, Theodore Roosevelt, masón confirmado que se había forjado una, falsa leyenda de heroísmo contra España en la guerra de Cuba. El 27° Presidente, William Howard Taft, fue masón y miembro de la Orden Skull and Bones, de la que después hablaremos. No consta, aunque es probable, la filiación masónica del 28° Presidente, Woodrow Wilson, que ha pasado a la Histo-ria por haber implicado a los Estados Unidos en la primera guerra mundial de 1914-1918 y por haber sido el gran promotor de la Sociedad de Naciones. Su asesor omnipotente, el coronel Edward Mandell House, fue el artífice del Council of Foreign Relations, la poderosa organización paramasónica que es una de las claves del Gobierno Mundial en el siglo XX hasta hoy. El 29° Pre-sidente fue Warren G. Harding, masón reconocido que murió a los dos años, en 1923, sin que se hayan aclarado los motivos de su muerte. El 30° Presidente fue Calvin Coolidge, no masón, como tampoco el 31° Herbert Hoover, quien perdió las elecciones presidenciales de 1932, en plena crisis económica mun-dial, ante el 32° Presidente, Franklin Delano Roosevelt, miembro reconocido de la Masonería. Era también miembro de la organización mundialista CFR. Su larguísima presidencia (1933-1945) le hizo incurrir en funestos errores desde fines de la segunda guerra mundial, cuando cedió abyectamente al zar rojo Stalin el control de media Europa y permitió por negligencia una formidable infiltración comunista en el tejido gubernamental de los Estados Unidos. Estos disparates motivaron que se suscitase una enmienda constitucional por la que se prohibió que un presidente prolongase su gobierno a un tercer período como había sido el caso de Roosevelt. Su vinculación a los medios mundialistas está más que demostrada.
El 33° Presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, fue masón reconocido, además miembro del CFR. Fue iniciado en el Grado 33 del Rito Escocés. El general Dwight D. Eisenhower, 34° Presidente, no era masón pero sí miembro del CFR. El primer presidente católico, número 35 de la relación, John F. Kennedy, no era masón pero también miembro del CFR. Su asesinato en 1963 sigue sin aclarar a estas alturas, pese a las innumerables interpretaciones. Su vicepresidente y sucesor, Lyndon B. Johnson, 36° Presidente, era masón del grado 33, miembro del CFR. Richard M. Nixon, 37° Presidente, no fue masón pero sí miembro del CFR. Su segundo vicepresidente y sucesor, Gerald R. Ford, fue masón y 38° Presidente además de miembro del CFR. James E. Carter, 39° Presidente, no fue masón pero sí miembro del CFR. La Masonería volvió (en forma virtual) a la Presidencia con el republicano Ronald Reagan, 40° Presidente cuyo vicepresidente George Bush era masón y sucedió a Reagan en 1989 como 41º Presidente. Era miembro de la organización Skull and Bones, del CFR y de la Comisión Trilateral. William J. Clinton, 424 Presidente, es masón reconocido, miembro del CFR, de la Comisión Trilateral y del Club de Bilderberg, las tres organizaciones mundialistas. Su vicepresidente Al Gore es masón confirmado. Clinton ha estado afiliado a la organización masónica juvenil Demolay y se considera miembro de la moderna Orden del Temple masónica.
  En la memoria de todos los lectores está la extraña elección que hizo de George Bush Jr. el 43 Presidente de los Estados Unidos. Fue miembro del CFR pero la investigación que me sirve de guía no confirma, por el momento, su condición masónica.
  Insisto en que mi seguimiento de esa investigación en Internet descarta muchas de sus exageraciones e incluso aberraciones, por ejemplo las que se refieren a los jesuitas y a las conexiones presuntamente satanistas de varios personajes. Pero en cuanto a filiación masónica no he encontrado en la relación de presidentes uno solo fallo que otras fuentes serias desmientan. Está, por tanto, completamente claro que la Masonería ha mantenido una presencia permanente en la Presidencia de los Estados Unidos, con todo lo que eso supone en cuanto a penetración en el tejido institucional, político y social de la gran nación norteamericana. Este hecho se ha aducido frecuentemente como prueba de que la Masonería de los Estados Unidos es algo «bueno» que nada tiene que ver con la Masonería europea continental. Pero esa opinión es una falacia, como ya hemos comprobado y vamos a seguir comprobando.
Nacionalismo Católico San Juan Bautista
====================================================================== ACTOS SOBRESALIENTES EM LOS PRIMEROS DIEZ AÑOS DEL PONTIFICADO DE JUAN PABLO II. (Datos extraídos de la página NACIONAISMO CATOLICO SAN JUAN BAUTISTA)


1989


· Enero 6. 163 teólogos y teólogas de habla alemana firman la "Declaración de Colonia" en la que cuestionan el deber de obedecer a la Sede apostólica en algunas verdades fundamentales de la fe, las enseñanzas de la Humanae Vitae y pidiendo que los obispos sean elegidos de manera democrática, por votación popular. El Santo Padre responde punto por punto a los rebeldes rechazando cada una de sus propuestas.

· La Santa Sede veta la publicación y difusión del libro que contiene las actas del "Congreso de moralistas católicos" llevado a cabo en Roma en abril del 88. El libro contiene un informe redactado por el P. Bernard Häring, ya amonestado por la CDF debido a su oposición a las enseñanzas de la Humanae Vitae.

· Por intervención directa de la Congregación para la Educación Católica, la Universidad Lateranense retira de la cátedra de Ecumenismo al profesor Don Luigi Sartori por ser uno de los promotores de las ideas rebeldes de la "Declaración de Colonia".

· Marzo. El P. Eugenio Melandri, javeriano, deja, después de diez años, la dirección de la revista "Misión hoy" por petición del Card Tomko, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los pueblos, por haber adquirido la revista un enfoque totalmente político y socialista.

· Se le pide al jesuita Paul Valadier, director de "Estudes" que dimita de su cargo. Valadier fue uno de los 157 teólogos franceses que firmaron una carta apoyando a los teólogos rebeldes de la "Declaración de Colonia".

· Noviembre. En la víspera de la Asamblea anual de la Conferencia de Obispos de USA, a CDF cancela de la agenda la discusión de un texto ambiguo que trataba de "La responsabilidad del teólogo en la Iglesia".

· Don Vittorio Cristelli, director del semanario diocesano "Vita trentina" es obligado a dimitir de su cargo por haber publicado en el semanario la carta en la cual 63 teólogos italianos manifiestan su adhesión a las ideas rebeldes de la "Declaración de Colonia".

· La Congregación para la Educación Católica clausura, en Brasil, el Seminario del Nordeste y el Instituto Teológico de Raficce, ambos fundados por Don Helder Cámara, por las enseñanzas poco fiables que ahí se imparten.

· La Secretaría de Estado declara que ni la JOC (Juventud Obrera Cristiana)ni la JOCI (Juventud Obrera Cristiana Internacional) son reconocidas como interlocutores legítimos de la Santa Sede. Esto se debió a la descarada politización de parte de ambos organismos.

· La Congregación para los Institutos religiosos se coordina con la CLAR (Conferencia Latinoamericana de Religiosos) para encontrar al manera de preservar a los Institutos de la influencia de la Teología de la Liberación.

· Septiembre 19. La CDF publica la Instrucción "I fedeli chiamati" recordando la obligación de una profesión pública de la fe de todos los que han sido llamados a ejercer un oficio en nombre de la Iglesia.



1990

· Mayo 24. La CDF publica la Instrucción "Donum Veritatis" sobre la vocación eclesial del teólogo con la intención de resolver malentendidos y ambigüedades difundidas a raíz de las diversas manifestaciones recientes de los teólogos rebeldes.

· La Congregación para al Educación Católica pone el veto a la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo por haber otorgado el grado honoris causa al obispo de Milwaukee, Rembert Weakland, reconocido por sus interpretaciones erróneas del Concilio Vaticano II.


  1991

· La Sede apostólica remueve de su cargo al obispo mexicano de Oaxaca, Mons. Bartolomé Carrasco Briseño, comprometido con algunos grupos extremistas de la Teología de la Liberación.

· La Santa Sede encomienda a la Conferencia Latinoamericana de Religiosos que haga una verificación en todos los Institutos de la infiltración que hay en ellos de las ideas de la Teología de la liberación.

· Se inicia la revisión del contenido de la Biblia Estampada de Ediciones Paulinas, Brasil, por haber estado apoyada por algunos teólogos de la liberación.

· Visita y acompañamiento a "Vozes" la pubicación católica más antigua del Brasil que tiene como director al franciscano Leonardo Boff. El religioso, coherente con sus ideas revolucionarias, prefiere dejar la revista y la orden franciscana al año siguiente, antes de retractarse de sus errores.

· Por indicación de la Congregación para la educación católica. el Card. Aloiso Lorscheider, arzobispo de Fortaleza, exige la renuncia de tres curas casados que enseñaban en el Instituto Teológico y Pastoral de la ciudad brasileña.

· La Santa Sede prohíbe la enseñanza al sacerdote psicoanalista tedesco Eugen Drewermann, cuya obra está plenamente viciada por las tesis anti-científicas del psicoanálisis, así como de críticas injustificadas al celibato sacerdotal y la organización eclesiástica. Poco después también es vetado para la predicación. En concordancia con su forma secularizada de pensar, el teólogo rebelde deja el sacerdocio en marzo.



1992

· Enero 31. La CDF condena una obra del teólogo moralista canadiense André Guindon, en el tema de la sexualidad, por contener graves disonancias, no sólo con las enseñanzas recientes del Magisterio, sino con toda la doctrina tradicional de al Iglesia.

· La Orden de los dominicos expulsa al P. Mattew Fox, quien ya había sido reprendido por la CDF por su rebeldía ante las enseñanzas de Cristo respecto a la moral sexual.

· La Santa Sede declara "fuera de lugar" (que no se discutirá más) la propuesta de Mons. Rembert Weakland, arzobispo de Milwaukee, de ordenar sacerdotes a hombres casados en caso de extrema necesidad.

· Mayo 28. Con la Carta "Communionis Notio" la CDF re propone la doctrina católica frente algunas exageraciones en el tema de la colegialidad episcopal.

· La Santa Sede sugiere una revisión del Nihil Obstat a la obra del sacerdote dominico Phillipe Denis, de la Facultad de Teología de Estrasburgo, por presentar en ella argumentos falsos en contra del Opus Dei.


  1993

· Abril 22. La oficina de prensa del vaticano da a conocer la declaración final del Congreso para la Familia, organizado por Mons. López Trujillo. En ella se reafirma que la anticoncepción corrompe la intimidad conyugal y que la comunidad cristiana debe oponerse a la legalización del divorcio.

· Julio 10. Tres obispos alemanes, entre ellos el Card. Karl Lehman, firman una carta conjunta en la que declaran que si un divorciado vuelto a casar sabe, en conciencia que su anterior matrimonio está irremediablemente destruido, entonces puede acercarse a la Eucaristía. La CDF publica una carta negando la legalidad de esta afirmación.

· Octubre 22. El Papa reafirma enérgicamente la ley del celibato sacerdotal para la Iglesia latina. "Debemos atrevernos a permanecer célibes y nunca rendirnos".

· Octubre 28. El Nuncio apostólico en México, Girolamo Prigione, anuncia la posible remoción de Mons. Samuel Ruiz de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas por sus ideas revolucionarias viciadas por la Teología de la Liberación y su franca rebeldía ante las amonestaciones anteriores.

 
  1994

· En enero de 1994, se nombra a Dino Boffo, público defensor de la fidelidad a la recta doctrina, director del diario "Avvenire" de la Conferencia episcopal italiana. Se le atribuye la designación directamente al Cardenal Ruini.

· El 20 de diciembre, la Congregación para la Doctrina de la Fe publica la carta circular “A due Anni”, destinada a los presidentes de las Conferencias episcopales y a los responsables del “trabajo de síntesis” del Catecismo de la Iglesia Católica, debido a algunas traducciones al inglés que usaron un lenguaje demasiado secularizado en cuanto a la concepción de la mujer, tergiversando la verdadera doctrina.

· El 22 de mayo, con la Carta Apostólica “Ordinatio Sacerdotalis”, el Santo Padre “en virtud de su ministerio de confirmar a los hermanos” declara que “la Iglesia no tiene de ningún modo la facultad de conferir a la mujer la ordenación sacerdotal y que esta enseñanza debe ser considerada como definitiva por todos los fieles”.

· El 14 de septiembre, la CDF, en la “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la Sagrada Comunión de los divorciados vueltos a casar” confirma la imposibilidad de dar la comunión a los católicos divorciados y vueltos a casar. 


·Noviembre. El Card. Pio Laghi sugiere la cancelación de una conferencia en Roma del teólogo de la Liberación, Gustavo Gutiérrez.


1995

· La Congregación para los obispos pide la renuncia de Mons. Jacques Gaillot, obispo de Evreux (Francia) quien provocaba una gran confusión entre los fieles con su ministerio secularizado y politizado.

· Por indicación directa del sustituto del Secretario del Estado Vaticano, Mons. Giovanni Batista Re y del prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el cardenal Jozef Tomko, el misionero comboniano Renato Kizito Sesana es removido de su cargo como editor de la revista keniana "Gente Nueva", que se ha convertido en una publicación desprovista, por completo, de cualquier propósito misionero. 


· 25 de marzo. En la encíclica Evangelium Vitae, el Santo Padre llama "democracia totalitaria" a los parlamentos que aprueban leyes que permiten “la interrupción voluntaria del embarazo” (el aborto). 


· La Congregación para la Doctrina de la Fe recomienda y obtiene de la Superiora de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora, la orden para enviar por dos años a Europa, para estudiar buena teología, a la monja brasileña Ivone Gebara, seducida por las teorías de corte feminista.


· Mons. Samuel Ruiz , teórico de la iglesia indígena, distinta a la Iglesia de Jesucristo, permanece en su puesto, pero es flanqueado por un obispo coadjutor con derecho a sucesión, Mons. Raúl Vera López. Tristemente, más adelante, Mons. Vera caerá en los mismos errores que Mons. Ruiz.

· En San Salvador, Mons. Arturo Rivera y Damas, fallecido en 1995, inmediato sucesor y amigo de Mons. Romero (símbolo de la Iglesia latinoamericana de la liberación), es reemplazado desde Roma por un obispo con una línea totalmente diferente: Mons. Fernando Sáenz Lacalle, de origen español, miembro del Opus Dei.


  1996

 · Con un editorial en L´Osservatore Romano, la Santa Sede condena la opinión de 16 teólogos moralistas de lengua alemana que habían contradicho a la Encíclica Veritatis Splendor, en las cuestiones fundamentales de la doctrina moral. El editorial reafirmó el valor del magisterio papal y la obediencia debida al mismo.



 1997

· 2 de enero. La CDF excomulga, con una comunicación fechada el 2 de enero, al teólogo Tissa Balasuriya, debido a que con su teorías descalza en puntos esenciales a la fe cristiana. El teólogo será rehabilitado, después de un "mea culpa" en 1998.

· 11 de febrero. El Card. Ruini obtiene del Papa un decreto con la intención de tener una mayor vigilancia sobre la Sociedad de San Pablo, especialmente sobre su casa editorial. El Papa Juan Pablo II nombró a Mons. Antonio Buoncristiani delegado apostólico de la Sociedad de San Pablo, con el encargo de ejercer todas las funciones del Superior General y del Superior Provincial. En el decreto se especifica que su autoridad se extiende sobre las revistas "Vida Pastoral", "Famiglia Cristiana" y "Jesús" y sobre las ediciones S. Pablo, por considerar su línea editorial demasiado liberal en asuntos de moral sexual y familiar. En una carta enviada al superior de los paulinos, Silvio Pignoti, el Santo Padre explica que ha tenido que tomar esta dolorosa decisión, largamente reflexionada, por la delicada situación que turba hoy la comunión y la armonía de la familia paulina y por la no poca perplejidad provocada por algunos contenidos de sus publicaciones. Algunos religiosos paulinos se habían negado a asumir la Dirección de D. Stefan.

· Después de la visita apostólica a los seminarios de los jesuitas en México, realizada en 1995 por Mons. Javier Lozano Barragán y habiendo interesado el asunto a Mons. Pio Laghi, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, la Santa Sede decide clausurar el Instituto Interreligioso y el Centro de estudios católicos de la Ciudad de México, ambos dependientes de la Conferencia de Institutos Religiosos de México (CIRM), así como el Instituto Teológico del Colegio Máximo de Cristo Rey y su anexo, el Centro de Reflexión Teológica, manejados por la Compañía de Jesús. El Card. Laghi explica que la razón de las clausuras es la gran confusión y controversia que han difundido en innumerables instituciones debido a su opción por la Teología de la Liberación.

· Con estas y otras medidas, es desmantelada la obra pastoral disidente de Mons. Méndez Arceo, ex obispo de Cuernavaca.

· Mons. Tarcisio Bertoni, secretario de la CDF, envía una carta llamando la atención a la Conferencia de religiosos de Colombia, por las serias desviaciones encontradas en el informe del Primer Encuentro Nacional de la Vida Religiosa, llevado a cabo en Bogotá en abril del ´96 y publicado en la revista Vinculum por la Conferencia de religiosos colombianos. El informe contiene un estilo pertinaz, agresivo y crítico en contra de la jerarquía eclesiástica y pretende elaborar una teología de la Vida religiosa prescindiendo de un estudio serio de la Sagrada Escritura, de la Tradición y del Magisterio.

· Con una Instrucción interdicasterial, firmada el 15 de agosto por los responsables de varios dicasterios de la Curia Romana, la Santa Sede restablece el justo límite de la colaboración de los laicos en el ministerio sacerdotal.

· El 20 de septiembre, Mons. Jorge Medina Estévez, pro prefecto de la Congregación para el Culto divino, escribió a Mons. Anthony Pilla, presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, para comunicarle que la traducción inglesa de los libros litúrgicos, aprobada por los obispos de USA, no expresa correctamente el sentido del texto latino y no esta exenta de problemas doctrinales. Ocho cardenales estadounidenses se encuentran en Roma con Mons. Medina Estévez y con el Card. Ratzinger con este motivo.

· El movimiento «Somos Iglesia» lleva a Roma 2.5 millones de firmas de católicos de varios países que piden una serie de reformas (posibilidad equivalente para hombres y mujeres de acceder al sacerdocio, celibato opcional para los sacerdotes, participación de toda la Iglesia local para la elección de sus pastores y comunión de los divorciados vueltos a casar. Todas las petición es fueron ignoradas por Juan Pablo II quien dijo "La Iglesia no es una democracia".

· Tres sacerdotes coreanos, el P. John Sye Kong-seok, el P. Paul Cheong Yang-mo (ambos profesores de la Universidad Sogang de Seul, manejada por los jesuitas) y el P. Edouard Ri Je-min (profesor de la Universidad Católica Kwangiu y editor de Skinghak Chonmang) son sancionados por la Conferencia Episcopal de Corea del Sur y retirados del derecho de publicacion, por sus ideas no conformes a la doctrina católica, en particular en los temas relativos al sacerdocio femenino, al celibato sacerdotal, a la evangelización y la inculturación. El origen de esta sanción es una carta que escribe el Card. Joseph Tomko, prefecto de la Congregación para la evangelización de los Pueblos, a la Conf. Episcopal.



 1998

· La CDF reabre de nuevo la verificación de la teología del peruano Gustavo Gutiérrez, teólogo de la liberación que ha estado ocasionando conflictos en América Latina, al menos desde 1983.

· La CDF hace algunas observaciones al libro El poder papal. Una propuesta de cambio para el catolicismo del Tercer Milenio, del teólogo australiano Paul Collins.

Tristemente Collins abandona el sacerdocio en 2001, declarando su conformidad con las herejías escritas en su libro.

· La Congregación para el Clero, presidida por el Card. Darío Castrillón Hoyos, sugiere al obispo inglés, Mons. Peter Smith, el retiro de un texto de religión para la escuela secundaria por promover las ideas de la Teología de la Liberación

· 24 de junio. La CDF publica una notificación declarando que la obra del jesuita indio Anthony De Mello contiene posiciones incompatibles con la fe cristiana.

Tristemente, los libros de De Mello siguen estando presentes en muchas librerías católicas.

· Con el Motu Proprio Ad Tuendam fidem, Juan Pablo II hace aún mas clara la aplicación de la Profesión de Fe de 1989. La carta es acompañada de una densa Nota Doctrinal Ilustrativa de la CDF que ilustra como cualquier teólogo debe explícitamente empeñarse en acoger firmemente todas las verdades proclamadas en modo definitivo por el Magisterio, sin necesidad de una explicita definición del dogma. En tal categoría, explica la carta, entra la enseñanza papal sobre la ordenación sacerdotal, reservada exclusivamente para los hombres.

· 21 de mayo. Con el Motu proprio Apostolos suos, el Papa clarifica la naturaleza y la competencia de las Conferencias Episcopales. El documento da razón, en caso de disconformidad, de la naturaleza pastoral y no propiamente doctrinal de la Conferencia.

· La CDF requiere y obtiene la prohibición para la enseñanza del teólogo Jacques Dupuis en la Pontificia Universidad Gregoriana, debido a su libro "Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso". La condena es publicada el 24 de enero del 2001 en una notificación que establece que en el libro del jesuita existen ambigüedades y dificultades notables en importantes puntos doctrinales que pueden llevar al lector a opiniones erróneas o peligrosas.

· La congregación para la educación católica, cuyo presidente es el Card. Pio Laghi, retira de la cátedra de Filosofía del Derecho de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán al Prof. Luigi Lombardi Vallauri que había difundido imprudentemente sus bizarras tesis acerca del Infierno, del pecado original, de la autoridad del magisterio y de la moral sexual.

· En Perú, para sustituir al Card. jesuita Augusto. Vargas Alzamora, quien había sido primado de la Iglesia católica en Lima durante nueve años, es llamado un miembro del Opus Dei, el Card. Juan Luis Cipriani, a pesar de la fuerte presión mediática ocasionada por algunos clérigos. El Arzobispo, quien había estado al frente de la Arquidiócesis de Ayacucho durante diez años, era famoso por la firme caridad pastoral en contra de los seguidores de la teología marxista de la liberación y su condena absoluta hacia el terrorismo socialista.
CONTINUARA EN PROXIMAS COLOCACIONES DE ESTE BLOG.
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jueves, 18 de julio de 2013

LA TRAICION DEL MASON ROOSVELT A SU PATRIA EN PEARL HARBOUR

  La Segunda Guerra Mundial parecía haber llegado a su final en 1941, cuando Hitler obtuvo la rendición francesa, y, transitoriamente, Gran Bretaña se quedó como su única enemiga. Churchill y Roosevelt deseaban el ingreso de los Estados Unidos en la guerra, pero no poseían justificativo alguno. Además, la población norteamericana estaba en contra y ya desde 1936 Roosevelt exhibía como estandarte de campaña electoral su total oposición al ingreso norteamericano en la Segunda Guerra Mundial. Se necesitaba declarar la guerra al eje Berlín-Roma-Tokyo, que por un tratado tripartito se comprometía a considerar enemigo común a cualquier nación que atacara al menos una de las tres.
  Hitler no cayó en la trampa que hábilmente había tejido Roosevelt para que la Armada alemana hundiera un buque estadounidense cerca de las aguas de Islandia, pero los máximos esfuerzos del presidente norteamericano para que el Eje atacara a los Estados Unidos y matara unos cuantos miles de ciudadanos inocentes rindió frutos con Japón. El gobierno de ese país toleraba la ayuda norteamericana al general chino nacionalista Chiang Kaishek, quien estaba en guerra contra Japón, dado que sabían de la peligrosidad del ingreso de los norteamericanos en la  guerra, pues podrían dar vuelta la relación de fuerzas, y asegurar, tal como ocurrió, el triunfo aliado.
  Roosevelt tuvo entonces que redoblar esfuerzos: trasladó parte de la flota del Pacífico, que estaba segura en la costa oeste norteamericana, a la bahía de Pearl Harbour en Hawai, mucho más cerca de Japón. Los nipones soportaron la provocación, por lo que los esfuerzos de Roosevelt por lograr que lo atacaran tuvieron que redoblarse aún más. El presidente norteamericano ordenó entonces que algunas naves de guerra estadounidenses ingresaran en aguas muy próximas al Mar del Japón, lo que constituía un incuestionable acto de provocación. Sin embargo, tampoco esa vez los japoneses cambiaron su actitud. Si bien las relaciones entre los dos países eran muy tensas, no había motivo para el ingreso de los Estados Unidos en la guerra. Ya antes Roosevelt había sugerido a la Armada realizar un bloqueo comercial al Japón, cosa que en un principio no logró por la resistencia del almirantazgo. ¿Qué hizo entonces? Algo sencillo: ordenar la aplicación de un embargo petrolero y luego uno comercial total contra Japón.
  Como ese país no producía petróleo, rápidamente la situación se tornó insostenible. Ocurre que la economía moderna no funciona sin petróleo, y mucho menos en tiempos de guerra: ni los ejércitos ni las naves pueden moverse sin petróleo. El estrangulamiento energético al que había sido sometido Japón no tenía, en el mediano plazo, otra solución que la declaración de guerra, que llegó a Washington muchas horas antes del ataque a Pearl Harbour, del cual Roosevelt estaba también al tanto por fuentes diplomáticas.
  Nada hizo el presidente para evitar o al menos demorar el ataque japonés. Todo lo contrario, su intención había sido provocarlo. De esta manera, los buques estadounidenses más modernos fueron retirados de Hawai, y sólo se dejó una treintena de naves muy antiguas o averiadas y sus respectivas tripulaciones. En otro oscuro acto de traición a su propio país por parte del gobierno norteamericano, el comandante de la flota estadounidense en Pearl Harbour ni siquiera fue notificado por Roosevelt de que en solo cuestión de horas sería atacado por la aviación nipona, por lo que nada pudo prepararse adecuadamente y las bajas fueron muy fuertes cuando finalmente se produjo el ataque el 7 de diciembre de 1941: más de 2.000 norteamericanos murieron. En cuestión de días Roosevelt obtuvo el consenso interno que necesitaba para entrar en la guerra, y tras unas pocas semanas hubo acuerdo del Congreso para el inicio de las operaciones bélicas contra el eje Berlín-Roma-Tokyo.
  A la población norteamericana se le ocultó prolijamente toda esta información. Los medios de prensa, que ya desde mucho tiempo atrás eran los más importantes del mundo, nada dijeron al respecto. Sólo en los años cincuenta y sesenta comenzó a salir a flote la información, en forma fragmentada. La historia solamente fue contada tal como fue en libros alternativos o minoritarios de historia.
  Cada acto de traición del propio Roosevelt que se descubría seguía siendo minimizado u ocultado por la propia prensa, que intentaba seguir manteniendo la verdad amordazada.
  Como se ve, los ataques "terroristas" actuales tienen precedentes en actitudes mucho más antiguas de los propios gobiernos norteamericanos, que buscaban que su país fuera atacado a fin de encontrar un justificativo interno para emprender campañas bélicas con objetivos económicos favorables a su elite empresarial. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que hay una variante en los grandes ataques terroristas de este nuevo milenio con respecto a los hechos relacionados con Pearl Harbour. En la actualidad se ha dejado de guardar las mínimas apariencias, y da toda la impresión de que ya ni siquiera se busca un ataque enemigo para justificar la guerra. Ahora, directamente se manufactura, se crea de la nada al enemigo, como casi seguro ocurrió con Al Qaeda. Se trata de un enemigo "sintético", artificial, fabricado internamente.
Graziano, Walter Gustavo - Nadie vio Matrix.- 6º ed. - Buenos Aires: Planeta, 2010

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martes, 4 de junio de 2013


CAPITULO III.2.1.1. LA COMISIÓN TRILATERAL (Parte 2)



 CAPITULO III

EL SISTEMA FINANCIERO MUNDIAL Y SUS NÚCLEOS DE PODER




III.2. LOS CÍRCULOS CONCÉNTRICOS: ANILLOS EXTERIORES Y ANILLOS INTERIORES


III.2.1. LA SUPERFICIE DEL PODER MUNDIAL


III.2.1.1. LA COMISIÓN TRILATERAL (2)
 Zbigniew Brzezinski, modelo de tecnócratas, nació el año 1928 en Varsovia, ciudad desde su familia se trasladó a Canadá a raíz de la implantación en territorio polaco del régimen comunista. Poco antes de afincarse en los Estados Unidos, Zbigniew contrajo matrimonio con una sobrina del que fuera Presidente de la República Checoslovaca y gran maestre de la masonería de aquel país, Eduard Benes, un personaje cuya entrada triunfal en Praga al término de la 2ª Guerra Mundial constituye un episodio digno de mención: con motivo del recibimiento dispensado por sus acólitos a tan ilustre filántropo el 13 de mayo de 1945, centenares de alemanes, adultos y niños, ardieron a modo de antorchas humanas, rociados de gasolina y colgados boca abajo de los árboles de la Avenida de San Wenceslao.
CONTINUACION 2º PARTE

Una vez instalado en los Estados Unidos, Z.Brzezinski se matriculó en Harvard, donde obtuvo el doctorado en Ciencias Políticas con una tesis sobre las purgas estalinistas. Fue en los inicios de los años cincuenta, con la nacionalidad norteamericana ya conseguida, cuando Brzezinski comenzó a destacar en los círculos académicos y políticos estadounidenses por sus trabajos sobre los regímenes marxistas, no tardando en labrarse una gran reputación como experto en asuntos soviéticos. Esto posibilitaría su salto definitivo a las altas esferas del Poder a comienzos de la década de los setenta.

En diciembre de 1971, Zbigniew organizó un seminario para el estudio de los problemas comunes a las tres grandes zonas desarrolladas del planeta. Aquel foro, convocado para becarios de la Brookings Institution, reputado feudo de la izquierda liberal norteamericana, suscitó la atención de David Rockefeller, quien a la vista de las especiales aptitudes del tecnócrata polaco se apresuró a reclutarlo para su causa. De tal modo que, cuando en julio de 1972 tuvo lugar en Pocantico Hills (residencia familiar de los Rockefeller) el encuentro tripartito en el que se ultimó la creación de la Comisión Trilateral, Z.Brzezinski se hallaba ya entre los miembros de la delegación americana destacada en dicha reunión, al lado del propio David Rockefeller, George Franklin, Fred Bergsten y George Bundy. Como colofón, en el otoño de ese mismo año fueron designados los tres presidentes territoriales de la recién nacida Trilateral, recayendo en Brzezinski el nombramiento de Director Coordinador. Poco después pasó a desempeñar la dirección de la sección norteamericana de dicha entidad, cargo en el que permanecería hasta su designación por Jimmy Carter para la presidencia del Consejo Nacional de Seguridad.

En su calidad de iniciado en las altas esferas del Poder, Z.Brzezinski es colaborador habitual de las publicaciones oficiales editadas por diversas organizaciones de corte mundialista: Trialogue (órgano de la comisión Trilateral), Foreign Affairs (revista del Consejo de Relaciones Exteriores), International Affairs y The World Today (publicaciones del Real Instituto de Asuntos Internacionales, homólogo británico del CFR), etc.

Prescindiendo de sus colaboraciones puntuales en los citados medios de expresión, el grueso de la doctrina de Brzezinski puede encontrarse en "La Era Tecnotrónica" y en "Entre dos Eras: el papel de América en la Era Tecnotrónica", dos obras a través de las cuales el tecnócrata polaco expone sus análisis y "previsiones" de futuro.
 El núcleo de las tesis sustentadas en dichas obras gira en torno a unos cuantos conceptos básicos. Algunos estaban concebidos para el período de la guerra fría, como es el que preconizaba la necesidad de avanzar hacia un sistema mundial que se extendiese a la zona donde el poder permanecía en manos de gobiernos marxistas. Para alcanzar ese objetivo, Brzezinski abogó repetidamente por la comprensión y la transigencia con los regímenes comunistas en todo lo relativo a la violación de los derechos humanos, ya que de lo contrario se pondría en peligro la colaboración entre ambos bloques ( es decir, los pingües negocios de las multinacionales) y la futura integración de la URSS en el Nuevo Orden Mundial. Nótese que ésta es la línea de actuación que sigue practicándose hoy con la China Continental, un mercado demasiado apetecible como para supeditarlo a los hipócritas cacareos humanitaristas característicos de la retórica oficial.

Entre los planteamientos básicos de las susodichas obras figura igualmente la supresión progresiva de las soberanías nacionales, que en aras de un nuevo orden de "paz y progreso" deberán ser transferidas a instituciones supranacionales dirigidas por una "élite" científica y financiera mundial. Brzezinski preconiza asimismo "el ocaso de las ideologías y de las creencias religiosas tradicionales, pues sólo los elementos suministrados por la tecnología y la electrónica podrán permitir a las sociedades humanas avanzar hacia el bienestar y el progreso", los dos grandes pilares de la Era Tecnotrónica.

Otra de las más significativas "previsiones" de futuro del tecnotrónico Brzezinski reza textualmente así: "La Era tecnotrónica va diseñando paulatinamente una sociedad cada vez más controlada. Esa sociedad será dominada por una élite de personas que no dudarán en realizar sus objetivos mediante técnicas depuradas con las que influirán en el comportamiento del pueblo y controlarán con todo detalle a la sociedad, hasta el punto que llegará a ser posible ejercer una vigilancia casi permanente sobre cada uno de los ciudadanos del planeta".

Y no hay duda de que los "pronósticos" que hiciera Brzezinski son una realidad cada día más consolidada gracias al desarrollo progresivo de las técnicas de control social desarrollados por los modernos regímenes policíacos de "derecho". A este respecto conviene destacar el papel crucial desempeñado por el terrorismo, cuyas acciones le han servido al Sistema de inmejorable pretexto para ampliar y reforzar sus mecanismos de dominio.

En todo este asunto no puede pasarse por alto la labor desarrollada por la socialdemocracia alemana, a la que muy bien podría considerarse como pionera en el desarrollo del proceso en curso. Fue precisamente bajo uno de sus períodos de gobierno cuando Alemania se convirtió en una especie de campo de pruebas para el ensayo y puesta en práctica de los más sofisticados métodos de control social, métodos que posteriormente se irían extendiendo a todo el ámbito occidental de la mano de los foros de reflexión patrocinados por la fundación Ebert, una poderosa herramienta del socialismo germano dotada de proyección internacional. La razón esgrimida para el desarrollo de dichos métodos fueron las andanzas de la banda Baader-Meinhoff, un grupúsculo subversivo que nunca contó con más de doce miembros y que carecía de la menor implantación social, circunstancias que explican su escasa consistencia y el tratamiento expeditivo que les fue aplicado a sus integrantes (varios de ellos se "suicidaron" en prisión). Una vez zanjado aquel insignificante escollo, Klaus Croissant, el abogado sobre quien recayera en su día la defensa de los miembros de la banda, explicaría la situación con estas palabras: "La socialdemocracia alemana garantiza la existencia de la sociedad capitalista y camufla sus contradicciones; la socialdemocracia alemana juega un papel de suma importancia en el escenario internacional, y a través de ella se coordina e integra la represión en toda Europa".

El repertorio de los mecanismos de control social que se han ido implantando es amplio, y comprende, desde la adopción de disposiciones legales que introducen una suerte de estado de excepción permanente, hasta el uso de técnicas diversas. Entre estas últimas figuran los documentos de identificación provistos de una banda magnética donde consta una completa ficha de su titular, las cámaras de vídeo instaladas ya en la vía pública de numerosas urbes, y las grandes computadoras centralizadas donde se archivan los datos personales de toda la población. Aunque tales técnicas podrían hasta calificarse de rudimentarias si se comparan con otras más sofisticadas que sólo están a la espera de la oportuna razón "democrática" que aconseje su implantación. Así, la compañía estadounidense Nielsen Media Research, en colaboración con el Centro de Investigación David Sarnoff (organismo controlado por el CFR y la Pilgrims Society), ha desarrollado desde hace tiempo un dispositivo que, una vez instalado en el televisor, permite observar e identificar desde una estación de seguimiento a los espectadores sentados frente a la pequeña pantalla. No menos digno de mención es el necio alborozo con el que los medios occidentales celebraron durante la Guerra del Golfo el hecho de que los satélites norteamericanos filmasen y transmitiesen con detalle todo lo que ocurría en cada palmo del territorio iraquí.; un "adelanto" técnico que, conociendo la catadura de quienes lo manejan, sólo puede constituir motivo de alegría para los desalmados y los imbéciles.

Las iniciativas en pro de la seguridad "democrática" desarrolladas por la socialdemocracia alemana no tardaron en hacerse extensivas a otros países europeos, entre los que España no iba a ser una excepción. En nuestro país, esa gran computadora central mencionada líneas atrás está ubicada en El Escorial , y su planificación contó con el asesoramiento de un grupo de expertos del Departamento Informativo de la policía federal alemana. El banco de datos de dicho ordenador dispone de doscientas terminales distribuidas por toda la geografía española, y el personal que lo atiende está integrado en su totalidad por funcionarios policiales. Todos y cada uno de los ciudadanos españoles tienen allí su correspondiente ficha magnética, en la que figura un amplio historial elaborado a partir de la información suministrada por múltiples fuentes fragmentarias; un historial compuesto por innumerables datos, muchos de ellos ya olvidados e incluso desconocidos por los propios afectados.

A la vista de la concatenación sistemática que se lleva a cabo desde las altas instancias políticas, utilizando la lucha antiterrorista como medio para la adopción de medidas excepcionales de aplicación global y discrecional, nada tiene de sorprendente el hecho de que detrás de no pocas acciones terroristas haya algo más que un atajo de violentos y de oligofrénicos, dos especímenes, por lo demás, nada difíciles de reclutar y menos aún de manipular. Después, sus matanzas indiscriminadas las sufrirá la población y las rentabilizará el Poder.

Acerca de las turbias tramas que se mueven en el submundo del terrorismo, existen trabajos rigurosos y harto ilustrativos de los sórdidos manejos y de los intereses supuestamente antagónicos que aparecen entrecruzados en algunas de ellas. Un asunto, éste, que volverá a suscitarse más adelante, aunque no estará de más citar ahora una muestra bien conocida. Durante la década de los ochenta operó en Italia, Francia y Portugal un grupo terrorista que reivindicaba sus acciones bajo el nombre de La Llamada de Jesucristo (nótese el nombrecito que se le puso al engendro), y cuyos atentados se dirigieron siempre contra intereses norteamericanos y judíos en los países citados. Tanto los medios policiales como los informativos señalaron al régimen libio del coronel Gadafi (ogro de moda por entonces) como el instigador y patrocinador de dicho grupo, que en realidad no era sino un dispositivo organizado por los servicios secretos españoles y franceses, e integrado en su mayoría por confidentes policiales.

 Por lo que se refiere al otro gran estratega de la Trilateral, Abraham ben Elazar, más conocido como Henry Kissinger, nació el año 1923 en la localidad alemana de Fürth (Baviera), desde donde emigró en 1939, junto con su familia, a los Estados Unidos, país cuya nacionalidad adoptaría en 1943. En 1947 obtuvo una beca del Fondo Rockefeller merced a la cual cursó estudios y se graduó en Ciencias Políticas en la Universidad de Harvard, reputado centro fabiano del Establishment en el que posteriormente desempeñaría varios cargos docentes y directivos.

Su participación en la vida pública estadounidense comenzó a principios de los años sesenta, desempeñando desde entonces e ininterrumpidamente a lo largo del mandato de cuatro presidentes norteamericanos diversos cometidos políticos de alto nivel. Fue asesor de la Oficina de Coordinación Gubernamental, del Consejo Nacional de Seguridad, de la Agencia de Control de Armamento y del Departamento de Estado, todo ello durante las Administraciones Kennedy y Johnson, hasta que en 1969 Richard Nixon le nombró su consejero personal, empleo que simultaneó con la presidencia del Consejo Nacional de Seguridad. Cuatro años después fue designado por Nixon Secretario de Estado, cargo en el que sería ratificado por el siguiente inquilino de la Casa Blanca, Gerald Ford.

Pese a la enorme relevancia de sus cometidos políticos, éstos no constituyeron más que una parte de la dilatada trayectoria de nuestro protagonista, cuyos episodios más enjundiosos habría que buscarlos en otros ámbitos.

Experto, como Brzezinski, en política internacional y en asuntos soviéticos, el profesor Kissinger no tardó en concitar el interés del Consejo de Relaciones Exteriores, que ya en 1955 le encomendó la dirección de una investigación para el análisis de las posibles respuestas a la amenaza soviética. Este poderoso club, a cuya presidencia accedería Kissinger años después, fue una de sus catapultas políticas. La Fundación Rockefeller Brothers habría de ser la otra. En efecto, la dirección del Programa Especial de Estudios de dicha entidad, que le fuera confiada en 1956, no constituyó más que el primer episodio de una estrecha e ininterrumpida colaboración entre Henry Kissinger y el clan Rockefeller. Desde finales de los años cincuenta, el profesor Kissinger se convirtió en el principal asesor de las campañas políticas de Nelson Rockefeller, puesto que ocuparía hasta el momento mismo en que ambos se incorporaron a la Administración Ford, el primero como Secretario de Estado y el segundo en calidad de Vicepresidente de los Estados Unidos. Paralelamente a todo ello discurrieron las actividades compartidas por Kissinger y David Rockefeller en el seno del Consejo de Relaciones Exteriores, colaboración que se estrecharía todavía más cuando el plutócrata fichó al tecnócrata para la Comisión Trilateral.

No será necesario exponer las tesis de Henry Kissinger en materia de política internacional y en asuntos soviéticos, toda vez que, en lo esencial, son las mismas que ya viéramos al hablar de Brzezinski. Lo que sí es digno de reseñarse son las actividades que desarrolló nuestro protagonista en aplicación de tales planteamientos, así como las controversias que suscitó como consecuencia de todo ello. Y no solamente fue la curiosa política de distensión aplicada por Kissinger lo que provocó la perplejidad de los más diversos círculos políticos, sino también los nombramientos que efectuara desde su puesto como secretario personal de Nixon y, posteriormente, desde la jefatura del Consejo Nacional de Seguridad y la dirección del Departamento de Estado. Nombramientos entre los que figuraron varios personajes conocidos por su filiación pro-marxista, como sería el caso de Helmuth Sonnenfeld, James Sutterlin, Boris Closson, William Hall y Arnold Wiesner.

La perplejidad de los primeros momentos acabó dando paso a la sospecha abierta, que terminaría concretándose en una serie de informes, tanto privados como oficiales, que iban a desvelar con pruebas contundentes el origen de tan extraños hechos.

 El primero de ellos fue elaborado por Frank Capell, experto en cuestiones de espionaje y analista de varias revistas políticas estadounidenses, una de las cuales, The Herald of Freedom, lo publicó íntegramente en octubre de 1971. Dicho informe fue posteriormente leído en el Congreso por el diputado John Rarick, y recogido en el tomo 117 de los Informes Oficiales de Sesiones Congressional Records de 28-10-71. Con arreglo al mismo, las relaciones de Henry Kissinger con varios de sus colaboradores y subordinados en el Consejo Nacional de Seguridad y en el Departamento de Estado se remontaban al período 1943-1946,durante el cual Kissinger permaneció en Alemania como integrante de las fuerzas de ocupación norteamericanas, que le nombraron, pese a su escasa graduación militar (sargento), administrador de la ciudad de Bensheim. Fue en ese período cuando Kissinger entró en contacto con sus correligionarios Helmuth Sonnenfeld, Gunter Guillaume, agente de los servicios secretos de la Alemania del Este y más tarde secretario de Willy Brandt, y Egon Bahr, colaborador de la inteligencia soviética y futuro artífice de la Ostpolitik. Todos ellos se integrarían en una célula de espionaje en favor de la URSS, en la que el sargento Kissinger operaba bajo el seudónimo de Bor.

Tales imputaciones, que la Administración norteamericana se limitó a negar sin más, fueron posteriormente confirmadas por dos ex-oficiales del KGB, Golitsin y Goleniewski, así como por un completo dossier elaborado por un equipo de agentes de la CIA, en el que se revelaban todos los lazos existentes entre Kissinger y la Inteligencia soviética. El contenido de dicho dossier, archivado en su día por Stansfield Turner, director de la Agencia norteamericana y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, ha visto la luz recientemente gracias a un trabajo publicado por tres expertos en asuntos de espionaje, William Corson y los esposos John y Susan Trenton ("Four american Spies, the wives they deft behind and the KGB's crippling of American Intelligence").

Este tipo de hechos, que tampoco suponían ninguna novedad, eran habitualmente interpretados por la ultraderecha conservadora, siempre tan perspicaz, como parte de un plan dirigido a colocar a Occidente bajo las garras del Imperio Soviético, cuando lo que realmente significaban es que se estaba operando la deseada simbiosis entre el capitalismo expansivo y los estereotipos humanistas propios de la demagogia marxista, para dar paso así al capitalismo multinacional y progresista vigente en la actualidad.

Por lo demás, el contenido de los informes mencionados no empañó en lo más mínimo la carrera política de Henry Kissinger, que sólo se vio momentáneamente truncada cuando la Suprema Corte Rabínica de Estados Unidos decretó en 1976 su excomunión, a raíz de las maniobras desplegadas por el entonces Secretario de Estado para maquillar las conquistas de Israel durante la Guerra del Yon Kippur. Un conflicto a cuyo desencadenamiento "preventivo" no fue ajeno el propio Kissinger, y que reportó a las arcas de sus patrocinadores, los Rockefeller, y a las multinacionales petrolíferas en general, enormes beneficios.

Con todo, el ostracismo de Kissinger, aunque severo mientras pesó sobre él la excomunión, se iba a prolongar durante poco tiempo, ya que la Corte Rabínica no tardaría en rehabilitarle en atención a las nuevas contribuciones del penado a la causa sionista. La doctrina sugerida por Kissinger, consistente en la fragmentación del Líbano en varios compartimentos político-confesionales como la mejor fórmula para garantizar la seguridad de Israel, se resumiría en su célebre sentencia: "Si queréis la paz en Oriente Medio, entregad el Líbano a Siria".

Desde que abandonara la política activa, al menos de forma oficial, la actividad de Kissinger se ha desplegado a través de sus continuos desplazamientos de un extremo a otro del planeta, como comisionado y embajador de proyectos e intereses equivalentes a los que ya representó en su época anterior. Tal actividad no se reduce al terreno de lo político, aunque frecuentemente ejerza labores de emisario especial de la Administración norteamericana, sino que, de acuerdo con su posición en la Comisión Trilateral, se desarrolla fundamentalmente en el ámbito económico, que es el esencial y el que determina el curso de todos los demás. Ése es el terreno en el que se desenvuelve actualmente Henry Kissinger, a quien la Alta Finanza suele encomendar diversos asuntos relacionados con la deuda pública, asuntos que el eficiente tecnócrata solventa sin estridencias públicas y con pingües beneficios para sus arcas a través de su compañía de consultores Kissinger Associates, cuyos clientes son, lógicamente, los Estados deudores y las Multinacionales acreedoras.

Como será fácil suponer, el plantel de los asociados de dicha compañía está compuesto por elementos bien introducidos en las altas esferas financieras y políticas. Figuran entre ellos Lawrence Eagleburger (ex-subsecretario de Estado y director del LBS Bank), Brent Scowcroft (ex-asesor presidencial de Seguridad y director del National Bank de Washington), lord Carrington (ex-secretario general de la OTAN y directivo del Barclays Bank y del Hambros Bank), lord Eric Roll (director del Banco de Inglaterra), Per Gyllemhammer (directivo de Volvo y del Banco Sueco de Crédito Naval; miembro de la junta de asesores del Chase Manhattan Bank), Saburo Okita (ex-ministro de Asuntos Exteriores, miembro del Club de Roma y de la Comisión Trilateral), William Simon (ex-secretario de Hacienda y directivo de la firma bancaria Salomon Brothers), y sir Y.Kahn (directivo del grupo financiero S.G. Warburg y de la China International Finance Company).

Quienes estén interesados en solicitar los servicios de Kissinger Associates deben saber que la tarifa anual por el solo hecho de figurar en su cartera de clientes ronda los treinta millones de pesetas.

En la órbita de la Comisión Trilateral e íntimamente vinculada a la misma, compartiendo programas y proyectos, se desenvuelven una serie de entidades entre los que sobresalen dos: el Instituto Aspen y el Club de Roma.

 El Instituto Aspen de Estudios Humanísticos fue fundado en 1949 por iniciativa de varios miembros del Real Instituto de Asuntos Internacionales británico y de su equivalente norteamericano, el omnipresente Consejo de Relaciones Exteriores. El objetivo de este organismo se centra en llevar a cabo un vasto análisis de los elementos que han configurado el curso de las sociedades humanas, para poder así, una vez conocidos éstos y sometidos al oportuno control, planificar el venturoso futuro de la humanidad. Y todo ello, claro está, bajo la inspiración de los consabidos estereotipos "humanistas", cuya verdadera significación no se le escapará a ningún observador medianamente imparcial de la moderna sociedad occidental.

A tal efecto, el benemérito Instituto no sólo explora el pensamiento de los grandes maestros y pensadores del pasado, sino que también promueve foros de reflexión en los que reúne a los grandes maestros tecnocráticos del presente: ejecutivos de empresas multinacionales, políticos, académicos, científicos, líderes sindicales, etc. El propósito fundamental de dichas reuniones, en las que oligarcas y pseudocontestatarios de izquierdas confraternizan y hacen causa común, se centra en lograr que aquellas posiciones que en principio pudieran ser divergentes confluyan finalmente en un punto básico de entendimiento común, cosa, por lo demás, nada difícil de conseguir entre individuos que, en lo esencial, comparten una misma mentalidad.

Por derroteros similares se desenvuelve el Club de Roma, nacido en abril de 1968 a instancias de Aurelio Peccei, miembro destacado del Bilderberg Group, del comité directivo de la empresa FIAT y del consejo de administración del Chase Manhattan Bank; el perfil característico, como se podrá comprobar, del filántropo benefactor.

Desde que fuera creado, este organismo se ha distinguido por sus informes apocalípticos sobre el crecimiento demográfico, informes elaborados en la línea del más puro fabianismo malthusiano y en los que se aboga por un drástico control de la natalidad, en estrecha conexión con las campañas proabortistas promovidas por las Fundaciones Ford y Rockefeller. Lo malo es que los artificiosos planteamientos y los errores de bulto del programa elaborado por el Club en "Los Límites al Crecimiento", han sido contundentemente refutados por varios especialistas (Alfred Sauvy entre ellos) ajenos a los abrevaderos oficiales. Después, varios de esos errores de bulto han sido reconocidos por el propio Club de Roma, aduciendo que tan solo se trataba de elementos de provocación.

En 1981 el Club de Roma auspició la creación de un organismo apéndice cuyo cometido sería proyectar "una nueva humanidad". Tras varios días de debates en la Universidad Gregoriana de Roma, un feudo de la Orden jesuita propuesto por ésta como marco del encuentro, nació el Forum Humanum, cuyo principal patrocinador económico ha venido siendo desde sus inicios la multinacional FIAT.

Entre los postulados ideológicos sostenidos por el Club de Roma para alumbrar esa "nueva sociedad" figura, cómo no, la necesidad de implantar un Gobierno supranacional. En ese sentido se han manifestado reiteradamente sus más destacados dirigentes, desde el ya fallecido Aurelio Peccei, quien en su momento significó que "uno de los mayores obstáculos para el progreso de la humanidad es el concepto de la soberanía de cada nación", hasta su discípulo y sucesor en la jefatura del Club, Alexander King, según el cual "la sociedad mundial requiere una única dirección, un gran capitán que guíe la tierra hacia un destino común". Ni el Gran Hermano de la pesadilla orwelliana se habría expresado mejor.

Entre los miembros más relevantes del Club figuran individuos como Daniel Jensen (Trilateral, Bilderberg), Sol Linowitz (Trilateral, CFR), Edgar Pisani (Instituto Aspen, Bilderberg), Jimmy Carter (Trilateral, CFR) y Kurt Rothschild. Por lo que se refiere a sus socios españoles cabe citar dentro de los más conocidos a José Luis Cerón, Carlos Robles Piquer, Federico Mayor Zaragoza, Joaquín Ruiz Jiménez Cortés, Fernando Morán, Javier Solana y Mercedes Sala.

Otra de las lumbreras de este distinguido aerópago es el ideólogo marxista Adam Schaff, cuyos vínculos con diversos foros plutocrático-oligárquicos le hacen acreedor a una mención especial. Las razones de su pertenencia al Club de Roma las ha expuesto él mismo con afirmaciones como éstas: "Me gusta tratar con los capitalistas del Club de Roma; son los únicos que se atreven a hablar abiertamente del futuro de la humanidad; son tan poderosos que no tienen nada que temer".

Al igual que ocurre con otras entidades afines de carácter mundialista, la Comisión Trilateral cuenta con una serie de émulos surgidos en diversos países a modo de prolongación o réplica a escala regional del modelo trilateralista. Uno de tales organismos, con sede en Francia, ya fue citado por el rotativo L'Humanité en 1977, aunque hubo que esperar hasta 1991 para que la indiscreción de una colaboradora del mismo permitiera conocer su relación de integrantes. El grupo en cuestión se denomina Le Siècle, y en su seno confraternizan y hacen proyectos de futuro la oligarquía plutocrática y la vanguardia "proletaria".

En la nómina de esta conmovedora hermandad aparecen personajes como (la relación no es exhaustiva) Jean Louis Beffa, director de la multinacional Saint-Gobain, J.H.David, presidente de la Banca Stern, Guy Delorme, director de la Banca Monod, Vincent Bollard, presidente de la Compañía Financiera Privada, Raimond Lévy, director de Renault, Chistian Maurin, director de la Banca Sofinco, Jacques Mayoux, vicepresidente de la Banca Goldman Sachs Europa, André Wormser, presidente de Sovac, filial de la Banca Lazard. Por parte "obrera" cabe significar la presencia, entre otros, de Jacques Attali, ex-consejero de Mitterrand, Maurice Faure, ex-ministro radical socialista, Pierre Joxe, ministro en los gobiernos socialistas Rocard, Cresson y Bérégovoy, Jacques Julliard, director de redacción del diario socialista Le Nouvel Observateur, Anicet le Pors, ex-senador comunista y ministro del gobierno Mauroy, Roger G. Schwartzemberg, diputado radical de izquierda, Gilles Menage, ex-director del gabinete presidencial de Mitterrand y por último, para que no falte de nada, René Remond, director de la Revista Histórica y destacado representante del llamado "cristianismo" de izquierdas.