La Santa Inquisición – Por P. Ángel O. Peña
Los libros de historia propiciados por los
enciclopedistas del siglo XVIII exageran la leyenda negra de la Inquisición.
Los cuadros pintados por Jean Paul Laurens no muestran de la Inquisición más que
calabozos tenebrosos y víctimas jadeantes, postradas a los pies de monjes
sádicos. Incluso en pleno año 2001, una revista presentaba el libro negro de la
Inquisición, acompañado con el subtítulo: Caza de brujas y cátaros. Retrato de un
fanático: Torquemada. Las torturas y la confesión. De las ilustraciones del documento, siete representan
una hoguera y una escena de tortura.
Pero los hombres de la primitiva Inquisición
medieval del siglo
XIII,
vivieron la Inquisición como una liberación. La historiadora
Regine
Pernoud dice que la Inquisición fue la reacción de defensa de la sociedad ante
las herejías en tiempos en que la fe era tan importante como en nuestros días
lo es la salud física.
Evidentemente, con la mentalidad del siglo
XXI es difícil entender la Inquisición. Pero, en aquellos tiempos, lo que no se
toleraba era la herejía o apostasía de la fe católica. Y en cuanto a la
Inquisición española, fundada en 1478, dice Henry Kamen, inglés no católico: En
una época en que el uso de la tortura era general en los tribunales criminales
europeos, la Inquisición española siguió una política de benignidad y circunspección.
La tortura era empleada sólo como último recurso y aplicada en muy pocos casos.
Las confesiones obtenidas por la tortura jamás eran aceptadas como válidas,
porque evidentemente habían sido obtenidas por coacción. Por lo tanto, era
esencial que el acusado ratificara su confesión al día siguiente de haber sido
torturado... Los archivos de la Inquisición son exhaustivos y completos al
describir el curso de las sesiones de tortura. Cada palabra, cada gesto era
anotado por el secretario presente. Como reportajes, estos relatos carecen de paralelo
en su época... Comparándola con la crueldad deliberada y la mutilación
practicadas en los tribunales seculares ordinarios, se ve con una luz mucho más
favorable de lo que sus detractores se han molestado en admitir. Si se agrega a
esto las relativas buenas condiciones de sus prisiones, queda claro que el
tribunal, en su conjunto, no tenía interés por la crueldad y que intentó en
todo momento temperar la justicia con un trato misericordioso.
Por eso, como dice el historiador peruano
Fernando Ayllón: El número de condenados a muerte por el tribunal de la Inquisición no fue
tan exagerado como decían sus detractores... En todo caso, el número de
condenados fue mucho menor que en los demás países europeos en que las guerras
religiosas y las quemas de brujas multiplicaron por decenas, cuando no por
miles de veces, esta cifra. La leyenda negra contra el tribunal, conforme lo
sostienen la mayoría de los investigadores hoy en día, resulta por demás insostenible.
En los Estados en donde el protestantismo
había calado profundamente, no existía en verdad la Inquisición; pero, en su defecto,
existía algo peor: el capricho y la voluntad omnímoda de los reyes y príncipes
o de los jefes confesionales, como sucedía en los cantones suizos... El mundo
protestante fue mucho más cruel e implacable en la persecución de quienes
profesaban doctrinas diferentes de las profesadas por ellos. En suma, las
llamadas crueldades de la Inquisición no eran ni pecado de la Inquisición ni culpa
de España, sino naturales consecuencias del criterio dominante en asuntos
procesales y penales. Por ello, podemos terminar este epígrafe, diciendo que la
Inquisición fue en todo mejor que la fama que dejó de sí.
Y en cuanto a la quema de brujas, el gran
especialista en este tema Gustav Henningsen, no católico, afirma: La
exagerada suposición de que la Inquisición, en el siglo XV y XVI, hubiera quemado
a 30.000 brujas, hace tiempo que ha dejado de tenerse en consideración por la
ciencia. Y dice más: Las cifras de la quema de brujas por la Inquisición, por
inesperadas, resultan asombrosas. Para Portugal es 4, para España 59 y para
Italia 36.
Con respecto a la Inquisición española, según
muchos expertos, el número de muertos en toda su historia sería entre 1.500 y
2000. Por ello podemos preguntarnos: ¿Habría habido menos muertos sin la
Inquisición? Y en los países en que no hubo Inquisición como Inglaterra y
Alemania, ¿cuántos muertos hubo por las guerras religiosas? Creemos que el
balance es más positivo que negativo. Henningsen dice: La Inquisición fue la
salvación de miles de personas acusadas (de brujería), de un crimen imposible.
Y Roth Cecil afirma: Por este servicio a la humanidad y a la verdad (de librar
de la muerte a acusados de brujería, pues hubo 20.000 juicios) la Inquisición
española merece la gratitud de todos los hombres civilizados.
¿Qué les podemos decir a aquellos que, como
el autor del Código da Vinci, dicen que la Inquisición mató cinco millones de brujas?
¿Que son mentirosos, ignorantes, perversos?
Padre
Ángel O. Peña - ¿Europa
sin Cristo? Pags. 42 a 45.
Nacionalismo Católico San Juan Bautista
