Publicado el 10 may. 2019
Los partidos comunistas son cultos antiteístas. Nunca seguirán las
enseñanzas de los dioses justos en sus principios legislativos, y
pretenden cortar los vínculos de las sociedades con su cultura ancestral
y los valores tradicionales. Desde el principio, no había ninguna
posibilidad de que los partidos comunistas mantuvieran la equidad o la
justicia.
Ningún sistema legal puede esperar dar cuenta de todas y cada una de las
posibles formas de conflicto y emitir juicios para cada uno. Por lo
tanto, las leyes no son solo regulaciones específicas, sino que también
deben tener en cuenta la subjetividad de todas las partes. El juez debe
seguir el espíritu de la ley y emitir un veredicto que cumpla con el
principio de benevolencia.
Por el contrario, el comunismo está enraizado en el odio. No solo odia a
Dios, sino que también odia la cultura, el estilo de vida y todas las
tradiciones que los dioses establecieron para la humanidad. Marx no
escatimó palabras al expresar su deseo de condenarse a sí mismo a
arruinar y traer al mundo con él. Dijo: " Con desprecio, arrojaré mi
guante a la cara del mundo, ¡entonces caminaré entre los restos de un
creador!"
