OPINIÓN:
Enel mes de Enero durante la feria judicial, ante una grave denuncia - amenaza de muerte al titular de estudiojurídico
– se realizaron las presentaciones pertinentes ante los Poderes del
Estado y el Colegio deAbogados de Tucumán. Es a veces inexplicable la
indiferencia con que actúa la Justicia Tucumana ante
presentacionesincoadas por un abogado penalista que ya sufrió reiterados
atentados ybalaceras a su Estudio Jurídico. Lasamenazas, es
un delito contra el sentimiento de seguridad del individuo. El
CódigoPenal protege la libertad psíquica del ofendido o de la víctima
ante elpropósito de infundir temor y obligar a hacer, no hacer, o
tolerar algo contrasu voluntad, pretendiéndose gobernar su conducta
vulnerando su facultad delibre determinación. Este delito decoacción
apunta precisamente al modo antisocial de exigir, generando con
elaccionar temerario un estado de espanto e inquietud extrema, e
intranquilidadpermanente. Por supuesto que los autores intelectuales en
casi lamayoría de los casos no dan la cara pero en el caso que me aflige
y ocupa hayindicios vehementes de quienes son los culpables.
Los
únicos personajes que pudieroninquietarse ante mis publicaciones al
haber detallado su accionar en mediosnacionales y provinciales son los
“Ale”. Toda la prensa, gráfica, radial ytelevisiva los sindican como
“cabeza de mafia en Tucumán”.Estos personajes para evitar mi
accionar como abogado penalista iniciaron unaquerella por injurias en
una Sala Penal por haber manifestado que sus conductaspueden comportar
el delito de asociación ilícita. Querella que puntualmentetiene un
trámite sumarísimo. Se me obliga a carearme y enfrentarme enaudiencias
públicas con sujetos que durante décadas me amenazaron de todas
manerasposibles sabiendo que no me voy a retractar de mis dichos. De
seguro que sonuna asociación ilícita en el sentido lato de la palabra y
su definiciónjurídica. Pero que hubiera sido si el demandado es un
ciudadano cualquiera que no tiene la profesión deabogado o carece de
recursos económicos para pagar un profesional. Esa manera arteray sagaz
para evitar las investigaciones de numerosos delitos en su contra, esla
manera sutil con que la mafia se maneja con sus abogados en Tucumán. Es
comosi se querellara o denunciara a todos los fiscales penales que
acusan pordelitos previstos en nuestro digesto de fondo, cumpliendo sus
funciones derepresentantes de la vindicta pública o a los organismos
jurisdiccionales por resolvero investigar sobre delitos cometidos de
acuerdo a la legislación procesalvigente.
Seguramenteen muchos
casos las investigaciones no se pueden profundizar por falta deelementos
técnicos como lo expresan algunos fiscales ante la demora de
susinvestigaciones. Otros dirán que no pasa nada, que están
acostumbrados a losataque a los abogados en esta provincia. Y sí pasa.
Pasa que Tucumán siguecareciendo de la debida seguridad. Se afirmaba en
todo momento desde décadasque se iba a combatir el delito y metería
presos a los delincuentes. Ahora,visto el fracaso de tantos años, en los
que al delito sólo se lo amenazó conuna topadora – tiempos de Bussi –
pero sin estimular la acción de la policía yde la justicia, nada se
concretó.
Alos que seguiremos viviendo en Tucumán y en Tucumán
continuaremos a través dehijos y de nietos, no nos aburre considerar lo
necesario para vivir en la tranquilidaddel orden.
Hacevarios años atrás un gobernador – Ortega- dijo que los mafiosos deben terminar en “Villa Urquiza”. Y
no ha resultado cierto. Hay mafiosos que no están adentro y lasmafias
siguen tirando balazos por las calles y a Estudios Jurídicos.
¿Quéhará la Justicia? ¿Reconocerá su fracaso? Es triste reconocer
fracasos, así queresulta más divertido encontrar que estos problemas lo
aburren. Somos aburridoslos que queremos una lucha por la seguridad y la
decencia.
Ennuestro Tucumán, la droga, la violencia y las
bandas criminales se renuevan. Pero todosigue igual como si nunca
hubiera pasado nada. Un Ministro de gobierno enépocas anteriores
manifestó “que en Tucumán no existen bandas ni mafia”. EnBuenos Aires, y
con una banca en el Congreso, lo debe haber pasado mucho másdivertido
que atendiendo asuntos policiales en Tucumán.
Unosindividuos,
parados en una esquina, han sido baleados por otros que han
idoexpresamente a eso, a agredirlos; otros están internados productos de
golpizasy amedrentamientos con armas. Abogados golpeados y lesionados
gravemente conarmas de fuerte calibre. Fuera de otros crímenes y asaltos
por todas partes. LaJusticia dice que no hay ningún indicio de que esto
tenga relación alguna con“supuestos grupos, facciones o bandas, como
las quieran llamar”. ¿Cómo losllamarán? ¿“Chicos buenos”? Muy bien;
estos no tienen ninguna relación con losque todos conocemos. Y entonces,
¿con qué estará relacionado? Ah, no, noinvestigue tanto que es muy
aburrido meterse siempre con las mafias. Seguramentehan de tener cosas
más divertidas en qué ocuparse.
Hoyel Colegio de Abogados de
Tucumán, entidad adherida a la Federación Argentinade Colegios de
Abogados (F.A.C.A.), ha emitido una resolución manifestando elmás
contundente repudio hacia el atentado que sufrió mi Estudio Jurídico,
esecuerpo se solidariza personalmente y con el ejercicio de la profesión
dando cuentaque el ámbito de trabajo de los abogados, debe ser
especialmente protegido paraasegurar el libre ejercicio alentándome a
que siga trabajando en pos de unamejor sociedad y que me sobreponga a la
amenazas, comunicándome que se haremitido nota en ejercicio de mi
defensa a la Fiscalía de Instrucción Penal dela III nominación y al
Ministerio de seguridad Ciudadana.
DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN
