martes, 16 de abril de 2013

ATENTADO A ESTUDIO JURÍDICO SOLIDARIDAD DEL COLEGIO DE ABOGADOS TUCUMÁN – ARGENTINA


                                                         
                                                              OPINIÓN:

Enel mes de Enero durante la feria judicial, ante una grave denuncia -  amenaza de muerte al titular de estudiojurídico – se realizaron las presentaciones pertinentes ante los Poderes del Estado y el Colegio deAbogados de Tucumán. Es a veces inexplicable la indiferencia con que actúa la Justicia Tucumana ante presentacionesincoadas por un abogado penalista que ya sufrió reiterados atentados ybalaceras a su Estudio Jurídico. Lasamenazas, es un delito contra el sentimiento de seguridad del individuo. El CódigoPenal protege la libertad psíquica del ofendido o de la víctima ante elpropósito de infundir temor y obligar a hacer, no hacer, o tolerar algo contrasu voluntad, pretendiéndose gobernar su conducta vulnerando su facultad delibre determinación. Este  delito decoacción apunta precisamente al modo antisocial de exigir, generando con elaccionar temerario un estado de espanto e inquietud extrema, e intranquilidadpermanente. Por supuesto que los autores intelectuales en casi lamayoría de los casos no dan la cara pero en el caso que me aflige y ocupa hayindicios vehementes de quienes son los culpables.
Los únicos personajes que pudieroninquietarse ante mis publicaciones al haber detallado su accionar en mediosnacionales y provinciales son los “Ale”. Toda la prensa, gráfica, radial ytelevisiva los sindican como “cabeza de mafia en Tucumán”.Estos personajes para evitar mi accionar como abogado penalista iniciaron unaquerella por injurias en una Sala Penal por haber manifestado que sus conductaspueden comportar el delito de asociación ilícita. Querella que puntualmentetiene un trámite sumarísimo. Se me obliga a carearme y enfrentarme enaudiencias públicas con sujetos que durante décadas me amenazaron de todas manerasposibles sabiendo que no me voy a retractar de mis dichos. De seguro que sonuna asociación ilícita en el sentido lato de la palabra y su definiciónjurídica. Pero que hubiera sido si el demandado es un ciudadano  cualquiera que no tiene la profesión deabogado o carece de recursos económicos para pagar un profesional. Esa manera arteray sagaz para evitar las investigaciones de numerosos delitos en su contra, esla manera sutil con que la mafia se maneja con sus abogados en Tucumán. Es comosi se querellara o denunciara a todos los fiscales penales que acusan pordelitos previstos en nuestro digesto de fondo, cumpliendo sus funciones derepresentantes de la vindicta pública o a los organismos jurisdiccionales por resolvero investigar sobre delitos cometidos de acuerdo a la legislación procesalvigente.
Seguramenteen muchos casos las investigaciones no se pueden profundizar por falta deelementos técnicos como lo expresan algunos fiscales ante la demora de susinvestigaciones. Otros dirán que no pasa nada, que están acostumbrados a losataque a los abogados en esta provincia. Y sí pasa. Pasa que Tucumán siguecareciendo de la debida seguridad. Se afirmaba en todo momento desde décadasque se iba a combatir el delito y metería presos a los delincuentes. Ahora,visto el fracaso de tantos años, en los que al delito sólo se lo amenazó conuna topadora – tiempos de Bussi – pero sin estimular la acción de la policía yde la justicia, nada se concretó.
Alos que seguiremos viviendo en Tucumán y en Tucumán continuaremos a través dehijos y de nietos, no nos aburre considerar lo necesario para vivir en la tranquilidaddel orden.
Hacevarios años atrás un  gobernador – Ortega- dijo que los mafiosos deben terminar en “Villa Urquiza”. Y no ha resultado cierto. Hay mafiosos que no están adentro y lasmafias siguen tirando balazos por las calles y a Estudios Jurídicos. ¿Quéhará la Justicia? ¿Reconocerá su fracaso? Es triste reconocer fracasos, así queresulta más divertido encontrar que estos problemas lo aburren. Somos aburridoslos que queremos una lucha por la seguridad y la decencia.
Ennuestro Tucumán, la droga, la violencia y  las bandas criminales se renuevan. Pero todosigue igual como si nunca hubiera pasado nada. Un Ministro de gobierno enépocas anteriores manifestó “que en Tucumán no existen bandas ni mafia”. EnBuenos Aires, y con una banca en el Congreso, lo debe haber pasado mucho másdivertido que atendiendo asuntos policiales en Tucumán.
Unosindividuos, parados en una esquina, han sido baleados por otros que han idoexpresamente a eso, a agredirlos; otros están internados productos de golpizasy amedrentamientos con armas. Abogados golpeados y lesionados gravemente conarmas de fuerte calibre. Fuera de otros crímenes y asaltos por todas partes. LaJusticia dice que no hay ningún indicio de que esto tenga relación alguna con“supuestos grupos, facciones o bandas, como las quieran llamar”. ¿Cómo losllamarán? ¿“Chicos buenos”? Muy bien; estos no tienen ninguna relación con losque todos conocemos. Y entonces, ¿con qué estará relacionado? Ah, no, noinvestigue tanto que es muy aburrido meterse siempre con las mafias. Seguramentehan de tener cosas más divertidas en qué ocuparse.
Hoyel Colegio de Abogados de Tucumán, entidad adherida a la Federación Argentinade Colegios de Abogados (F.A.C.A.), ha emitido una resolución manifestando elmás contundente repudio hacia el atentado que sufrió mi Estudio Jurídico, esecuerpo se solidariza personalmente y con el ejercicio de la profesión dando cuentaque el ámbito de trabajo de los abogados, debe ser especialmente protegido paraasegurar el libre ejercicio alentándome a que siga trabajando en pos de unamejor sociedad y que me sobreponga a la amenazas, comunicándome que se haremitido nota en ejercicio de mi defensa a la Fiscalía de Instrucción Penal dela III nominación y al Ministerio de seguridad Ciudadana.
 
DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN