Excelente como siempre Alejandro. No dejen de leerlo.
07/04/13
La
FALA.P.O.
es la FALAnge
de Propaganda Oficialista. Se podría alterar el orden de las palabras y
denominarla FALange Oficial de PropagandA, pero en ese caso la sigla sería
FAL.O.PA. No es justo. No son drogones, solamente son fachos.
El asunto es que la FALA.P.O. arrancó la semana
destrozando a Macri porque cuando se desató la catástrofe, el tipo estaba en
Brasil rascándose el higo aprovechando el fin de semana más largo de la historia
latinoamericana.
Pero al día siguiente,
mientras el Gobierno festejaba el bolonqui que tenía el macrismo en la Capital, sobrevino la
catástrofe en la Provincia
y allí saltó que el intendente peronista de La Plata, Pablo Bruera, no sólo también se estaba
rascando su higo nacional y popular en Brasil, sino que encima mandó un tuit
simulando que estaba acá ayudando a los damnificados.
La FALA.P.O. no había terminado de morfarse
este sapo cuando al toque nos enteramos de que Alicia Kirchner, responsable de
la asistencia social del país, estaba en París. Para rematarla se supo que
Mariotto, vice de la
Provincia y propietario del campo popular, se las estaba
rascando en el sur.
Como si todo este
entuerto fuera poco, la FALA.P.O.
tuvo que disimular el hecho de que la Presidenta también se había rajado a El Calafate
aprovechando el gran fin de semana del modelo: el famoso “fin de semana
ganado”.
Por suerte en Buenos
Aires estaba Boudou para resolver cualquier problemita. Pero el miércoles, como
ya andaba todo fenómeno, el tipo se rajó a México a una reunión del G-20
porque, como todo el mundo sabe, el G-20 sin Boudou no funciona bien. Además,
las potencias occidentales rechazaron la propuesta argentina de que, en su
nombre, viajara Vanderfrula.
A esta altura, la FALA.P.O. quedó descolocada
ante la confusión sobre qué puede hacer y qué no puede hacer un gobernante.
¿Qué está bien y qué está mal? Creo que llegó el momento de terminar con estas
ridículas discusiones.
A continuación, se
propone un simple reglamento, fácil de cumplir, para que todos podamos debatir
sobre las cuestiones de estos últimos días, teniendo en claro qué es válido y
qué no.
1. Vale rajarse.
Los presidentes,
gobernadores e intendentes se pueden ir de vacaciones, tomarse unos días o
aislarse en un all inclusive de Cancún para “evaluar la situación
socioeconómica de los más necesitados” todo lo que
quieran, porque para eso
son gobernantes. Si no, serían empleados comunes y sólo podrían tomarse unos
pocos días por año, en enero, en bondi y a Mar del Plata. Y a la Bristol. Pero como
son gobernantes se pueden ir cuándo, cómo y dónde quieran, tal cual quedó
demostrado esta semana con el Compañero Mauri clavándose una caipiroska a 3
horas de avión de su despacho, o con la Compañera Jefa
manducándose una costilla de corderito patagónico a 3 horas de avión de la Rosada. Y bien que
hacen. Los feriados están para tomárselos. Si usted es pobre y no puede,
problema suyo viejo. Hubiera ahorrado. Conclusión: vale.
2. Vale mentirita.
Los funcionarios están
habilitados a decir que se están ocupando de los problemas, aún cuando lo digan
vía Twitter, en sunga y tomando un agua de coco en las playas de Copacabana,
como hizo el intendente de La
Plata, Pablo Bruera. Eso demuestra que el tipo quiso estar
ahí, junto a los damnificados. Lo que vale es la intención. Después si no se
puede, no se puede. Hay que entenderlo: el voucher no tiene devolución.
Solución clásica: “Haceme un favor viejo, vos andá mandando un tuit diciendo
que estoy a full con los evacuados, que yo voy yendo y caigo más tarde”. Ante
estos casos, el funcionario no debe dar ninguna explicación y mucho menos
presentar su renuncia. Si Julio Alak, ahora ministro de Justicia, sobrevivió
políticamente después de haber sido intendente de La Plata durante… 16 años
seguidos!!! (1991/2007) sin haber hecho un carajo con el problema hídrico, ¿por
qué va a renunciar el intendente Bruera que hace sólo 5 añitos que no hace un
carajo? Vale.
3. Vale ventajita perversa.
Los funcionarios o
dirigentes oficialistas se pueden burlar del funcionario opositor cada vez que
le ocurra una catástrofe, dentro de ciertos límites. No vale ser grotesco pero
se tolera ser socarrón. Por ejemplo, un ministro como De Vido, responsable
desde hace 10 años de las obras, las rutas, la energía, el transporte público y
otros éxitos, está habilitado para decir que un gobernante opositor como por
ejemplo Macri, es un inútil que no hace nada. De todos modos, el funcionario
atacante deberá disimular en lo posible la alegría que le provoca el quilombo
que tiene el funcionario opositor. Inclusive se podrá actuar de igual modo
contra un funcionario de su propio partido como ocurre con el Gobierno Nacional
cuando festeja cada vez que Scioli tiene un problema. A menos que el problema
sea demasiado grave y las llamas amenacen con quemar el rancho propio. También
vale bardear, pero con moderación.
4. Vale efecto cortina solidaria
. Los
gobiernos podrán esconder y/o negar su incapacidad absoluta para almacenar en
galpones un gran stock de colchones, frazadas, agua, pañales, leche y otros
elementos para casos de grandes emergencias. Simplemente, usarán de cortina
para disimular que son unos chambones sin remedio el elogio al pueblo solidario
que sale a donar todo lo que puede. Sean comprensivos: el Estado no puede estar
en todos los detalles. Tiene cosas más importantes que hacer. Vale.
5. Vale decir o escribir pelotudeces.
Basta, dejen a María José
Lubertino en paz.
6. Vale voltereta.
Como las de D’Elía, que
arrancó diciendo que Bergoglio era el demonio y ahora se quiere casar con el
Papa. O esta semana, que dijo que los medios exageraban las lluvias para cubrir
a Scioli y a Macri, y ahora no para de pedir perdón. No le va a alcanzar ni
peregrinando de rodillas hasta Teherán.
7. Vale propaganda neofascista.
Obvio. Sin FALA.P.O.
somos poca cosa. Con FALA.P.O. somos muchísimo menos, pero de eso se van a dar
cuenta más adelante. Cuando sea demasiado tarde.
De respetar este simple
reglamento, lo único que no vale, lo único que está prohibidísimo, es el que el
gobernante ande diciendo por ahí que es un gran demócrata, que estamos mejor
que nunca y que está haciendo un esfuerzo desinteresado con el único objetivo de
lograr el bienestar del pueblo argentino. O cumplen con este reglamento como
vienen haciéndolo hasta ahora o son un gobierno en serio. Una cosa o la otra.
¿Dale?