Van
por todo y nosotros vamos por ellos.
José M.García Rozado
La democracia argentina
atraviesa por su peor momento desde la dictadura militar, el cristikirchnerismo
traspasa todas las fronteras constitucionales en su afán de ir por todo; es
obligación de los demócratas y republicanos argentinos, más allá de las
banderías políticas y partidarias demostrarles que cuando se ataca la república
el pueblo unido les contesta: “¡¡ahora
vamos por ustedes!!”.
Ante el total avasallamiento de la Constitución Nacional
llevado adelante por el régimen cristinista, y porque no es aventurado afirmar
que este presente es el peor momento de la historia nacional desde el golpe de
1955 y además cotiza entre los tres peores momentos desde que la democracia se
reconquistó aquel lejano 10 de Diciembre de 1983, luego de la vuelta a sus
lugares de natural origen, que nunca jamás debieron haber abandonado –los
cuarteles y bases- por parte del sector militar; y donde los dos primeros
lugares del podio de la sinrazón lo comparten las “asonadas” militares en tiempos de Raúl Alfonsín conjuradas
conjuntamente entre peronistas y radicales (Cafiero Antonio y Alfonsín Raúl) y
en menor medida la sufrida por Carlos Menem y también conjurada por ambos
partidos mayoritarios en conjunto con sectores militares que mantuvieron su lealtad
al orden constitucional. Siendo la tercera sinrazón la increíble y catastrófica
crisis terminal de diciembre de 2001, donde el pueblo se volcó masivamente a
las calles para dar por terminado definitivamente con el ciclo de la
dependencia más abyecta y que venía castigándonos desde aquel trágico 24 de
marzo de 1976.
Los epílogos de los tres regímenes
democráticos post dictadura fueron similares por sus efectos sobre el pueblo,
todos ellos traumáticos, pero siempre se encontró una salida al amparo de las “vigas maestras de la institucionalidad; el
Congreso de la Nación”, siendo en los dos períodos radicales ese congreso
dominado por el peronismo y que apuntalado por el Poder Judicial, que veló
porque el traspaso anticipado se ajustara a las normas constitucionales y los
partidos, que con muchísima dificultad y casi sin credibilidad popular alguna,
todavía se asemejaban a tales. Es válido recordar el “que se vayan todos”
expresión de una frustración popular que perduró durante más de dos años
y que recién se retrotrajo tras la recuperación económica y social lograda por
el interregno llevado adelante con sacrificio y entereza (y también con los
errores y equivocaciones humanas naturales) por el ex Presidente Duhalde y el
acompañamiento del peronismo y del radicalismo, que si bien había defeccionado
aquel luctuoso 21-D, supo ponerse al servicio de la causa de la recuperación de
las estructuras constitucionales y del inicio del crecimiento con inclusión
social y la reindustrialización de la Patria, que se asentó sobre los aportes
generosos del agro nacional convocados por el aquel entonces Cardenal Jorge
Mario Bergoglio.
Fue durante esos años en que el
peronismo tuvo un fuerte aunque muy fugaz reflejo de democracia interna,
recordemos que Menem fue el último peronista electo en internas partidarias
impecables y transparentes; así como también debemos recordar que fue el mismo
ex presidente quien también pretendió eternizarse en el poder y, que cuando no
lo logró por el fuerte enfrentamiento del por entonces Gobernador bonaerense,
dejó a éste desguarnecido en el ruedo electoral, condenándolo a la derrota a
manos del gobierno aliancista que en muy corto plazo desnudó las carencias y
falencias propias de una alianza electoral y no programática y que todos
tenemos memoria de cómo terminó. Es en este contexto que la argentina vive las
horas más dramáticas hasta las del actual presente, donde se vivió la zozobra
de cinco (5) presidentes en apenas diez días, la rapiña más increíble por parte
del sector de la oligarquía financiera y bancaria, tanto nacional como
extranjera donde se robaron literalmente los ahorros populares, y dónde el
peronismo llevó su interna partidaria a la nación toda, de la que surgió el más
ignoto y desconocido de sus tres candidatos, gracias al error de quien ejercía
el Poder Ejecutivo por delegación constitucional de los poderes legislativo y
judicial, quien lo apoyó abiertamente para impedir el triunfo del ex presidente
Menem.
Néstor Kirchner aparece en la escena
nacional como emergente de una “crisis
general y generalizada por el peronismo –mayoritariamente- y por el radicalismo”, quizás menos
culpable en aquel presente pero fundamental culpable por ser quien había
terminado desatando la crisis por torpeza y testarudez de su dirigencia;
aquella llegada a la escena nacional impensada inició un camino que apuntaba a
no tener fin, tal como lo había impuesto y logrado en su terruño santacruceño,
cedió el mandato en 2007 pensando en retomarlo en 2011, pero la muerte temprana
terminó con aquel sueño de la “alternancia
eterna”, todo ello ante un peronismo que miraba pasivo como el matrimonio
se adueñaba no solo del partido, sino que lo hacía también con la historia y
desdibujaba la doctrina para adaptarla a sus propios designios de perpetuación.
La muerte, esa realidad imposible de ser doblegada, destruyó aquellos sueños y
trastocó la escena, y entonces los amanuenses y alcahuetes ocuparon el lugar
dejado vacío por el peronismo y nació el concepto de “Cristina eterna” ahora impulsado por un supuesto comando
progresista en el que descollan Diana Conti, Carlos Kunkel, Estela de Carlotto,
Hebe de Bonafini, Luis D’Elía, el Cuto Moreno, Guillermo Moreno, Julio De Vido,
Gabriel Mariotto, el Chino Navarro, Miguel Pichetto y Aníbal Fernández.
CFK, no tiene ahora sucesión que le
garantice la continuidad o la alternancia, y mucho menos la impunidad y su
propia libertad, aunque, como Menem antes la persiga obsesiva y paradojalmente;
inscripta en ésta obsesión está la verdadera causa de la actual Reforma del
Poder Judicial que el mal llamado peronismo –hoy una suerte de amanuenses y
obsecuentes cooptados o colonizados por la presión del poder o por la del
dinero- devenido en cristinismo duro y puro tramita en el Congreso con
encomiable desvergüenza. Es este el último obstáculo que le queda a la
Presidente en su desmedida y enfermiza ambición por ajustar la democracia a sus
propios requerimientos políticos, ya que el Ejecutivo es, casi con exclusividad
–salvo Zaninni-, ella misma; y donde el Legislativo ha pasado a convertirse en
una dependencia de su arbitraria propiedad. El problema aún subyacente, para la
detención del “poder absoluto y cuasi
monárquico” reside en que subsisten todavía algunos jueces y camaristas
rebeldes y una Corte Suprema –éxito y creación kirchnerista- que no sólo no se
le plegó o subsumió sino que la observa, cada vez, con mayor desconfianza pues
cree entrever que los valores republicanos y democráticos están siendo
avasallados, convirtiendo al régimen Cristina en una verdadera tiranía
totalitaria.
El avasallamiento a la Constitución,
incluido en la “reforma propuesta y
proyectada” se sostiene sobre tres patas: la nueva alteración al Consejo de
la Magistratura que desdiciendo lo propuesto por ella misma busca concederle al
Gobierno el “dominio absoluto y la total
colonización de dicho organismo” dominación que le será fundamental para nombrar
o remover jueces; la “inconstitucional
limitación” de las medidas cautelares contra el Estado –cuando están en
discusión cuestiones patrimoniales- está apuntada a proteger el “corazón del sistema corrupto
cristikirchnerista” y la proliferación de Cámaras de Casación responde
fundamentalmente a dos metas simultáneas: establecer un cerco/cepo sobre la
CSJN y esterilizar en el tiempo, de paso, de cualquier decisión que afecte los
intereses estatales –los juicios de jubilados, son en este sentido los de primer
orden ya que afectan la posibilidad de seguir depredando el sistema previsional
en beneficio del gobierno-. Desde esas alturas es que se opera la política, la
economía, el enorme asistencialismo clientelar y los negocios y negociados
públicos y privados que desde hace apenas unos pocos días tomaron
definitivamente estado público ante la impávida y aterrada mirada de los
personeros del régimen, que no atinan a defensa alguna, más allá del intento de
farandulizar el escándalo.
El resto de la tan promocionada “democratización del Poder Judicial”, no
es otra cosa que simple hojarasca para angelar y distraer el verdadero
desaguisado del paisaje antidemocrático, las tan meneadas publicaciones de las
declaraciones juradas de los funcionarios son en verdad un claro retroceso al
mayor oscurantismo posible de las mismas, ya que aquellas se transformarán de
acuerdo al proyecto en meras declaraciones de la AFIP; la publicación del
desenvolvimiento de las causas y el concurso irrestricto para cubrir cargos en
el Poder Judicial, no hacen a los requerimientos populares de transparencia,
igualdad ante la Ley y aceleración de los tiempos de los procesos judiciales,
que esos sí afectan la calidad de impartir justicia. No existe justicia si un
juicio y una sentencia demoran años, lustros o décadas, lo propuesto como
pantalla cazabobos del Ejecutivo es simplemente un catálogo incompleto e
infantil de buenas intenciones pero, que a esta altura no hacen a la cuestión
de fondo, es en verdad un catálogo para seducir a inocentes e incautos, o para
ocultar tras “el árbol” el verdadero
principio de la tan meneada “democratización”,
que no es otra cosa que terminar por consolidar la colonización total del
Estado por parte del cristikirchnerismo.
La prédica y el relato del supuesto proyecto
de democratización se pulveriza y desvanece cual nube humeante en el cielo ante
el primer vendaval que se produce al descorrer cualquier velo o al dar vuelta
cualquier página de éstos 10 años, cuando les fue conveniente pretendieron
mayorías absolutas y calificadas, hoy pretenden mayorías simples, antes
impulsaban la elección a través de los órganos constitucionales, hoy cambian
para pretender una elección seudo popular, todo esconde una sola y única
verdad, la maniobra imprescindible cual llave maestra del plan llamado “vamos por todo”, expresado
impúdicamente en el acto del Monumento a la Bandera en Rosario. Por ser los
jueces los intérpretes de la Constitución Nacional que les incomoda como una
verdadera piedra en el zapato, aquellos magistrados pueden terminar cumpliendo
un papel en la gloria o la desgracia de Cristina y su corrupto régimen cuasi
totalmente tiránico y totalitario, sino de que otra forma lo podemos denominar
e éste Gobierno que pretende “la suma del
poder público”. El Gobierno Cristina aguarda un buen resultado en las
legislativas de octubre para relanzar la re-reelección, y un resultado acorde a
estas expectativas, deberá bascular entre el 40% y el ideal 45% de los votos
nacionales, lo que implica obtener no menos de un 42% en la geografía
bonaerense.
Sobre el peso de estos números
intentaría forzar un plebiscito antes de fin de año, para coaccionar al
Congreso –donde difícilmente logre acumular los 2/3 en ambas cámaras aunque
lograse aquel ideal 45%- a sancionar la declaración de la necesidad de la
reforma constitucional; es en este punto donde cuadran las conjeturas
políticas, más allá de las intenciones pasadas de no dejar pasar la
re-reelección expresadas por la oposición, el cristinismo calcula que aquellos
que deben renovar las bancas y no lo obtengan, el tránsito por el llano y el
desierto durante el 2014 y los posteriores son un “motivo real y suficiente” para comprarlos o cooptarlos mediante “la Banelco”. Y los hombres son
cooptables si se logra descubrir el precio de cada uno, piensan y se relamen,
la gran traba es que aquel supuesto plebiscito, sería inconstitucional, para lo
cual es imprescindible intentar contar con “jueces
y cámaras adictas y/o prebendarias”. La historia de esta última década y la
anterior de ellos en Santa Cruz es significativa en 1998 Kirchner impuso la
reelección indefinida, a través de una consulta popular que fue objetada en
primera y segunda instancia judicial, pero que terminó siendo convalidada por
el Supremo Tribunal provincial al aceptar el per saltum. ¡Aquí radica la importancia que CFK le da a una
Justicia mayoritariamente sometida al Poder hegemónico y omnímodo de su
persona!
Al cristikirchnerismo, después de las
legislativas, le quedan dos años de poder, si fracasaran con la continuidad,
deberán contar con ciertos y claros resguardos, pues la acumulación de
denuncias y causas existentes o pasibles de denuncia ante los tribunales por
corrupción de sus funcionarios y hasta de ella misma les impone generarse
aquella salvaguardia, la necesidad imperiosa de defensa explicaría ampliamente
el “desembarco masivo que llevó a cabo La
Cámpora en el Ministerio de Justicia”, también, la participación en la
elaboración de la controvertida reforma judicial, no es casual que el expositor
y defensor del proyecto haya sido Julián Álvarez, por encima y sobrepasando al
mismísimo Ministro Alak, este Secretario no escapó a la desmesura general:
proclamó a los cuatro vientos “una
reforma para 100 años”, de aquí la premura y la velocidad impuesta y tan
criticada por la oposición, los colegios de abogados, camaristas y jueces y
hasta la propia Iglesia
a través del Sínodo de Obispos. Es posible que en su “embestida ciega” el Gobierno Cristina no se haya percatado de que
ha vuelto a ofrecerle a la oposición una razón convocante de unidad en la diversidad. De aquí
la presencia masiva de sus dirigentes políticos, sindicales y hasta religiosos
en la marcha multitudinaria de mañana 18 de Abril. Ayer en las marchas del 8N y
del 13S estuvieron ausentes o apartados ¿Lo estarán de nuevo o abran aprendido
la lección?
Las circunstancias están variando para
peor, desde la óptica del oficialismo, la dirigencia opositora lo está
constatando, ayer permanecieron con poco protagonismo y ella intentó adueñarse
hasta del Papa Francisco, luego las lluvias y las inundaciones les impusieron
cautela, pero el humor social vuelve a enrarecerse, y no únicamente por la
reforma judicial, sino por el supuesto congelamiento, el cepo cambiario, la
inflación desmedida, el impuesto al sueldo, el desastre energético, la suba
descontrolada de los combustibles, la parálisis del sistema ferroviario y las
demoras y cancelaciones de servicios, los cortes de electricidad y los
pronósticos de faltantes de gas en industrias y transporte del próximo
invierno. La imagen y popularidad de CFK oscila, una señal inquietante para un
año electoral clave, una debilidad para sostener su nueva guerra, oscilación,
además siempre muy alejada de aquel mítico 54% del 23O de 2011. Ellos “van por todo”, pero si el pueblo toma
conciencia de su valor y deja de tenerles miedo, o de arrastrase ante la dádiva
humillante y clientelar, se podrá encarar la nueva y definitiva etapa del “¡¡Ahora nosotros vamos por ellos!!”
Mañana 18 de Abril comienza la etapa de cambiar la historia de esta “década perdida” en la historia
nacional. ¡Tomemos conciencia, perdamos el miedo y “vamos por ellos”!
Buenos
Aires, 17 de Abril de 2013.
Arq. José M.
García Rozado
MPJIRucci –
LIGA FEDERAL –
