viernes, 12 de julio de 2013

LOS JESUITAS Y EL ECLIPSE DE FÁTIMA

fatima
 
A medida que uno avanza en el estudio de Fátima se suceden “descubrimientos” que pueden causar estupor a la actual y desvirtuada conciencia católica. Realmente hoy apenas existen católicos “en el  antiguo sentido de la palabra”. Esto como se sabe es una “profecía” conocida de Anna Catalina Emmerich. En la lucha secular de la masonería y el catolicismo, el triunfo ha sido el de aquélla. No digo que la Iglesia Católica  desaparecerá totalmente en la historia. Digo que al presente casi es así. Como se dijo en una aparición mariana que considero de las pocas auténticas,  “La iglesia parecerá que ha desaparecido”. Pero añado que es posible que Dios se guarde alguna carta en la bocamanga.
Pues bien, es fácil comprobar que Fátima significa en sí misma la definición católica. Los dogmas que a cada paso recuerda- piénsese en aquéllos hoy sometidos a irrisión, como el del infierno y el purgatorio, o a lo menos prácticamente desaparecidos de la conciencia católica y del Magisterio- la vida sacramental, el Santo Sacrificio de la Misa, la Presencia Real, el lugar destacado de Nuestra Señora en la vida de piedad,  conceptos como la “reparación”- tan presentes en la devoción al Sagrado Corazón y al Inmaculado Corazón- , el valor del sacrificio personal en atención al cual Dios salva a muchas almas de la reprobación, etc.. son la médula del mensaje de Fátima, como lo son también del catolicismo histórico.
Releyendo el anterior post- la oposición a Fátima- no puede menos de advertirse que la oposición provino de la Roma modernista, ya en tiempos de Pío XII. Y que nombres conocidos, en particular el de Mons. Monntini, tuvieron un protagonismo destacado, proseguido por los papas conciliares, en particular Wojtila- sirviéndose de la retórica del Totus Tuus- y  Ratzinger-  con su memorable viaje a Fátima, principales protagonistas junto con Bertone y Sodano, y quizás ahonde en los mismo el pontificado de Francisco quien se ha apresurado a consagrarlo a la Virgen de Fátima.  Todo ello puede encuadrarse en la dialectica de la adulación/manipulación con el objetico claro de lograr una suplantación de la auténtica Fátima en algo que podemos llamar la Neofátima, por lo demás, objetivo ya casi enteramente cumplido.
Es en ese dialéctica histórica como se pueden comprender  hechos tan estupefacientes como el silencio sobre la muerte probada de Lucía en 1949, la suplantación de Lucía por una (o dos) impostoras, la publicación de un falso secreto a mayor gloria del hombre vestido de blanco, y la continuada, en varios pontificados, manipulación/debilitamiento  del mensaje de Fátima, hasta hacerla hoy irreconocible. Un hecho sintomático es el cambio de la famosa Blue Army, el Ejército Azul de Nuestra Señora, que  ha sido hábilmente hecho desaparecer, incluso en el nombre hoy sustituído por uno menos militarista, según dijeron.
Pero para centrarnos en el título del post “Los jesuitas y el eclipse de Fátima” quiero remitirme  a la lectura de dos importantes comentarios de James Stuart en dicho post, para que se comprenda la política seguida por algunos jesuitas- también los hubo en el bando opuesto- en pro del aguamiento de Fátima. El paralelismo con lo que pasó con la consagración al Sagrado Corazón tal como le fue pedido al Rey Sol, y disuadido de ella por el célebre P. Lachaise, es asombroso.  Sólo que ahora habría que hablar del Padre Dhanis  y el padre Jansens,  o el Cardenal Bea,  por citar a  prominentes jesuitas.
Casi fue profético los sentimientos íntimos que narró Lucía expuestos en dicho post,:
«Haz saber a Mis ministros que como ellos siguen el ejemplo del Rey de Francia demorando la ejecución de Mi pedido, que ellos lo seguirán en el infortunio. Nunca será demasiado tarde para recurrir a Jesús y a María.”
Posteriormente, en 1936 la vidente completó el relato de esa comunicación celestial en una carta al P. Gonçalves:
“Ellos no quieren atender Mi pedido. Como el Rey de Francia, ellos se arrepentirán y lo harán, pero será tarde. Rusia ya habrá difundido sus errores por el mundo, causando guerras y persecuciones a la Iglesia. ¡El Santo Padre tendrá mucho que sufrir!”»
Ya nos decía Lucía en la carta al P. Aparicio, también jesuíta las esclarecedoras observaciones que pueden leerse en la carta fotografiada y de la que reproduzco una parte de ella:
Pues todo lo anterior es un apunte que explica un poco lo que llamo el Eclipse de Fátima enteramente parejo al eclipse de la Iglesia y del Papado, eclipse logrado por el interpuesto omnipresente Modernismo
He estado leyendo la primicia que nos ofrece el blog amigo Sursum Corda   con el enlace al importante Breve pontificio  que suprimió La Compañía.  Esa lectura ha sido la ocasión de este post. Es de lectura obligada, no sólo por el breve sino también por la introducción magistral del Dr. Disandro. He aquí la transcripción con los enlaces del post en dicho post.