sábado, 13 de julio de 2013

SEGUIMOS RINDIENDO EXAMEN


    Quienes no hacen nada o hacen de todo menos lo que corresponde, cuentan con un aparato publicitario y de propaganda ilimitado para justificar lo injustificable.
    Los que estamos, dentro de la mas absoluta pobreza de recursos, rayando con la abnegación, debemos explicar cada una de nuestras manifes-taciones, a riesgo de parecer aventureros y farsantes.
    Esta introducción se debe a que cuando se publicita la parte estruc-tural, o sea el Plan Nacional de Obras Públicas del Proyecto “Al Siglo XXI con ideas del siglo XXI”, la opinión generalizada es que estamos ante uto-pias y cosas irrealizables.
    Vamos a tocar solamente cuatro puntos para no agobiar al ciudadano común con datos estadísticos y económicos que sean de difícil comprensión.
    Partamos de una serie de bases para entender de que estamos hablando. En el sitio “Trenes para todos” hay una ecuación de costo muy interesante; con u$s 3.100.000.000 se podría hacer lo siguiente:
         Reconstrucción de 18.000 km. de vías
         Fabricación de 600 locomotoras
                       900 coches de pasajeros
                    15.000 vagones de carga
En un estudio publicado por El Economista, en marzo de 2012 hay unos datos interesantes:
         Renovación de vías, modernización de tracción y material remolca-do, elevación de plataformas y actualización de señalización del sistema suburbano de Buenos Aires costaría u$s 1.500.000.000.
         Electrificación de todos los ramales, u$s 1.500.000.000
         Infraestructura línea a Mar del Plata, u$s 300.000.000.
    Por otro lado tenemos el Proyecto Bermejo-San Francisco-Salado del Norte con un costo de u$s 5.000.000.000.
     Aquí tenemos dos claros proyectos integradores y de gran desarrollo para el país, por un lado; y una necesidad imperante, por el otro.
    Pues bien, el gran filósofo Luis Barrionuevo dijo una vez que “se debería dejar de robar durante dos años”. Tienen idea cuanto puede ser eso en dinero? Pues bien, el total de ingresos previstos en el Presupuesto de 2.013 es de $ 822.074.000.000 es decir u$s 164.415.000.000. El 5% de ese monto es u$s 8.220.000.000. No es exagerado si tenemos en cuenta los valores en las denuncias de corrupción; a lo que se debe agregar gastos inútiles y desproporcionados, sueldos exorbitantes y ñoquis, por ejemplo. 
    Es decir, en un año tendríamos el dinero para los dos primeros proyectos mencionados mas arriba.  
    Esto mismo se puede trasladar a los gobiernos provinciales y municipales y les puedo asegurar que tenemos una cifra igual.
    Por otro lado, venimos luchando hace años para que la deuda externa sea revisada y auditada. No podemos hacernos cargo de los mas de quinientos ilícitos demostrados en ella y que está cajoneada en el Senado de la Nación, sin que nadie de una explicación de esa situación.
    Pues bien, en el presupuesto 2.013 se encuentran las siguientes partidas:
         Intereses deuda externa            u$s 10.900.000.000
         Megacange Kirchner/Lavagna         u$s  9.000.000.000
         Reestructuración Club de Paris     u$s  9.000.000.000
    Total u$s 28.900.000.000. Podrán decir que no podemos dejar de pagar la deuda externa. La pregunta es la siguiente: Por que a los integrantes del gobierno militar se los persigue hasta el exterminio, no solo personal, sino de las fuerzas por el tema de los Derechos Humanos y no se tiene la misma perseverancia y vehemencia por una deuda ilegítima tomada por un gobierno de facto; cuyas consecuencias fueron planes económicos que han causado mas muertes que los diez mil desaparecidos. De ese genocidio no se habla.
    Por que debemos hacernos cargo de los u$s 18.000.000.000 transferidos de la actividad privada a la pública por Domingo Felipe Cavallo en 1982, cuando en el expediente de la denuncia de la deuda efectuada por el Dr. Alejandro Olmos estaba registrado la mitad?.
    Si, a pesar de todo piensan en las consecuencias que puede tener el no pago; la pregunta es si serán peores que las que provocó el pago a rajatabla durante treinta años.
    A ver si somos claros. Desde 1976 a la fecha se pagaron u$s 270.000.000.000; debemos u$s 380.000.000.000 y se llevaron de la Argentina u$s 150.000.000. Es decir el saqueo fue de OCHOCIENTOS MIL MILLONES DE DOLARES.
    Y todavía tenemos miedo de decir (decir, no reconocer que sería demasiado) que la deuda es ilegal e ilegítima; y que tenemos el derecho soberano de saber como y por que se generó. Si no tenemos ese derecho no somos una república sino una factoría y ordenemos a nuestros jueces que no tomen ninguna denuncia al respecto, para no hacer gastos inútiles.
    El tercer punto es la burocracia parasitaria creada como un seguro de desempleo que termina asfixiando las arcas del país. Con la generación de trabajo en la actividad privada se produce un desplazamiento de material humano que descongestiona el presupuesto oficial.
    Hay un cuarto punto que son los subsidios; aquí se observa una perlita que determina el descontrol del gasto. A Aerolíneas Argentinas se la subsidia con $ 3.118.000.000, es decir u$s 624.000.000, lo que significa u$s 1.700.000 por día. Por menos de esa pérdida desguazaron el ferrocarril y se invierte en el sistema que menos pasajeros transporta.
    Si revisamos el resto de los subsidios, exceptuando los sociales al sector mas desprotegido; tendremos dinero para las obras. Por ejemplo, Futbol para Todos cuesta u$s 294.000.000, casi lo mismo que haría falta para el ramal a Mar del Plata. Un contrasentido total.  
    Volviendo al tema central; sería muy extenso decir todo lo que podría-mos hacer con ese volumen de dinero.
    El dinero está; hay que redistribuirlo como corresponde; tener la autonomía necesaria para las propias decisiones.
    Por otro lado hay una serie de ideas novedosas para generar fondos destinados a fines específicos. Tenemos la del Ingeniero Laura con las autopistas, por ejemplo; y hay muchos mas como esa.
    El pueblo argentino debería resolver, libremente, si desea efectuar las obras de infraestructura o pagar la deuda ilegítima o seguir alimentando una economía parasitaria y electoralista.
    Si se resuelve por estas dos opciones últimas, no lloremos los cincuenta y dos muertos del Sarmiento.