sábado, 13 de julio de 2013

SOBRE ANA CATALINA EMMERICK

Un anónimo “aparicionista” insiste con sobrevalorar los escritos Ana Catalina Emmerick. Si se tomara la molestia de investigar un poco la cuestión podría enterarse de que Brentano interpoló las notas tomadas junto a la beata, utilizando escritos anteriores y dejándose llevar de su imaginación. Así, podría tomar conocimiento de lo dicho por la Congregación de Ritos en 1927 y, finalmente, enterarse de la opinión común de los expertos asumida por la Autoridad eclesiástica: no son auténticos los escritos atribuidos a la beata, que sólo dejó tres cartas. Lo publicado se le atribuye, pero no es todo auténtico, ni mucho menos autógrafo, puesto que se trata de transcripciones que hizo Brentano. Ofrecemos unos fragmentos de un libro (Bouflet, J.  Ana Catalina Emmerick: Vivió la Pasión de Jesús. Ed. Palabra, Madrid, 2005, pp. 286-287) que esperamos sea de utilidad para lectores mejor dispuestos.
Los estudios críticos emprendidos por el redentorista Georg Schober, consultor en la Sagrada Congregación de Ritos (1901), por el padre Winfried Hümpfner, o.s.a., y más recientemente por el padre Josef Adam –postulador de la causa de beatificación-, y por algunos más, llegan a la conclusión de que los escritos de Brentano158 no se pueden considerar como la expresión exacta de las confidencias de la estigmatizada. El riguroso jesuita bolandista padre Delehaye resume acertadamente la cuestión:
El padre Hümpfner tuvo el valor de emprender esta beneficiosa tarea, y su tesis de doctorado en la universidad de Würzburg nos proporciona, por fin, una idea clara del papel de Brentano y de la confianza que merecen sus escritos. La investigación, escrupulosamente realizada, llega a un resultado aplastante para el recuerdo del secretario de Catalina Emmerick. Era la persona menos adecuada para una tarea tan delicada159.
No es sorprendente, pues, que, el 17 de mayo de 1927, la Congregación de Ritos haya descartado definitivamente los escritos brentanianos de la causa de beatificación de Ana Catalina Emmerick. No obstante, aunque los textos no sean la transcripción literal-¡eso faltaba!- de las visiones de la estigmatizada, el genio poético de Clemens Brentano supo adornar con colores tornasolados y con matices delicados el brote de una gracia visionaria cuya limpidez es indiscutible.
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158. Más exactamente, los escritos brentanianos relativos a Ana Catalina Emmerick. A partir de sus notas, Clemens Brentano no redactó ni publicó más que La dolorosa pasión (1833) precedida del Esbozo biográfico; su hermano Christian, con ayuda de su esposa Emilie, dio forma definitiva y publicó La vida de la Santísima Virgen (1843), que Clemens tenia bien adelantada. Los otros textos - La vida de Nuestro Señor Jesucristo y las Visiones fueron agrupadas en 1858-1860, y luego en 1867-1870, por el redentorista Karl Schmöger, basándose en notas manuscritas de Clemens Brentano.
159. H. DELEHAYE, en Analecta Bollandiana, XLII (1924), p. 245.