¡Sos un miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en libertad condicional!… ¡Zaffaroni!
Al igual que tu par El Norbi, pero ahora con el agravante de
formar parte como miembro del Máximo Tribunal de Justicia de la Nación.
¡Y ahí estás, votando en discrepancia respecto de los otros seis
miembros, cuando en realidá deberías haber renunciado a semejante
distinción, luego que se recontraprobara el alquiler de no menos de
siete de tus once propiedades para el montaje de otros tantos
prostíbulos, por parte, conforme tu decir, de la distracción de un quía a
quien presentás como representante o apoderado cuando todo el país sabe
se trata de tu macho, con el que compartís tus sueños y la “catrera”.
¡Deberías estar en cana, Zaffaroni, con el agravante que impone tu
cargo! ¡Lo sabés! No digo que te tienen agarrado de las bolas porque
debo suponer las hayas donado en favor de algún castrado por accidente,
capaz de darles el uso que jamás les diste. Sos más pasivo que la jovata
que vive dos pisos arriba del mío, y con sus noventa y tantos a
cuestas, montada en un lujoso trípode, acude solita a cobrar su
jubilación, más la pensión que hace ya 30 años le dejara su marido.
¡Tenés que renunciar a la Corte, Zaffaroni; procurá, en todo caso,
hacerte una recto-colonoscopía a través de la que un especialista
intente rescatar desde lo más profundo de tu ser, una mínima cuota de
dignidad!
Ahora salís aprobando un proyecto oficialista que haga posible la
creación de un “Tribunal de Constitucionalidad”. Pretendés, en
definitiva, que el Tribunal que integrás deje de tener control último
respecto a las Leyes dictadas por el Congreso. ¡Te encanta abrirte de
gambas, Zaffaroni, no es necesario que sigas haciendo alarde de
semejante condición!
En definitiva, no sólo sos un poco más de lo mismo… ¡Sos promotor de
un poco más de lo mismo!, con un muy desagradable olor a podrido.
¡Fijate que los venezolanos no tiene con qué limpiarse el culo -perdoná
por la grosería- y nosotros no tenemos con qué acompañar el mate cocido,
otrora símbolo de la pobreza extrema. Fijate que ya empezaron a
racionalizar el consumo de pan, y decime si no te retrotrae a medidas
propias de un régimen comunista. ¡Claro: que falte pan en Cuba es una
cosa; que falte pan en el que hasta hace poco se conocía como el granero
del mundo, habla a las claras de una política de gobierno supeditada a
la más perversa de las ideologías iniciadas por Marx y Engels, que
interpreta la historia como una continua lucha de clases cuyo fin es el
logro de una sociedad sin diferencias sociales ni propiedad privada!
¡Por supuesto que la historia se ha encargado de demostrar que quienes
han ejercido el Poder desde semejante consigna han vivido y viven en la
más repugnante opulencia!
¡Te tenés que ir, Zaffaroni! Mejor mudá tu nidito de amor a alguna
alta cumbre como puede ser la de Kangchenjunga, allá en el imponente
Himalaya! ¡Quién te dice no te sale un hijo e’tigre!.
Ricardo Jorge Pareja
