Si
queremos entender muchas de las cosas queestán ocurriendo en nuestro
país, es necesario hacer una lectura de la realidadque trascienda el
nivel político. Se ha puesto en marcha una amplia batería deiniciativas
que se sustentan en una ética antropológica contraria a lanaturaleza
humana: Matrimonio homosexual,adopciones de niños por homosexuales,cambio legal del registro de “padre” y“madre” por el de “progenitor A” y “progenitor B”, calificación del matrimonio como “convencionalismo cultural que tienelos días contados frente a otras formas de convivencia” ,protección mínima de las familias numerosasen medio de la crisis de natalidad, operacionesde cambio de sexo a cargo de la Seguridad Social , Ley de Reproducción Asistida con la posibilidadde clonación, concepción
in Vitro del llamado niñomedicamento, experimentación con embriones,
posibilidad de cruce de gametoshumanos y animales… Todo este tipo de iniciativas tienen un comúndenominador: una ideología del deseo,que ignora la objetividad de la naturaleza humana, pretendiendo moldearla, cualsi de chicle o plastilina se tratase.
La Ley de ReproducciónAsistida
está basadaen el principio de que cualquier mujer, aunque no tenga
pareja, tiene derecho aser madre a la carta. Un hijo es un objeto de
deseo. Los derechos delconcebido no se contemplan. Para justificar el
sacrificio de los embrioneshumanos, se invoca el mal llamado fin
terapéutico. En realidad, la medicina hadimitido de su fin terapéutico,
cuando en vez de centrarse en la sanación delas causas de la
infertilidad, produce la vida humana por encargo en unlaboratorio. ¡Qué
gran paradoja que mientras miles de personas recurran a la“fabricación
artificial” de la vida, el año pasado 85.000 niños fuesen sacrificadosen
el seno de sus madres, simplemente por el hecho de que no eran
deseados!
La cultura imperante, parece mostrar una granatención hacia los discapacitados, los ancianos, los niños… ¡Mera hipocresía! Nuncase podrá amparar bajo ningún pretexto o motivo la eliminación de esa vida. ¿Pretendemoscompensar acaso con una delicadeza de lenguaje la falta de tutela del derecho ala vida?
Es
cierto que si el niño concebido es “deseado”,será el centro del hogar;
pero, sin embargo, si el niño no es fruto del deseo,o si no resulta ser
conforme con los planes personales, “se le devolverá”, deforma similar a
como se permite hacer en los grandes almacenes con los
objetosdefectuosos o los que no son del agrado del comprador. No nos
engañemos,nuestra cultura no está centrada en los niños o en la
solidaridad hacia losminusválidos. El centro de nuestra cultura es el
endiosamiento de la propiavoluntad. Más exactamente, habríamos de decir,
del “deseo” (que no es lo mismoque la voluntad, a decir verdad).
Otro ejemplo aplastante lo tenemos en la Ley de Identidad Sexual,
en la quese contempla que cualquier persona pueda cambiar su nombre y
registro de sexo,simplemente aportando un informe médico donde se
acredite que lleva viviendo almenos dos años “en el sexo que siente”. El
proyecto que se nos anuncia, por elque la sanidad pública llegaría a
cubrir las operaciones de cambio de sexo, essuficientemente ilustrativo:
¡el hecho de que ser varón o hembra nos vengaimpuesto por la
naturaleza, se percibe como un recorte de la libertad! A partirde ahora
seremos nosotros mismos los que “fabriquemos la realidad”, cuando éstano
responda a nuestro deseo.
Y, por último, el cenit de la ideología deldeseo, es la reivindicación de la mal llamada eutanasia, que no es otra cosa que un suicidioasistido.
¡La vida es un derecho, pero no una obligación! Otra vez lomismo: la
vida no es un proyecto ante el que tenemos que responder, sino
larealización de un deseo del que podemos dimitir.
Paradójicamente,
lo único que no es capaz deconseguir la ideología del deseo es la meta
de la felicidad. ¡Eso no loconseguirán, ni con todas las leyes que
pudieran seguir ideando! Quienesprofesan la ideología del deseo,
pretenden ser felices fabricando la realidad asu medida. Por el
contrario, y aquí está la paradoja, solo alcanzan lafelicidad aquellos
que aceptan la realidad y se adecuan a ella. “La Verdad es la que nos hace libres.”No nuestro capricho.
DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN
jorgeloboaragon@gmail.com
