Degradación moral – Por Humberto Bonanata
Otra vez la madre naturaleza se ha encargado de golpearnos a los
argentinos. Como castigo divino y reprobación a la casta de la
dirigencia política, la tragedia ha desnudado nuestras miserias y
falacias.
La inundación en la ciudad de Buenos Aires, acusada por los vecinos a
los desagües de DOT Baires Shopping, con el resultado de ocho víctimas
fatales y miles de víctimas sobrevivientes, junto al desastre bonaerense
con 109 muertos confirmados en la Morgue Judicial de La Plata, ha unido
en la desgracia a los gobernantes del área metropolitana que al menos,
actuaron y respondieron muy tarde para lágrimas ajenas.
Sólo la Vicejefa de Gobierno María Eugenia Vidal se puso la ciudad de
Buenos Aires en sus hombros y ante la imprevisión oficial de lluvias
anunciadas desde el lunes 1 de abril, supo soportar con trabajo e
hidalguía los castigos de la naturaleza ante la incompetencia de los
humanos.
El Arroyo Medrano no estaba en los cálculos del gobierno nacional,
motivo por el cual supimos perder un crédito blando del B.I.D. (debiendo
pagar los punitorios por incumplimiento) para realizar las obras de
infraestructura necesarias que ese canal aliviador solucionaría
definitivamente la descarga que, desde la Provincia de Buenos Aires,
descargan sus aguas hacia el maléfico y entubado arroyo.
Tampoco el canal aliviador del Maldonado supo soportar los estragos culposos en La Paternal y Floresta.
El daño humano ya se padecía; el daño político ya estaba hecho.
La degradación social argentina quedaba confirmada cuando Scioli en
su visita a la Gobernación bonaerense le rogó a C.F.K. la liberación de
la aduana de 40 ambulancias compradas para la provincia y que estaban
ancladas en la Aduana. Ya respuesta cínica y resentida presidencial fue
tajante: “Acá si nos hundimos todos vos tampoco te salvás”. Scioli tragó
otra vez más su agria saliva por última vez. Supo comunicar a sus
amigos no kirchneristas este hecho salvaje, rayano en el “abandono de
personas” para que algún medio periodístico se hiciera cargo de
difundirlo. Hasta hoy nadie lo dijo, y lo peor que les informamos a la
gran mayoría…
Cuando en la semana hablábamos de esta tragedia
climatológica-política junto con mi amigo Oscar Dufour, “hombre del Momo
Venegas como se diría en el siglo pasado”, peronista de ley con 40 años
de lucha política, simplemente me dijo respecto a la convocatoria
cívica del jueves 18 de abril, organizada como las otras dos a través de
las redes sociales: “Debemos reivindicar el abrazo Perón- Balbín y
cumplirlo en su homenaje. Ellos (los KK) venían por todo y nosotros el
18-A marchamos en defensa de todos” (sic).
Todo un mensaje republicano el de Oscar “Cacho” Dufour.
Simplemente reprodujo la frase de Don Ricardo: “No importa quién
lleve el palo; lo que importa es la bandera”. Y eso es lo sublime: que
desde la historia de los dos viejos partidos les enseñamos a la “nueva
política” que son una gran mentira mediática creada desde el golpe
institucional de Duhalde contra De la Rúa cuando hizo estallar el país
cuando juntos la hubiéramos logrado salvar.
La consecuencia fue el ahijado del cabezón: nos ligamos diez
hipócritas años de kirchnerato como sólo los uruguayos logran definir
desde su sinceridad política. Desde José Battle a comienzos del siglo
XXI a José “Pepe” Mujica hace pocas horas, nos definieron con la crudeza
de la verdad. Y a diferencia de las “lágrimas de cocodrilo” de Battle
frente al “autopresidente” Duhalde, “Pepe” Mujica no se desdijo de su
hoy cancionero popular “la vieja es peor que el tuerto”.
Y volviendo al acontecimiento cívico del jueves 18 de abril: Cuando
muy pocos nos lanzábamos para organizar en agosto de 2012 la marcha del
13 de septiembre, sólo –en lo que a mí respecta- Jorge Lanata, Carlos
Pagni, Roberto García, Alberto “Beto” Valdez y Edgar Mainhard supieron
comprender lo que para la mayoría era una “masturbación cibernética”.
Se animaron a acompañarnos. Otros se sumaron como protagonistas el
día después. Ya para la marcha del 8 de noviembre eran “padres de la
masturbación cibernética” que muy pocos habíamos copulado.
Y en once días viene el 18 de abril.
No será un jueves mas. Junto a la camioneta Volkswagen modelo 1980
del ex revolucionario de 1955 Juan Bianco que con sus jóvenes 85 años
reverdece su militancia, acompañaremos desde Santa Fe y Callao, como
tantas miles de esquinas en todo el país, la exigencia cívica de juicio
político a una mujer incapaz de conducir a una Nación para que la
Asamblea Legislativa elija un presidente de “salvación nacional” que
respete los mandatos constitucionales, las primarias abiertas y
obligatorias con boleta única en agosto y las elecciones nacionales para
octubre.
Quien quiera oír que oiga; por eso marchamos.
Y para refrendar estas líneas de lucha cívica, mientras ningún
legislador nacional se anime a exigir el juicio político por
incompetencia en sus funciones a Cristina de Kirchner, nada mejor que el
documento que Leandro N. Alem escribiera un mes después de haber sido
derrotado en la Revolución del Parque el 26 de julio de 1890:
“24 de agosto de 1890: Discurso de Leandro Alem en el mitin de Rosario”
Conciudadanos:
Conciudadanos:
Bienvenidos seáis a ocupar el puesto que vuestro deber os señala;
bienvenidos seáis a tomar participación en esta verdadera revolución
política y social.
Este país había llegado al extremo de ver comprometido el honor
nacional. No existía más que la dignidad ultrajada, la libertad perdida,
la dilapidación entronizada, la esclavitud constituida, y las voces de
ultratumba de nuestros mayores nos pedían estrecha cuenta de nuestro
silencio, de nuestra conducta, de nuestra debilidad, de sus sufrimientos
ante el escarnio y la befa y el absolutismo de los poderes públicos.
Hubo un sacudimiento general; despertó la opinión y el pueblo se ha
dispuesto a romper las cadenas que le oprimían: por eso vemos ese
estallido de entusiasmo, esa explosión de sentimientos que a todos nos
unen en la llama vivificadora del patriotismo.
¡Desgraciados los pueblos que se hallan animados por el sensualismo!
¡Desgraciados los pueblos que no tienen ideales!
Por no tener ideales cayó la antigua Roma con toda su corte de
bajezas y de inmoralidades; por no tener ideales cayó el Perú en la
postración más abyecta; por no tener ideales Francia fué esclava de los
reyes y pasto de los palaciegos; por no tener ideales la República
Argentina ha sufrido la ignominiosa presidencia de Juárez!
Porque en momentos de angustia olvidamos estos sagrados ideales,
porque hicimos de nuestras comodidades materiales, concentración de
nuestros sentidos y aspiración única de nuestros espíritus, nos hemos
visto vejados, ultrajados y deshonrados en nuestras afecciones más
caras, sin que a duras penas asomase el sonrojo en nuestras mejillas y
palpitaran de vergüenza nuestros corazones.
Al fin miramos a nuestro rededor, consultamos nuestras conciencias,
levantamos nuestras frentes, sacudimos nuestro letargo, nos inspiramos
en nuestras convicciones, dirigimos los ojos hacia la bandera de la
Patria, y el pueblo ha recuperado su dignidad y se halla dispuesto a
sostenerla, aleccionado por el pasado. En esta regeneración política y
social, el ejército ha hecho causa común con el pueblo.
El ejército está constituido para defender las leyes y las
instituciones, no para servir de pedestal a las tiranías; y por eso el
ejército, que es argentino, y por lo tanto patriota, al ser hollados los
fundamentos de la nacionalidad, al contemplar menospreciadas las
libertades y suspendidas todas las garantías, al ver mancillado cuanto
más noble y más digno y más santo conservan los códigos del país, al
vislumbrar la ruina moral y económica de la República, precipitada por
un hombre y una camarilla dueña y señora de vidas y haciendas, se
levantó en cumplimiento de su deber y fue a la lucha a pelear ya morir
por la causa del pueblo, que eran su causa: por la ley y por la libertad
!
Nos hallamos en los principios de la senda colocada frente a nuestros
ojos, y es necesario recorrerla hasta el fin, en todas sus
escabrosidades, a costa de todos los sacrificios, como corresponde a
nuestra historia y a nuestros antecedentes nunca desmentidos ni
manchados.
Dejad esa tendencia de esperarlo todo de los gobernantes y grabad en
vuestra conciencia la convicción de que este proceder rebaja el nivel
moral de los pueblos.
Cuando un hombre está en el poder, necesita el consejo, el apoyo, el
cariño y el aliento de sus gobernados, que han de ser sus amigos, no sus
vasallos; pero si ese hombre se olvida que se debe al pueblo y no
respeta derechos ni constituciones, el pueblo tiene la obligación de
recordarle los deberes de la altura, e imponerle su soberanía, si no por
la razón, por la fuerza!
P.D.: Si alguien tiene dudas de marchar el jueves 18 de abril ruego antes vea este video:
Fuente: NOTIAR.com.ar