jueves, 11 de julio de 2013

LA FATAL ARROGANCIA DE UN LETRADO LETRISTA




Insólitos vericuetos en la sanción de nuestro código civil


Cuando Dalmacio Vélez Sárfield fue postulado -a raíz de múltiples fracasos anteriores- para redactar un código civil para la naciente Argentina, una suerte de "copier et écrire" selló nuestra suerte y, hasta el día de hoy, vemos frustradas nuestras suertes jurídicas.
De esa tabla de Moisés férrea e inexorable, nuestros jueces, administradores de justicia, juegan los términos jurídicos en opiniones vastas y enrevesadas, de difícil comprensión para el ciudadano común. Una interpretación "comme mes critères" determina absolución o pena. Sin jurado no hay opción.
Un bituminoso relativismo nos sumerge en las antípodas :
"Como puede ser que estemos sancionando una Constitución Civil “Unitaria” cuando la Constitución Nacional es Federal" (Juan B.Alberdi).
En cuatro años y en soledad Vélez Sárfield redactó, basándose en los principios del código de Napoleón, derecho canónico, derecho romano, legislación española y bosquejos personales, el código civil y penal que hoy, con innumerables reformas, nos gobierna. A libro cerrado, creyendo que el pensamiento de un "letrado" era superior al resto, se sancionó.
Así volvió a sentenciar Alberdi :
"Sancionareís este Código y veréis todos los días cambiar la base de la propiedad, el sistema de los contratos…. Y las atribuciones de los gobernantes”.
Y enunciaba finalmente : "el Código Civil de Vélez degradará el trabajo hasta hacerlo digno del esclavo y realzará el robo y el latrocinio como fuentes genuinas de la propiedad".
Sentencias de finales del siglo XIX que hoy son realidad y culpamos a garantistas o apropiadores de propia voluntad, cuando la génesis de éstas leyes fueron demacradas en el estudio de un letrado, pero un letrísta anfibológico.
Una fuente inspiradora de los pensadores de mayo (Moreno-Castelli) ve frustrada en éste veredicto anfibológico, la posibilidad de una Argentina inmersa en ficciones orientadoras. La caldera que debía generar un futuro promisorio terminó siendo letra acotada. Y más; generando impuestos al trabajo, al consumo y a la inversión. Suena verosímil y actual, verdad?.
Vivimos una permanente crisis de representación.
Hoy la vapuleada democracia representativa, tiene tres componentes fuertemente desestabilizadores crónicos :
-Movilización de masas de fuerte contenido fundamentalista y anacrónico.
-Encuadramiento de la mayoría de los trabajadores en sindicatos fuertemente asociados al falaz proyecto del movimiento nacional justicialista y su derrame corporativista.
-Un modelo de distribución de subsidios permanentes, desalentado la industria del trabajo.
Hoy muchos ciudadanos se sienten timados por una historia oficial contada por letrados letristas, olvidando los principios de la revolución de mayo y el salón literario de los jóvenes universitarios de la generación del XXXVII. (Sarmiento-Echeverría-Alberdi-Gutierréz)
Quizá... La Argentina hubiera sido otra, otra su  historia y otros los conceptos morales y republicanos.
Lorena Udaeta Siles