FUNERALES FARAÓNICOS
Como dijimos en el capítulo anterior, en la Argentina el culto a los
muertos ha llegado a proporciones insospechadas. Pusimos varios ejemplos
de funerales colosales, comenzando por el de Evita y siguiendo con el
de Hipólito Yrigoyen y Carlos Gardel.
Por esa razón, dada la magnitud y trascendencia del personaje, era de imaginar que los de Perón alcanzarían las dimensiones de los de su segunda esposa. Igual que en el antiguo Egipto, como se hacía con los faraones y los altos dignatarios, fueron ambos embalsamados, exhibidos al pueblo e inhumados con grandes honras, en medio de escenas que por momentos parecían surgidas del genio de Wagner o Verdi.
El siglo XX ha visto pocos ejemplos de ese tipo, Gandhi, Mao, Lenín, Stalin, Kennedy, Naser, Khomeini aunque los de Eva Duarte y Perón posiblemente, los hayan superado a todos. A continuación, algunas de sus imágenes.
Por esa razón, dada la magnitud y trascendencia del personaje, era de imaginar que los de Perón alcanzarían las dimensiones de los de su segunda esposa. Igual que en el antiguo Egipto, como se hacía con los faraones y los altos dignatarios, fueron ambos embalsamados, exhibidos al pueblo e inhumados con grandes honras, en medio de escenas que por momentos parecían surgidas del genio de Wagner o Verdi.
El siglo XX ha visto pocos ejemplos de ese tipo, Gandhi, Mao, Lenín, Stalin, Kennedy, Naser, Khomeini aunque los de Eva Duarte y Perón posiblemente, los hayan superado a todos. A continuación, algunas de sus imágenes.
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| Un sacerdote pronuncia una oración junto a los restos de Perón |
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| El presidente Bordaberry ofrece sus condolencias |
| "Este viejo adversario despide a un amigo" Las palabras de Balbín quedaron para la posteridad (Blog: "Conozcamos la Historia") |
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| El cortejo toma Av. Callao |
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| La cureña avanza fuertemente escoltada |
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| Un soldado llora desconsolado |
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| Un niño frente a las ofrendas |
| Consternación y pesar al paso del féretro (Imagen: "La Razón") |
| El llanto es incontenible. No hay edad a la hora de expresar el dolor (Imagen: "La Razón") |
| El pueblo llora a su líder Una madre se desvanece sobre el pecho de su hijo (Imagen: "La Razón") |
| El cortejo avanza por Avenida de Mayo y cruza 9 de Julio La gente observa y lo sigue a pie (Imagen: "La Razón") |
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| Una multitud aguarda frente al Congreso de la Nación El mundo observa azorado el gran despliegue que tiene lugar en Buenos Aires (Imagen: "La Razón") |
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| Dictadores y aliados. Hugo Banzer (izq.) y Alfredo Stroessner ofrecen sus condolencias a la señora de Perón (Imagen: "La Razón") |
| El ex presidente de Colombia, Carlos Lleras Restrepo, presenta sus respecto (Imagen: "La Razón") |
| Pequeños altares montados en la calle (Imagen: "La Razón") |
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| Un camión del Ejército reparte bebidas y alimentos (Imagen: "La Razón") |
| Una persona inválida pasa junto al ataúd (Imagen: "La Razón") |
| La anciana de la izquierda no puede contener el llanto. A la derecha un soldado del Ejército le alcanza agua a un niño (Imagen: "La Razón") |
| Gente descompensada es atendida por los servicios sanitarios (Imagen: "La Nación") |
| El clero ortodoxo se hace presente para rendir sus respetos (Imagen: "La Razón") |
| Un sacerdote católico besa la frente del líder (Imagen: "La Razón") |
Entre
las numerosas personas que se dieron cita en la capilla ardiente para
despedir los restos del líder justicialista, hubo algunas que llamaron
la atención, entre ellas la del teniente general (RE) Roberto Marcelo
Levingston, quien llegó pocos minutos antes que el coronel Jorge Osinde,
embajador argentino en Paraguay.
Uno
de los pocos momentos de tensión que se vivieron durante el velatorio,
se produjo pasadas las 20:00 horas (8 p.m.), cuando a poco de retirarse
el obispo de Paraná y presidente de la Conferencia Episcopal, Adolfo
Servando Tórtolo, aparecieron Mario Eduardo Firmenich y Roberto Quieto,
acompañados por algunos integrantes de la JP, la JTP, la UES, Agrupación
Evita y Villeros Peronistas. La gente los vio entrar y dirigirse
directamente al cajón, para ubicarse frente a él y saludar al líder
fallecido con la “V” de la victoria en alto. El malestar fue fácilmente
perceptible en la mayoría de los presentes.
Estuvieron
allí algunos minutos y luego se retiraron, dejando detrás una sensación
de incertidumbre que se vio reflejada en rostros miradas.
La
parodia tenía como objetivo mostrarle a la opinión pública que “todo
estaba orden” entre la Tendencia y el líder, que nunca hubo quiebre y
sobre todo, que la fidelidad seguía intacta. Pero eso no era cierto,
amplios sectores de la izquierda justicialista mostraban abiertamente su
descontento y lo expresaban a viva voz, en especial los liderados por
Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde. Para ellos Perón era el
responsable de la ola de asesinatos y violencia que venía azotado al
país desde la masacre de Ezeiza y así lo dejaban ver en cuanta
circunstancia se les presentaba.
Los
dirigentes montoneros pasaban a la clandestinidad pero en el colmo del
cinismo mostraban su doble faz, presentándose en el recinto para hacerle
creer al mundo que nada había ocurrido y todo seguía su cauce.
A
las 22:00 hizo lo propio Juan Manuel Abal Medina y cuarenta y cinco
minutos después, apareció quien fuera delegado personal de Perón, Jorge
Daniel Paladino, recientemente llegado de Italia.
Casi al mismo tiempo hicieron lo propio José Froilán González, gloria del automovilismo argentino1 y otras figuras de la cultura, la ciencia, la tecnología y el deporte.
A
poco de que los representantes de la Tendencia se retirasen del
Congreso, la JP dio a conocer un comunicado intentando aclarar la
situación:
Era
increíble, Perón los había insultado llamándolos estúpidos e imberbes,
los había expulsado del movimiento, había armado a los sindicatos y
creando agrupaciones paramilitares para combatirlos y esta gente hacía
como que nada había sucedido.
Firmenich, Quieto y los
demás compañeros, en representación de la JP, de la JTP, Agrupación Evita, UES
y Villeros Peronistas esperaron en la calle, bajo la lluvia, junto al pueblo,
para entrar al Congreso que una vez frente al féretro hicieron la señal de la
victoria. De esta manera, en nombre de toda la juventud peronista saludaron al
general Perón y recordaron al hacerlo a quienes murieron por su lucha al grito
de “Perón o muerte” en Trelew o otros escenarios del país, como Carlos Capuano
Martínez, Carlos Olmedo, Fernando Abal Medina y José
Sabino Olmedo, y para pedir
el cumplimiento estricto de la voluntad de Perón de que “su único heredero es
el pueblo” El resto de las manifestaciones ajenas a la realizada son vocaciones
mezquinas que serán sepultadas bajo la voluntad popular expresada en las
elecciones del 11 de marzo y el 23 de septiembre de 1973.
| Los servicios sanitarios listos para actuar (Imagen: "La Razón") |
| La vía pública se cubre de ofrendas (Imagen: "La Razón") |
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| La señora Indalia Ponzetti de Balbín presente en el velatorio (Imagen: "La Razón") |
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| Sacerdotes católicos oran frente al cajón (Imagen: "La Nación") |
| La delegación francesa ofrece sus condolencias a la viuda de Perón (Imagen: "La Razón") |
| El féretro en la Cámara de Diputados (Imagen: "La Razón") |
| El delegado del gobierno de Perú saluda a Isabel (Imagen: "La Razón") |
| Largas colas para ingresar el Congreso en Avenida de Mayo (Imagen: "La Razón") |
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| Este croquis muestra los diferentes accesos que se habilitaron para ingresar a la capilla ardiente, en el interior del Congreso (Imagen: "La Nación") |
| Largas colas en el Congreso (Imagen: "La Razón") |
| Congoja popular (Imagen: "La Razón") |
| El pueblo lo llora (Imagen: "La Razón") |
| Gente descompensada es atendida (Imagen: "La Razón") |
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| Una partida de socorrista corre en procura de una persona descompuesta (Imagen: "La Razón") |
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| La policía intenta contener a la multitud (Imagen: "La Razón") |
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| Gente descompuesta durante la noche (Imagen: "La Razón") |
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| Otra persona asistida (Imagen: "La Razón") |
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| Congoja popular (Imagen: "La Razón") |
| El ministro de Cultura de Libia (izq.) y el vicepresidente de Rumania presentan sus respetos (Imagen: "La Nación") |
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| José Gelbard y Adelino Romero llegan al velatorio (Imagen: "La Nación") |
| El Ejército instala una de las tantas cocinas de campaña para atender a la multitud (Imagen: "La Razón") |
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| Mate cosido para combatir el frío (Imagen: "La Nación") |
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| María Eugenia Rojas Pinilla, hija del ex presidente de Colombia Gustavo Rojas Pinilla (Imagen: "La Nación") |
El
féretro que contenía los restos del mandatario llegó al Parlamento con
demora. Un grupo de médicos japoneses, encabezado por el Dr. Kamayara,
determinó que el mismo fuese enviado a una sala ubicada frente a la
Biblioteca del Congreso, contigua a la ocupada por el bloque del
Orientación Legalista, donde a puertas cerradas y bajo una fuerte
custodia, procedió a acondicionar el cuerpo para su prolongada
exhibición. Los facultativos le inyectaron varias dosis de formol
entremezclándolas con otros productos químicos y le reacondicionaron el
rostro aplicándole ungüentos.
El gran crucifijo que se colocó detrás del cajón fue el mismo que se utilizó en el velatorio de Eva Perón. La pieza, valiosa por su elaboración, los materiales con los que estaba confeccionada y su alta significación histórica, provenía del Alto Perú y pertenecía al Museo Fernández Blanco de nuestra capital. Se trataba de un magnífica trabajo del siglo XVIII, perteneciente a la escuela de Gaspar de la Cueva y eran de destacar los elementos típicos de la santería indígena boliviana con los que había sido manufacturada, su platería, en especial sus rayos flamígeros y sus tallas, constituyendo en su conjunto una inestimable joya de la cultura hispanoamericana. Cuando el ataúd fue sacado del Congreso y el carrier con la cureña comenzaron a descender la explanada hacia la Av. Callao, el grito “¡Perón, Perón!, se tornó ensordecedor. Al pasar por Plaza Francia, en dirección a Av. Libertador, un grupo numeroso de residentes paraguayos, la mayoría moradores de la cercana Villa 31, le rindieron homenaje enarbolando banderas y entonando cánticos.
El gran crucifijo que se colocó detrás del cajón fue el mismo que se utilizó en el velatorio de Eva Perón. La pieza, valiosa por su elaboración, los materiales con los que estaba confeccionada y su alta significación histórica, provenía del Alto Perú y pertenecía al Museo Fernández Blanco de nuestra capital. Se trataba de un magnífica trabajo del siglo XVIII, perteneciente a la escuela de Gaspar de la Cueva y eran de destacar los elementos típicos de la santería indígena boliviana con los que había sido manufacturada, su platería, en especial sus rayos flamígeros y sus tallas, constituyendo en su conjunto una inestimable joya de la cultura hispanoamericana. Cuando el ataúd fue sacado del Congreso y el carrier con la cureña comenzaron a descender la explanada hacia la Av. Callao, el grito “¡Perón, Perón!, se tornó ensordecedor. Al pasar por Plaza Francia, en dirección a Av. Libertador, un grupo numeroso de residentes paraguayos, la mayoría moradores de la cercana Villa 31, le rindieron homenaje enarbolando banderas y entonando cánticos.
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| La tristeza embarga a estas personas (Imagen: "La Razón") |
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| Más gente es atendida en los puestos sanitarios (Imagen: "La Razón") |
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| Un anciano reza, un hombre llora desconsolado |
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| Desmayos, llanto y crisis nerviosas fueron cosa común los cuatro días de duelo |
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| Monseñor Caggiano pronuncia la última oración en el Congreso (Imagen: "La Nación") |
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| La multitud con el congreso de fondo (Imagen: "La Nación") |
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| La lluvia arrecia (Imagen: "La Nación") |
En
Río de Janeiro, Jorge Alberto Bustamante, joven argentino de 20 años de
edad, se pegó un tiro en el vientre al conocer la noticia del
fallecimiento. Fue hallado en muy grave estado, en el Parque de
Flamengo, cerca del Hotel “Gloria”, junto a un cartel que decía
“Juventud Peronista” y al momento de ser trasladado divagaba sobre su
acción.
-Quiero morir con mi líder – gritaba cuando entraba al hospital en medio del llanto y la congoja.
Había llegado veinte días antes, viajando “a dedo”; un camión de fruta lo recogió y lo llevó hasta la antigua capital carioca y donde, al conocer el deceso del mandatario, compró un revólver, se embriagó con aguardiente para darse coraje, de encaminarse hacia el paseo y se descerrajó un disparo.
Pese a que en algunos tramos del recorrido elementos infiltrados en la concurrencia lanzaron gritos contra la policía, el dispositivo de seguridad fue ejemplar. Por esa razón, el comisario Alberto Villar emitió un radiograma felicitando a sus hombres.
-Quiero morir con mi líder – gritaba cuando entraba al hospital en medio del llanto y la congoja.
Había llegado veinte días antes, viajando “a dedo”; un camión de fruta lo recogió y lo llevó hasta la antigua capital carioca y donde, al conocer el deceso del mandatario, compró un revólver, se embriagó con aguardiente para darse coraje, de encaminarse hacia el paseo y se descerrajó un disparo.
Pese a que en algunos tramos del recorrido elementos infiltrados en la concurrencia lanzaron gritos contra la policía, el dispositivo de seguridad fue ejemplar. Por esa razón, el comisario Alberto Villar emitió un radiograma felicitando a sus hombres.
América y el mundo han
detenido su latido. Nuestra patria agonizó junto a uno de sus más preclaros
varones y de pie, junto al dolor, pueblo y policía desangraron su congoja ante
la pérdida irreparable. Del Ande al Plata el luto nos invade haciéndonos
refugiar en la esperanza.
Hombres de la Policía
Federal: estoy orgulloso de vosotros. Os he visto dominar las lágrimas junto a
quien fue para la Nación y para el orbe símbolo de unión y libertad. Os he
visto junto al pueblo del que sois defensores hasta el sacrificio, soportar la
inclemencia del tiempo, la vigilia demorada, la tarea dolorosa. Os he visto
fuertes, y encendida vuestra mirada, nublada por la tragedia. Estoy orgulloso
de ser uno de vosotros y vuestro jefe. Los felicito. La patria tiene en cada
hombre de azul su mejor bandera.
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| Sale el féretro del Congreso (Imagen: "La Razón") |
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| La presidenta de la Nación sale del Parlamento (Imagen: "La Razón") |
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| María Estela Martínez de Perón aborda el vehículo para seguir el cortejo hasta Olivos (Imagen: "La Razón") |
| El carrier con la cureña desciende la rampa hacia Callao (Imagen: "La Razón") |
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| Saliendo a la calle (Imagen: "La Razón") |
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| El desconsuelo es total (Imagen: "La Nación") |
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| Nadie oculta su pena (Imagen: "La Nación") |
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| Este hombre desconsolado se aferra a una columna de iluminación (Imagen: "La Nación") |
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| Tres generaciones y un mismo dolor (Imagen: "La Nación") |
| El cortejo se dirige hacia Av. Libertador (Imagen: "La Razón") |
| Marcha bajo la lluvia (Imagen: "La Razón") |
El cortejo toma por Av. Callao en dirección a Libertador
(Imagen: "La Razón") |
| Procesión por Av. Callao (Imagen: "La Razón") |
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| Una columna de blindados cierra la marcha (Imagen: "La Razón") |
| Avenida Alvear (Imagen: "La Nación") |
| El cortejo avanza por Av. General Paz y desciende en Vicente López (Imagen: "La Razón") |
| Los Granaderos escoltan el féretro en Av. Gral Paz y Libertador (Imagen: "La Razón") |
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| El cortejo se introduce en la Quinta Presidencial de Olivos y avanza lentamente por sus jardines (Imagen: "La Razón") |
| El carrier con la cureña se dirige a la capilla de la Quinta (Imagen: "La Razón") |
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| El féretro de Perón es conducido a la capilla de la Quinta Presidencial en Olivos (Imagen: "La Nación") |
| El banco argentino en el Mundial de Fútbol durante el minuto de silencio que se hizo en honor de Perón En todos los encuentros se le rindieron honores (Imagen: "La Nación") |
| 4 de julio de 1974. Llega la selección argentina luego de su eliminación en Alemania Lo hace en silencio, en medio del pesar nacional (Imagen: "La Nación") |
| 5 de julio. Los radicales rinden honores en memoria del fundador del movimiento Leandro N. Alem (Imagen: "La Razón") |
| Te Deum del 9 de Julio de 1974, primer acto oficial de María Estela Martínez de Perón como presidenta (Imagen: "La Razón") |
| Isabel Perón (María Estela Martínez) ingresa en la Catedral Metropolitana (Imagen: "La Razón") |
| Ministros, legisladores y jefes militares durante el Te Deum del 9 de julio (Imagen: "La Razón") |
| 15 de julio de 1974. El ministro de Asuntos Extranjeros de Vietnam del Sur Wonj Van Bac presenta sus condolencias a la presidenta de la Nación (Imagen: "La Razón") |
| Monseñor Caggiano bendice la capilla donde descansan los restos de Perón en la Quinta Presidencial de Olivos (Imagen: "La Razón") |
Publicado 27th June 2016 por Alberto N. Manfredi (h)






































