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vie., 9 ago. 18:25 (hace 22 horas)
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EL MIEDO AL FUTURO DE LA REPÚBLICA
Me
siento en la obligación, no exenta de una profunda tristeza, de
escribir lo que sigue; pero, a fuer de sincero, no puedo guardarlo solo
para mí, dado lo que se juega como futuro
de la República.
Creo,
al hacer un repaso de mi vida, que me sobran defectos, y que las pocas
virtudes que tengo no equilibran el fiel de la balanza. Si de esas pocas
virtudes tuviera que vivir
solo con una, elegiría el coraje, porque es la que me ha permitido
pararme frente a un espejo sin sonrojarme y porque es lo que siempre me
ha dado una medida de mi carácter, ya que gracias a él siempre pude
vencer al miedo, en especial cuando recibía insultos
y amenazas, por escribir cosas políticamente incorrectas. Soy un ser
humano común y corriente, y el miedo, aunque he podido vencerlo siempre
que se me plantó delante, me ha acompañado siempre.
Hoy
debo reconocer con tristeza y frente a la actual situación de la nación
que además de tener miedo de lo que pueda suceder, no tiene sentido
ejercitar
la bravura de decir “seguiré mis principios aunque todo se vaya a la
mierda” sin importarme que esa marea de heces nos tape. Estoy en una
etapa en que más me interesa el país en el que puedan vivir con
tranquilidad mis hijos y mis nietos que aquel que yo he
soñado desde chico.
Escribo
esto porque se que hay personas- pocas, espero- que se han hecho muchas
veces eco de mis palabras. Lamentablemente, una vez más los argentinos
estamos obligados a elegir
nuestro futuro de aquello que podemos extraer de un tarro de basura.
Sigo pensando que quienes componen la pandilla de “Juntos por el Cambio”
es una bazofia chabacana y mentirosa, pero tengo la convicción que, si
tuviéramos un instrumento que pudiera medir
la intensidad de la mierda moral que tienen en el alma y en el cerebro
los Fernández y sus seguidores, podríamos considerar a los primeros como
unos simples ganapanes de la política.
A
los hechos me remito, o solo a un par de ellos que han sido llevados a
cabo en los últimos días por elementos que responden a la horda que
durante doce años saqueó el país. Si
sin siquiera estar en el gobierno un juez, mafioso y prevaricador,
puede procesar a Daniel Santoro- periodista con el que nada me une pero
del que nada me permite dudar de su honestidad- por "coacción y
extorsión en grado de tentativa" cuando solo cumplía
con su deber de informar; cuando una maestra utiliza a sus alumnos para
adoctrinarlos políticamente es ahí cuando podemos tener una dimensión
de lo que nos espera,
vemos que el “vamos por todo” sigue vigente.
Hoy
tengo la seguridad- frente a estas elecciones- de que en el futuro a
“Cambiemos”, “Juntos por el Cambio” o como sea que se autodenominen, si
se hacen con el gobierno, los podremos
obligar a que no mientan más, o a que de una vez por todas dejen de ser
“progres” estúpidos- en esta materia ya se han recibido con honores- o a
sacarlos, simplemente;
pero tengo también el absoluto convencimiento que a los otros, a la
siniestra murga de los Fernández, no habrá nada ni nadie que los pueda
sacar si se hacen con el poder, y se que solo dolor y lágrimas traerán a
los argentinos.
Escribo
esto porque desde hace un tiempo no hay día que no vuelva a mi memoria
el magnífico poema de John Donne: “For Whom the Bell Tolls”, en especial
el verso que dice:
“…y por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti”.
Hace
tiempo que me ha dejado de preocupar que las campanas doblen por mí, lo
que no estoy dispuesto a aceptar que doblen por mis hijos y por mis
nietos.
JOSE LUIS MILIA
Non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini tuo da gloriam.
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