EL ASESINATO DE JORDÁN BRUNO GENTA
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| Jordán Bruno Genta (Imagen: portada revista "Cabildo", noviembre de 1974) |
Octubre
terminó de la peor manera. El viernes 25 dos desconocidos que viajaban
en una motocicleta tirotearon al teniente coronel (RE) René Mas cuando
se dirigía a un garaje cercano para retirar su automóvil.
El oficial dejó su domicilio a las 07:30 y echó a andar por Hipólito Yrigoyen, en dirección a Deán Funes1.
Al llegar a la esquina, una moto Honda frenó bruscamente a su lado y de
ella bajó un sujeto que ocultaba su rostro bajo una gorra y un bigote
postizo.
Al
verlo aparecer, Mas detuvo la marcha, dándole tiempo al desconocido a
apuntarle con un arma y efectuarle varios disparos, alcanzándolo en el
abdomen y la cabeza. Antes de partir, el atacante extrajo una granada de
entre sus ropas y la arrojó hacia el caído sin que la misma estallase.
El
militar quedó tendido sobre la vereda en tanto los agresores se
apoderaban de un Fiat 1500 patente C-218214 que se encontraba
estacionado en Venezuela al 3200 e iniciaban la fuga, seguidos por dos
vehículos que apoyaban la acción.
Advertida
la maniobra, personal de la Policía Federal a bordo de un camión-grúa
del Cuerpo de Tránsito intentó detenerlos, generándose un tiroteo que
finalizó cuando los terroristas desaparecieron del lugar.
Los
subversivos abandonaron el Fiat en Almagro y robaron un Chevron con el
que continuaron su raid en dirección a la General Paz.
El rodado avanzaba por la Avenida Riccheri cuando antes de llagar al río Matanza fue detectado por un helicóptero de las fuerzas de seguridad, el cual transmitió la novedad al Comando Radioeléctrico, indicando que se movía en dirección al Aeropuerto Internacional. Los insurgentes pasaron velozmente frente al Destacamento Vial Caminero, intercambiando disparos con los agentes que aguardaban para detenerlos. Lo hicieron a gran velocidad, eludiendo a los autos que circulaban por la calzada, esgrimiendo sus armas en son de amenaza. Cuatro kilómetros más adelante, a la altura del Barrio Uno, doblaron a la derecha por el denominado Camino Atómico2 y se perdieron en los bosques que se extendían más allá del predio. Se pudo determinar que en el Chevron viajaban cuatro personas jóvenes y que al menos dos de de ellas habían abierto fuego contra los efectivos policiales. Mientras tanto, en el lugar del suceso, varios transeúntes recogieron al militar, lo subieron a un vehículo particular que circulaba por Hipólito Yrigoyen y lo condujeron semiinconsciente al Hospital Ramos Mejía donde fue sometido a una intervención luego de la cual quedó internado con pronóstico reservado. Minutos después, las fuerzas del orden hallaron uno de los automóviles utilizado por los subversivos durante el operativo. Se trataba de un Falcon Futura con pedido de captura, al que se le habían borrado los números grabados en los vidrios y adosado una antena en el techo, simulando estar equipado con un sistema de comunicaciones. El auto disponía de una sirena a la que hicieron sonar mientras emprendían la huída pero a los federales que intentaron cerrarles el paso con el camión-grúa les resultó fácil comprobar que misma pertenecía a una motocicleta y no a uno de sus móviles.
| La fotografía muestra el lugar donde fue atacado el teniente coronel (RE) René Mas (Imagen: "La Nación") |
Ese
mismo día, murió una niña en Córdoba mientras manipulaba un artefacto
explosivo que había encontrado en inmediaciones de su domicilio. Dos de
sus hermanas resultaron con graves heridas en tanto su madre perdió su
brazo y su pierna derechos.
La
tragedia ocurrió en Gorriti 247, barrio Colón, luego de que la pequeña
Rosa Caro de siete años de edad, llegara a su casa con un paquete que
halló abandonado en un terreno baldío.
Sin
decir nada, lo condujo a la habitación que compartía con sus cuatro
hermanitos y lo escondió bajo la cama, donde lo dejó hasta la mañana
siguiente cuando lo sacó para jugar.
Para entonces, Oscar Caro, su padre, hacía
rato que se encontraba en el frigorífico Coincar donde trabajaba en
tanto su madre, María Lidia Figueroa, se dedicaba a los quehaceres del
hogar.
Rosa
manipulaba el objeto frente a dos hermanas, Susana de 12 años y Liliana
de 10, en el preciso instante en que su progenitora ingresó en la
habitación para llamarlas a desayunar. A María Lidia le llamó la
atención aquel artefacto pero antes de que pudiese decir nada, el mismo
explotó, matando a la niña e hiriendo a sus familiares.
Otros
ingenios causaron serios daños en el depósito de Dionisio Miguel
Vergonzi ubicado en Santa Fe 83; en un edificio desocupado cercano al
local de la UOM (Lima 967) y en Jerónimo Cortés 718, donde vivía León
Marcos Rofe.
En
la ciudad de Santa Fe detonó una bomba en el domicilio del abogado
Alberto J. Molinas, sobre General López 2876 (2 a.m.) en tanto fue
hallada otra en una obra en construcción contigua a la del Dr. Ricardo
Molinas (aparentemente un familiar del anterior), en 1 de Mayo 1786, la
cual fue desactivada luego de ser descubierta por los obreros.
El
mismo 26 el ERP ocupó la estación ferroviaria de Llavallol (03:15
a.m.), operación relámpago que duró escasos veinte minuto, en la cual
los guerrilleros se movieron con total tranquilidad.
Una
sección de doce combatientes se apoderó de los andenes y procedió a
colgar banderas de la organización. En el interín, depositaron un objeto
entre las escaleras y el sector de espera y pintaron las paredes con
leyendas alusivas. Mientras tanto afuera, en la plazoleta que daba al
frente, otra sección hizo lo propio izando una segunda bandera
subversiva, pintando la estrella comunista en su pedestal e
inscripciones en el monumento al general San Martín, más precisamente su
nombre y debajo la inscripción “Ejército Revolucionario del Pueblo”.
Acto seguido, arrojaron volantes y una vez finalizada la acción
abordaron los automóviles en los que habían llegado para desaparecer en
diversas direcciones.
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| Plazoleta frente a la estación Llavallol Se observan las inscripciones dejadas por los subversivos (Imagen: "La Nación") |
El
crimen más significativo de aquel fin de mes fue el del profesor Jordán
Bruno Genta, acaecido el 27 de octubre en horas de la mañana.
Docente,
escritor, filósofo y activista de derecha, el occiso llevaba sobre sus
hombros una significativa trayectoria como ideólogo y promotor del
nacionalismo católico.
Nacido
en Buenos Aires el 2 de octubre de 1909, pertenecía a un hogar de
trabajadores conformado por su padre, Carlos Luis, anarquista
anticlerical y ateo que le puso ese nombre en memoria del fraile
dominico italiano Giordano Bruno, quien acusado de herejía por la
Iglesia fue quemado por la Inquisición el 17 de febrero de 1600.
La
vida de Genta era realmente apasionante. Criado en la más completa
irreligiosidad, evolucionó por cuenta propia hacia el clericalismo
extremo.
Debido a la enfermedad de su madre, Carolina Coli, la familia se instaló
en Mar del Plata atraída por su clima benigno.
En
1940 el joven Genta pidió ser bautizado; había cursado sus estudios
primarios en una escuela de Palermo y los secundarios en el Colegio
Nacional Mariano Moreno donde tuvo por compañero a Arturo Frondizi y
como profesor de Literatura a Baldomero Fernández Moreno.
Por
extraño que parezca, en su primera juventud Genta fue marxista y
profesando esas ideas ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UBA (1926/1927), atraído por el positivismo científico que la
caracterizaba.
Por
esa época conoció a la joven María Lilia Losada, hija de un hogar de
inmigrantes españoles, con quien se casó el 15 de febrero de 1934, a
poco de finalizados sus estudios.
Su
enfermedad pulmonar lo llevó a establecerse un tiempo en las sierras
cordobesas, donde vivieron del sueldo de maestra rural de su flamante
esposa3.
Fue
en ese período que se abocó al estudio de los filósofos griegos, en
especial Platón y Aristóteles, lecturas que produjeron en él una
verdadera conversión intelectual, llevándolo a profundizar en la
doctrina católica, preferentemente los escritos de San Agustín y Santo
Tomás de Aquino.
En
1935 el matrimonio se radicó en Paraná donde daría comienzo su carrera
docente. Sus primeras clases las dictó en la Universidad Nacional del
Litoral y el Instituto Nacional de Profesorado de aquella ciudad, donde
tuvo a su cargo las cátedras de Lógica y Epistemología, Crítica del
Conocimiento, Sociología y Metafísica, las cuales ganó por con curso.
Mientras eso sucedía, comenzó a profundizar en la obra del francés
Jacques Maritain y a interesarse por el naciente revisionismo histórico,
ello a través de. Dr. Juan Ramón Álvarez Prado, profesor del Seminario
Diocesano.
Comienza
a desarrollarse en él un marcado sentimiento nacionalista y una fuerte
inclinación al catolicismo militante, tendencias que lo llevarán a tomar
contacto con importantes personalidades de la época. Atraído por la
revolución fascista, se empapó de su filosofía y siguió con interés las
trayectorias de Benito Mussolini, José Antonio Primo de Rivera y el
general Francisco Franco, a quienes admiraba profundamente.
En
tanto crecía su nacionalismo, Genta inició su acercamiento a las
Fuerzas Armadas siendo célebre la conferencia que pronunció en el
Círculo Militar de la Nación en 1941, basada principalmente en la
formación ética, moral y política que debía regir a los hombres de
armas, quienes a su entender, necesitaban imbuirse de virtudes heroicas
tomando como ejemplo la acción de los santos, los héroes y en especial
los prohombres que forjaron a la patria y la Iglesia.
El gobierno surgido de la revolución del 4 de junio de 1943, cuyo hombre
fuerte era Perón, lo designó interventor de la Universidad Nacional del
Litoral, su primer cargo en la función pública.
Con
el aval de las embajadas de Alemania e Italia el fascismo llegaba al
gobierno en la Argentina y escogía a los mejores hombres para colocarlos
en la administración nacional. La izquierda estudiantil intentó
boicotear su desempeño pero Genta se mantuvo firme hasta mayo del año
siguiente, cuando regresó a Buenos Aires para asumir la dirección del
Instituto Nacional del Profesorado (6 de junio de 1944), donde comenzó a
formar a los futuros exponentes del nacionalismo católico local. En
agosto fundó la Escuela Superior de Magisterio y pronunció su solemne
discurso Misión del Profesorado Argentino, advirtiendo sobre la
necesidad de forjar educadores y frenar las tendencias en auge.
Durante
su gestión, Genta descolgó un cuadro de Domingo Faustino Sarmiento y lo
reemplazó por otro de Juan Manuel de Rosas, contribuyendo con ello a
impulsar la “grieta” historiográfica que tendría por finalidad
desmitificar la historia oficial en pro del nuevo enfoque. Genta fue uno
de los que más bregó por el rescate de la figura de Rosas pero cayó en
el error de convertirlo subjetivo de descalificar todo lo actuado por
sus opositores y elevarlo a la condición de “cruzado”, de paladín de la
lucha contra el imperialismo británico cuando en realidad fue su más
leal partidario4.
Seguían creando rivalidades los argentinos, pasando con asombrosa
celeridad de un extremo a otro y cayendo en marcadas contradicciones,
tendencias a la que son tan propensos
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| Jordán Bruno Genta |
Jordán Bruno Genta ha caído
por las balas asesinas en una época de barbarie.
Ha sido una muerte linda;
el profesor tenía que morir así a lo grande; tenía que morir den la violencia.
Porque su cátedra fue siempre violenta; porque la verdad es violenta.
A los ojos de Dios fue una
muerte hermosa.
Finalizada la ceremonia, familiares y allegados tomaron el ataúd y lo condujeron hasta el vehículo fúnebre que muy lentamente inició la marcha hacia la Chacarita, precediendo una extensa columna de automóviles y personas a pie. La policía debió cortar el tránsito para facilitar el desplazamiento y prevenir incidentes que no se produjeron. Ya en la capilla de la necrópolis, las 200 personas que se encontraban en el lugar escucharon el responso y luego depositaron el cajón en su última morada. Una vez allí, hicieron uso de la palabra el Dr. Oscar Calzada López, el teniente coronel (RE) Julio César Padín, el comodoro (RE) Agustín Héctor de la Vega, el general (RE) Horacio Querol, el Dr. Luis Torres y Oscar Calzada López (h) quienes se refirieron a las virtudes heroicas del catedrático y condenaron el asesinato. A pedido de la familia se les exigió a los reporteros identificarse, indicar el medio al que pertenecían y no registrar imágenes. Finalizado el acto, alguien pronunció el nombre del extinto y el total de los presentes hizo el saludo fascista al tiempo que exclamaban: “¡Viva la muerte!”, “¡Viva la patria!”, “¡Viva Cristo Rey!”. Al caer la tarde, la agrupación Falange de Fe emitió un comunicado repudiando el “vandálico atentado perpetrado en la persona del profesor Jordán Bruno Genta”.
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| Céspedes y Álvarez Thomas. A metros de allí fue asesinado el profesor Genta (Imagen: "La Nación") |
Notas
1 El
teniente coronel mas vivía en Hipólito Yrigoyen 3010, pleno barrio de Once.
2
Se
trata del camino que conduce al Centro Atómico de Ezeiza.
3 Primero
se establecieron en La Calera, luego en Biallet Massé y finalmente en Cosquín.
4 Tras la
derrota de Caseros, Rosas buscó refugio en casa del cónsul británico y se fue a
vivir a Inglaterra, al amparo de sus leyes. Falleció en la granja que alquilaba
en las afueras de Southhampton, el 14 de marzo de 1977. Sus restos estuvieron sepultados
en el cementerio de esa ciudad hasta el 1 de octubre de 1989 cuando fueron
repatriados.
5 Inmediatamente
detrás partió un Chevrolet 400 negro -o gris obscuro- que se hallaba
estacionado sobre la avenida Álvarez Thomas, el cual actuaba de apoyo.
Publicado 27th June 2016 por Alberto N. Manfredi (h)




