sábado, 17 de agosto de 2019

EL ASESINATO DE JORDÁN BRUNO GENTA

Jordán Bruno Genta
(Imagen: portada revista "Cabildo", noviembre de 1974)

Octubre terminó de la peor manera. El viernes 25 dos desconocidos que viajaban en una motocicleta tirotearon al teniente coronel (RE) René Mas cuando se dirigía a un garaje cercano para retirar su automóvil.
El oficial dejó su domicilio a las 07:30 y echó a andar por Hipólito Yrigoyen, en dirección a Deán Funes1. Al llegar a la esquina, una moto Honda frenó bruscamente a su lado y de ella bajó un sujeto que ocultaba su rostro bajo una gorra y un bigote postizo. Al verlo aparecer, Mas detuvo la marcha, dándole tiempo al desconocido a apuntarle con un arma y efectuarle varios disparos, alcanzándolo en el abdomen y la cabeza. Antes de partir, el atacante extrajo una granada de entre sus ropas y la arrojó hacia el caído sin que la misma estallase. El militar quedó tendido sobre la vereda en tanto los agresores se apoderaban de un Fiat 1500 patente C-218214 que se encontraba estacionado en Venezuela al 3200 e iniciaban la fuga, seguidos por dos vehículos que apoyaban la acción. Advertida la maniobra, personal de la Policía Federal a bordo de un camión-grúa del Cuerpo de Tránsito intentó detenerlos, generándose un tiroteo que finalizó cuando los terroristas desaparecieron del lugar. Los subversivos abandonaron el Fiat en Almagro y robaron un Chevron con el que continuaron su raid en dirección a la General Paz. 


El rodado avanzaba por la Avenida Riccheri cuando antes de llagar al río Matanza fue detectado por un helicóptero de las fuerzas de seguridad, el cual transmitió la novedad al Comando Radioeléctrico, indicando que se movía en dirección al Aeropuerto Internacional.  Los insurgentes pasaron velozmente frente al Destacamento Vial Caminero, intercambiando disparos con los agentes que aguardaban para detenerlos. Lo hicieron a gran velocidad, eludiendo a los autos que circulaban por la calzada, esgrimiendo sus armas en son de amenaza. Cuatro kilómetros más adelante, a la altura del Barrio Uno, doblaron a la derecha por el denominado Camino Atómico2 y se perdieron en los bosques que se extendían más allá del predio. Se pudo determinar que en el Chevron viajaban cuatro personas jóvenes y que al menos dos de de ellas habían abierto fuego contra los efectivos policiales. Mientras tanto, en el lugar del suceso, varios transeúntes recogieron al militar, lo subieron a un vehículo particular que circulaba por Hipólito Yrigoyen y lo condujeron semiinconsciente al Hospital Ramos Mejía donde fue sometido a una intervención luego de la cual quedó internado con pronóstico reservado. Minutos después, las fuerzas del orden hallaron uno de los automóviles utilizado por los subversivos durante el operativo. Se trataba de un Falcon Futura con pedido de captura, al que se le habían borrado los números grabados en los vidrios y adosado una antena en el techo, simulando estar equipado con un sistema de comunicaciones. El auto disponía de una sirena a la que hicieron sonar mientras emprendían la huída pero a los federales que intentaron cerrarles el paso con el camión-grúa les resultó fácil comprobar que misma pertenecía a una motocicleta y no a uno de sus móviles.
La fotografía muestra el lugar donde fue atacado
el teniente coronel (RE) René Mas
(Imagen: "La Nación")

Ese mismo día, murió una niña en Córdoba mientras manipulaba un artefacto explosivo que había encontrado en inmediaciones de su domicilio. Dos de sus hermanas resultaron con graves heridas en tanto su madre perdió su brazo y su pierna derechos.
La tragedia ocurrió en Gorriti 247, barrio Colón, luego de que la pequeña Rosa Caro de siete años de edad, llegara a su casa con un paquete que halló abandonado en un terreno baldío. Sin decir nada, lo condujo a la habitación que compartía con sus cuatro hermanitos y lo escondió bajo la cama, donde lo dejó hasta la mañana siguiente cuando lo sacó para jugar.  Para entonces, Oscar Caro, su padre, hacía rato que se encontraba en el frigorífico Coincar donde trabajaba en tanto su madre, María Lidia Figueroa, se dedicaba a los quehaceres del hogar. Rosa manipulaba el objeto frente a dos hermanas, Susana de 12 años y Liliana de 10, en el preciso instante en que su progenitora ingresó en la habitación para llamarlas a desayunar. A María Lidia le llamó la atención aquel artefacto pero antes de que pudiese decir nada, el mismo explotó, matando a la niña e hiriendo a sus familiares. Otros ingenios causaron serios daños en el depósito de Dionisio Miguel Vergonzi ubicado en Santa Fe 83; en un edificio desocupado cercano al local de la UOM (Lima 967) y en Jerónimo Cortés 718, donde vivía León Marcos Rofe. En la ciudad de Santa Fe detonó una bomba en el domicilio del abogado Alberto J. Molinas, sobre General López 2876 (2 a.m.) en tanto fue hallada otra en una obra en construcción contigua a la del Dr. Ricardo Molinas (aparentemente un familiar del anterior), en 1 de Mayo 1786, la cual fue desactivada luego de ser descubierta por los obreros. El mismo 26 el ERP ocupó la estación ferroviaria de Llavallol (03:15 a.m.), operación relámpago que duró escasos veinte minuto, en la cual los guerrilleros se movieron con total tranquilidad. Una sección de doce combatientes se apoderó de los andenes y procedió a colgar banderas de la organización. En el interín, depositaron un objeto entre las escaleras y el sector de espera y pintaron las paredes con leyendas alusivas. Mientras tanto afuera, en la plazoleta que daba al frente, otra sección hizo lo propio izando una segunda bandera subversiva, pintando la estrella comunista en su pedestal e inscripciones en el monumento al general San Martín, más precisamente su nombre y debajo la inscripción “Ejército Revolucionario del Pueblo”. Acto seguido, arrojaron volantes y una vez finalizada la acción abordaron los automóviles en los que habían llegado para desaparecer en diversas direcciones.
Plazoleta frente a la estación Llavallol
Se observan las inscripciones dejadas por los subversivos
(Imagen: "La Nación")

El crimen más significativo de aquel fin de mes fue el del profesor Jordán Bruno Genta, acaecido el 27 de octubre en horas de la mañana.
Docente, escritor, filósofo y activista de derecha, el occiso llevaba sobre sus hombros una significativa trayectoria como ideólogo y promotor del nacionalismo católico. Nacido en Buenos Aires el 2 de octubre de 1909, pertenecía a un hogar de trabajadores conformado por su padre, Carlos Luis, anarquista anticlerical y ateo que le puso ese nombre en memoria del fraile dominico italiano Giordano Bruno, quien acusado de herejía por la Iglesia fue quemado por la Inquisición el 17 de febrero de 1600. La vida de Genta era realmente apasionante. Criado en la más completa irreligiosidad, evolucionó por cuenta propia hacia el clericalismo extremo. Debido a la enfermedad de su madre, Carolina Coli, la familia se instaló en Mar del Plata atraída por su clima benigno. En 1940 el joven Genta pidió ser bautizado; había cursado sus estudios primarios en una escuela de Palermo y los secundarios en el Colegio Nacional Mariano Moreno donde tuvo por compañero a Arturo Frondizi y como profesor de Literatura a Baldomero Fernández Moreno. Por extraño que parezca, en su primera juventud Genta fue marxista y profesando esas ideas ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (1926/1927), atraído por el positivismo científico que la caracterizaba. Por esa época conoció a la joven María Lilia Losada, hija de un hogar de inmigrantes españoles, con quien se casó el 15 de febrero de 1934, a poco de finalizados sus estudios.  Su enfermedad pulmonar lo llevó a establecerse un tiempo en las sierras cordobesas, donde vivieron del sueldo de maestra rural de su flamante esposa3. Fue en ese período que se abocó al estudio de los filósofos griegos, en especial Platón y Aristóteles, lecturas que produjeron en él una verdadera conversión intelectual, llevándolo a profundizar en la doctrina católica, preferentemente los escritos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino. En 1935 el matrimonio se radicó en Paraná donde daría comienzo su carrera docente. Sus primeras clases las dictó en la Universidad Nacional del Litoral y el Instituto Nacional de Profesorado de aquella ciudad, donde tuvo a su cargo las cátedras de Lógica y Epistemología, Crítica del Conocimiento, Sociología y Metafísica, las cuales ganó por con curso. Mientras eso sucedía, comenzó a profundizar en la obra del francés Jacques Maritain y a interesarse por el naciente revisionismo histórico, ello a través de. Dr. Juan Ramón Álvarez Prado, profesor del Seminario Diocesano. Comienza a desarrollarse en él un marcado sentimiento nacionalista y una fuerte inclinación al catolicismo militante, tendencias que lo llevarán a tomar contacto con importantes personalidades de la época. Atraído por la revolución fascista, se empapó de su filosofía y siguió con interés las trayectorias de Benito Mussolini, José Antonio Primo de Rivera y el general Francisco Franco, a quienes admiraba profundamente. En tanto crecía su nacionalismo, Genta inició su acercamiento a las Fuerzas Armadas siendo célebre la conferencia que pronunció en el Círculo Militar de la Nación en 1941, basada principalmente en la formación ética, moral y política que debía regir a los hombres de armas, quienes a su entender, necesitaban imbuirse de virtudes heroicas tomando como ejemplo la acción de los santos, los héroes y en especial los prohombres que forjaron a la patria y la Iglesia. El gobierno surgido de la revolución del 4 de junio de 1943, cuyo hombre fuerte era Perón, lo designó interventor de la Universidad Nacional del Litoral, su primer cargo en la función pública. Con el aval de las embajadas de Alemania e Italia el fascismo llegaba al gobierno en la Argentina y escogía a los mejores hombres para colocarlos en la administración nacional. La izquierda estudiantil intentó boicotear su desempeño pero Genta se mantuvo firme hasta mayo del año siguiente, cuando regresó a Buenos Aires para asumir la dirección del Instituto Nacional del Profesorado (6 de junio de 1944), donde comenzó a formar a los futuros exponentes del nacionalismo católico local. En agosto fundó la Escuela Superior de Magisterio y pronunció su solemne discurso Misión del Profesorado Argentino, advirtiendo sobre la necesidad de forjar educadores y frenar las tendencias en auge. Durante su gestión, Genta descolgó un cuadro de Domingo Faustino Sarmiento y lo reemplazó por otro de Juan Manuel de Rosas, contribuyendo con ello a impulsar la “grieta” historiográfica que tendría por finalidad desmitificar la historia oficial en pro del nuevo enfoque. Genta fue uno de los que más bregó por el rescate de la figura de Rosas pero cayó en el error de convertirlo subjetivo de descalificar todo lo actuado por sus opositores y elevarlo a la condición de “cruzado”, de paladín de la lucha contra el imperialismo británico cuando en realidad fue su más leal partidario4. Seguían creando rivalidades los argentinos, pasando con asombrosa celeridad de un extremo a otro y cayendo en marcadas contradicciones, tendencias a la que son tan propensos
Jordán Bruno Genta
Se produce entonces el choque con el gobierno al que representa y Genta es apartado de sus funciones. Fracasado su intento de establecer una Universidad Libre Argentina, dará origen a la Cátedra Privada de Filosofía (15 de abril de 1946) al tiempo que dicta conferencias y escribe. Sus cursos privados sobre Platón, San Agustín y Santo Tomás le suman numerosos seguidores a quienes advierte sobre los avances de la masonería, el sionismo, el protestantismo y especialmente el comunismo. En 1950 fundó el periódico “Vita Militaris” y tras la Revolución Libertadora, a la cual apoyó, “Combate”, que apareció regularmente hasta 1967. También se desempeñó en la redacción del diario “El Pampero”. Como le ocurrió con Perón, Genta se desilusionó del nuevo gobierno. El giro que había adoptado el régimen tras el derrocamiento del católico general Eduardo Lonardi no lo convenció y a partir de ese momento se transformó en uno de sus tantos detractores. Por entonces, sus escritos y su pensamiento penetraban con fuerza en las instituciones militares, especialmente en la Fuerza Aérea, el arma que más habría de imbuirse de su doctrina. Creada por Perón en 1945 cuando desempeñaba en forma simultánea los cargos de secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación, su heroico desempeño en Malvinas junto a su hermana naval, tuvo en los ases de la Luftwaffe Hans-Ulrich Rudel y Adolf Galland y en Jordán Bruno Genta a los forjadores de su temple y su mística de combate. El nacionalismo católico y conservador fue el credo del que se nutrieron también las tropas especiales (comandos), los infantes y artilleros. Las obras y el pensamiento de Genta fueron piezas claves en su formación y de ambos surgiría aquel concepto tan cuestionado de intervenir en la política nacional cuando la misma perdiese el rumbo. Se dice que ese principio, emanado de su obra cumbre, Guerra contrarrevolucionaria, fue lo que lo condenó a muerte. Para él, cualquier acción que tuviesen que emprender los militares en defensa de la patria estaba justificada pues era la voluntad de Dios. Y esa voluntad omnímoda estaba por encima de las leyes y la Constitución. Sus obras son clásicos de la literatura nacionalista, siendo de destacar, además de Guerra contrarrevolucionaria (1964), Sentido y crisis del cartesianismo (1937), Los problemas fundamentales de la Filosofía (1938), Sociología Política (1940), Curso de Psicología (1940), La sociología y la política en Hegel (1941) Acerca de la libertad de enseñar y de la enseñanza e la libertad (1945), Rehabilitación de la inteligencia (1946), La idea y las ideologías (1949), Sarmiento y la masonería (1949), El filósofo y los sofistas (1949), Monseñor Tiso en el segundo aniversario de su muerte (1949), La masonería y el comunismo en la Revolución del 16 de septiembre (1955), Libre examen y comunismo (1961), Edición crítica del Manifiesto Comunista (1969), Seguridad y desarrollo (1970), Principios de la política (1971), El nacionalismo argentino (1972), Opción política del cristianismo (1973) y su obra póstuma Testamento político editada en 1984, casi todas destinadas a las fuerzas militares y agrupaciones civiles de derecha El 27 de octubre de 1974 era domingo. Ese día, a las 11 de la mañana, Genta salió de su domicilio en la calle Céspedes 3504, casi esquina Álvarez Thomas y se dirigió al cercano kiosco para comprar el diario. Cuando circulaba por la mitad de cuadra se le cruzó un sujeto joven de barba y traje marrón quien, sin mediar palabra, extrajo un arma de entre sus ropas y le efectuó varios disparos. Consumado el acto, el hombre abordó un Peugeot 504 celeste ocupado por otros tres individuos y desapareció dejando a su víctima tirada de bruces a sus espaldas5. Varios transeúntes e incluso un pariente que salió a la calle alertado por los estampidos, corrieron a ayudarlo. Envuelto en sangre lo subieron a un automóvil que pasaba por el lugar y lo condujeron al Hospital Alvear, sito en Warnes 2630, donde fue derivado al quirófano para extraerle los proyectiles alojados en su cuerpo. El esfuerzo fue en vano porque ni bien ingresó en la sala, dejó de existir. Pocas horas después, el ERP-22 de Agosto se atribuyó la autoría del atentado argumentando, entre otras cosas, que Jordán Bruno Genta asesoraba doctrinaria y espiritualmente a los cuadros de la Triple A. Mal que le pese a los sectores progresistas, el sepelio de Genta fue multitudinario, lo mismo la misa de cuerpo presente que se rezó a las 16:15 en la parroquia de la Resurrección del Señor (Av. Corrientes y Dorrego). Como no podía ser de otra forma, el féretro, ubicado frente al Altar Mayor, se hallaba cubierto por una bandera argentina pero en lugar del Sol de Mayo tenía en su centro un dragón rojo con la leyenda “Falange Restauradora Nacionalista” y “Verdad, Jerarquía y Sacrificio”. Dijo el sacerdote oficiante en la oportunidad::

Jordán Bruno Genta ha caído por las balas asesinas en una época de barbarie.
Ha sido una muerte linda; el profesor tenía que morir así a lo grande; tenía que morir den la violencia. Porque su cátedra fue siempre violenta; porque la verdad es violenta.
A los ojos de Dios fue una muerte hermosa.

Finalizada la ceremonia, familiares y allegados tomaron el ataúd y lo condujeron hasta el vehículo fúnebre que muy lentamente inició la marcha hacia la Chacarita, precediendo una extensa columna de automóviles y personas a pie. La policía debió cortar el tránsito para facilitar el desplazamiento y prevenir incidentes que no se produjeron. Ya en la capilla de la necrópolis, las 200 personas que se encontraban en el lugar escucharon el responso y luego depositaron el cajón en su última morada. Una vez allí, hicieron uso de la palabra el Dr. Oscar Calzada López, el teniente coronel (RE) Julio César Padín, el comodoro (RE) Agustín Héctor de la Vega, el general (RE) Horacio Querol, el Dr. Luis Torres y Oscar Calzada López (h) quienes se refirieron a las virtudes heroicas del catedrático y condenaron el asesinato. A pedido de la familia se les exigió a los reporteros identificarse, indicar el medio al que pertenecían y no registrar imágenes. Finalizado el acto, alguien pronunció el nombre del extinto y el total de los presentes hizo el saludo fascista al tiempo que exclamaban: “¡Viva la muerte!”, “¡Viva la patria!”, “¡Viva Cristo Rey!”. Al caer la tarde, la agrupación Falange de Fe emitió un comunicado repudiando el “vandálico atentado perpetrado en la persona del profesor Jordán Bruno Genta”.
Céspedes y Álvarez Thomas. A metros de allí fue asesinado el profesor Genta
(Imagen: "La Nación")


Notas

1 El teniente coronel mas vivía en Hipólito Yrigoyen 3010, pleno barrio de Once.

2 Se trata del camino que conduce al Centro Atómico de Ezeiza.

3 Primero se establecieron en La Calera, luego en Biallet Massé y finalmente en Cosquín.

4 Tras la derrota de Caseros, Rosas buscó refugio en casa del cónsul británico y se fue a vivir a Inglaterra, al amparo de sus leyes. Falleció en la granja que alquilaba en las afueras de Southhampton, el 14 de marzo de 1977. Sus restos estuvieron sepultados en el cementerio de esa ciudad hasta el 1 de octubre de 1989 cuando fueron repatriados.

5 Inmediatamente detrás partió un Chevrolet 400 negro -o gris obscuro- que se hallaba estacionado sobre la avenida Álvarez Thomas, el cual actuaba de apoyo.

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