sábado, 17 de agosto de 2019

LA MUERTE DEL CORONEL IBARZÁBAL

LOS HECHOS DEL MES DE NOVIEMBRE

Los últimos meses del año mostraron un preocupante recrudecimiento de la violencia.
El mismo día en que fue asesinado el comisario Villar la policía halló un arsenal en una casa abandonada de Rivadavia 9070 y otro en una finca de Colegiales ubicada en Teodoro García 3160, entre Conde y Ramón Freire, donde además se estaba construyendo una cárcel del pueblo.
En el primer caso, los vecinos denunciaron un fuerte estallido en el interior del inmueble, cerca de las 5.45 p.m.
Pasadas las 6 p.m., llegó la policía hallando una mujer gravemente herida, la cual fue inmediatamente derivada a un centro asistencial. Durante la inspección, fueron hallados armas y explosivos por lo que fue necesaria la presencia del V Cuerpo de Vigilancia, la Brigada de Explosivos y la Guardia de Infantería para acordonar el área, desviar el tránsito e incautar el material.
En el segundo caso también se produjeron estallidos, hiriendo al personal policial cuando retiraba el material hacia el vehículo blindado. El operativo comenzó cerca de las 18 horas (6 p.m.) y finalizó pasadas las 20:30 (8.30 p.m.) cuando los expertos en explosivos terminaron de retirar los artefactos.
Antes de evacuar el inmueble, los terroristas habían instalado trampas “cazabobos”, llevándose todo el armamento que pudieron cargar. Al ingresar al inmueble de una planta, los agentes pudieron determinar que el mismo se hallaba completamente minado y por esa razón se adoptaron todos los recaudos para evitar accidentes. Aun así, cerca de las 8.30 p.m. el vecindario se vio sacudido por cuatro detonaciones que hicieron vibrar puertas y ventanas.


Siete efectivos resultaron heridos, el oficial inspector Derosa, el subinspector Alderino y el cabo Castro de la Brigada de Explosivos; los oficiales ayudantes Vidal y Borjas del Cuartel de Bomberos Nº 4, el sargento Slocar del Cuartel Nº 9 y el subcomisario Patti, jefe de zona, quienes fueron derivados al Hospital Churruca.
El mismo día fue volada la sede de Cronigar, oficina a su cargo la publicidad del diario “Crónica”. La explosión tuvo lugar en el tercer piso de Viamonte 1328, plena zona de Tribunales y también destrozó “La Casa del Fotógrafo”, conocido comercio que funcionaba en la planta baja. También hubo atentados dinamiteros en Mendoza (tres explosiones en distintos domicilios entre las 03:40 y las 05:30 de la madrugada) y Córdoba (una bomba colocada en las oficinas de la concesionaria de automóviles Oliva, Pinto & Cía., sita en Caraffa al 500).
El mismo día se supo que en Famaillá, provincia de Tucumán, murió el dirigente sindical Juan de la Cruz Olmos como consecuencia de una explosión provocada por un artefacto colocado en su vivienda.
La casa de Teodoro García 3160 donde fue hallado el arsenal
y la "cárcel del pueblo" en construcción
(Imagen: "La Nación")



Olmos se desempeñaba como secretario del sindicato de Obreros y Empleados Municipales de esa localidad y gozaba de gran estima entre sus allegados. Al momento del atentado se encontraba reposando junto a su familia; recibiendo sobre su cuerpo todo el efecto de la onda expansiva. Las heridas que recibió fueron en extremo graves de ahí su deceso en el Hospital Padilla de aquella ciudad, a poco de ser ingresado.
A las 7.30 a.m. fue secuestrado en Córdoba Gregorio “Goyo” Flores, ex dirigente de SITRAC-SITRAM, el sindicato de los trabajadores de Materfer y Cóncord, quien había estado detenido en Rawson y militaba en esos momentos en el FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo).
Según su versión, una decena de individuos descendieron de dos automóviles, el primero de ellos un Rambler Classic y llamaron a la puerta de la vivienda que el ex sindicalista ocupaba con su madre en Villa Rivera Indarte. Los desconocidos se identificaron como policías y de manera brusca lo tomaron de un brazo y lo condujeron a uno de los rodados para perderse por las calles. Sin embargo nada le ocurrió, volvió a aparecer unos días después y continuó en la militancia hasta su fallecimiento el 10 de noviembre de 2011, en su provincia de nacimiento1.
El domingo por la mañana (3 de noviembre) fueron inhumados los restos del matrimonio Villar. Una multitud asistió al Salón Dorado del Departamento Central de Policía para rendir sus respetos y lo acompañó al cementerio de La Chacarita, destacando especialmente las máximas autoridades nacionales, entre ellas la presidente de la Nación.
Primero fue oficiada una misa en la Catedral Metropolitana a cargo de seis capellanes de la Policía Federal encabezados por el padre Carlos Gardella e inmediatamente después partió el cortejo hacia la necrópolis el cual, por sus dimensiones, fue digno de equiparar con los de otras personalidades de la historia reciente. Su paso fue seguido y saludado por la población -cosa que hoy se intenta ocultar- y sus exequias en el Panteón Policial resultaron vivamente emotivas. Aun no se había producido el divorcio entre la sociedad y sus Fuerzas Armadas y la gente expresaba abiertamente su respeto y admiración por ellas.
María Estela Martínez de Perón llegó al edificio de la calle Moreno a las 09:57 a.m., como de costumbre acompañada por José López Rega. Los recibió el secretario general de la Policía, comisario general Alfredo Deriú, quien los condujo personalmente hasta la capilla ardiente donde la jefa del Ejecutivo estrechó en un abrazo a la madre de Villar y a sus hijas para luego escuchar el responso a cargo del padre Gardella.
Permaneció allí hasta las 10:24, momentos en que se retiró junto a su eterna sombra, siendo acompañada hasta la puerta por Raúl Lastiri, Margaride y Deriú.
Veinte minutos después partió el cortejo. Comisarios generales en actividad tomaron el cajón de Villar y lo condujeron hasta la salida en tanto amigos y familiares hacían lo propio con el de la esposa a través de la doble hilera formada por el cuerpo de guardia. Salieron a la calle por Moreno 1580 en tanto el clarín tocaba acordes fúnebres desde el patio principal del edificio.
Los cajones fueron colocados en los coches fúnebres y minutos después la columna se puso en marcha precedida por una decena de patrulleros y veintidós motocicletas de la Brigada Blanca de la Policía Federal y la sección Cóndor de su par bonaerense, éstos últimos flanqueando los vehículos.
Detrás de los furgones que transportaban los féretros seguían dieciocho coches de la funeraria portando 215 ofrendas y tras ellos otros quince llevando a los deudos. En los dos primeros viajaban las hijas del matrimonio, Mercedes Villar de Horvilleur y Susana Villar de Torreta, sus esposos y los padres.
María Estela Martínez de Perón escucha el responso del padre
Carlos Gardella en el Salón Dorado del Departamento de Policía
(Imagen: "La Nación")



El cortejo avanzó lentamente a través de Moreno, Virrey Cevallos, Belgrano, Diagonal Sur, Hipólito Yrigoyen, Balcarce y Rivadavia arribando finalmente a la Catedral, donde se detuvo a las 11:13.
En el atrio esperaba formado el cuerpo de cadetes de la Escuela “Ramón L. Falcón” con su bandera y su banda en tanto desde la plaza el público seguía de cerca las vicisitudes, contenido por las vallas colocadas ex profeso para la ocasión. Vivas al comisario, a la policía y las fuerzas de seguridad partieron de decenas de gargantas lo mismo expresiones de repudio hacia el terrorismo asesino y sus cómplices.
Los féretros ingresaron al templo al son de la Marcha Fúnebre de Chopin. En el interior esperaban ministros, secretarios, legisladores, representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad así como de instituciones en general.
En los bancos delanteros fueron ubicados los padres del comisario, Emilio Villar y Carmen García, sus hijas, sus yernos y demás familiares. Un oficial de la Federal leyó la Carta del Apóstol San Pablo a los Cristianos de Corinto y acto seguido comenzó la ceremonia a cargo del padre Gardella.
Concluida la misma, el cortejo partió nuevamente con destino a la Chacarita (12:05), tomando por Rivadavia, 9 de Julio, Córdoba y Federico Lacroze hasta la entrada principal de la necrópolis. Desde los edificios y las veredas, la gente arrojaba claveles y rosas en tanto se persignaba y saludaba con sus pañuelos en alto.
Pueden sonar extrañas estas afirmaciones; el hecho de que una verdadera multitud se haya congregado para despedir a un comisario resulta difícil de entender hoy en día más porque la posteridad se ha ocupado de ocultar estos hechos pero como hemos dicho anteriormente, por entonces la población aun sentía respeto por sus fuerzas de seguridad y rechazaba el accionar subversivo.
Como era día de los Fieles Difuntos, se esperaba la presencia de mucha gente para honrar a sus muertos. Por esa razón, se adoptaron severas medidas de seguridad tendientes a despejar el área hasta que la ceremonia finalizase. El tránsito fue interrumpido entre las avenidas Federico Lacroze, Corrientes, Triunvirato y Jorge Newbery y se prohibió la circulación en inmediaciones del Panteón Policial.
La Guardia de Honor, integrada por una treintena de motociclistas, la banda y los estandartes (incluyendo la Bandera Nacional) aguardaban formadas en el peristilo; carros de asalto y ómnibus policiales vigilaban en las esquinas, especialmente frente a la estación Federico Lacroze -terminal del Ferrocarril Urquiza-, la administración del cementerio y Av. Forest.
El cortejo llegó a las 12:40. Los cajones fueron bajados y conducidos hasta el interior del camposanto a través de un cordón formado por los cadetes de la Escuela de Policía. Mientras subían las escalinatas, el público arrojó más flores al tiempo que pronunciaba el nombre del comisario y entonaba estribillos.
En horas de la mañana, más precisamente a las 6.30, efectivos de la comisaría 46ª que se desplazaban en un patrullero dieron con el cuerpo sin vida de un joven de aproximadamente 25 años, ejecutado de un disparo de escopeta a la altura de la nuca. El cadáver se hallaba tirado en un terreno del barrio de emergencia Saldías, cerca de la estación del mismo nombre y presentaba un orificio de salida a la altura del abdomen. Vestía pantalones azules tipo jeans, remera celeste, cinturón de cuero negro y mocasines del mismo tono. Al ser examinado no se le encontró documentación que pudiese establecer su identidad por lo que fue necesario esperar la autopsia para obtener algún dato.
Como resultado de la misma, se puso establecer que las balas que habían acabado con el desconocido pertenecían a escopetas Itaka y que le habían disparado de muy corta distancia.
El cortejo con los restos del comisario Villar y su esposa avanza por Av. Federico Lacroze.
La ciudadanía se agolpa en las veredas para verlo pasar y lanzarle flores
(Imagen: "La Nación")



La investigación destinada a esclarecer la muerte de Villar comenzó en el momento mismo de su denuncia. Según informa la prensa de la época, las pesquisas se orientaron en dos direcciones, la primera, tratando de establecer el movimiento de personas en torno al crucero en los últimos días y la segunda para determinar el mecanismo por el cual fue volado.
Lo primero que se hizo fue reflotar el casco de la embarcación, tarea en la que trabajó personal especializado tanto de Prefectura como civil. El acceso al arroyo Rosquete fue cerrado, se acordonó la zona estableciéndose un perímetro de seguridad y se hizo una amplia inspección en busca de objetos que pudiesen orientar las pesquisas.
Los primeros indicios de que se había tratado de un atentado lo dieron dos bolsas de dormir y dos cañas de pescar descubiertas en la orilla opuesta al apostadero.
Los peritajes permitieron establecer que el estallido se produjo entre 15 y 20 minutos después de encendido el motor y que el componente constaba de un dispositivo de retardo accionado por control remoto o conectado a la batería de la nave a través de una mecha. 
Dado el estado en que quedó el cuerpo del comisario (cercenado en varias partes), se creía que la bomba se hallaba debajo de la cabina, a la altura del timón, posiblemente conectada a la batería, de ahí las terribles mutilaciones que recibió su propietario.
El lunes 4 de noviembre Margaride asumió como nuevo jefe de la Policía Federal. Fue puesto en posesión del cargo a las 19 horas (7 p.m.) en el Salón Dorado, el mismo donde fuera velado su antecesor, luego de una reunión en la Casa de Gobierno a la que asistieron la presidente y los ministros del Interior, Defensa y Bienestar Social2.
Durante la ceremonia estuvieron presentes el Dr. Alberto Rocamora, los presidentes de la Cámara de Diputados y la Suprema Corte de Justicia, el intendente municipal de la ciudad de Buenos Aires, el director nacional de Gendarmería y representantes de las tres armas, así como de la Prefectura y la Policía Bonaerense.
Tras la lectura del decreto, el Dr. Rocamora pronunció unas palabras y al término de las mismas se hizo un minuto de silencio en memoria de Villar y su esposa.
Una vez finalizado el acto, Margaride hizo declaraciones a la prensa manifestando que la pérdida del comisario Alberto Villar no solo significaba la muerte de un jefe, sino la de un compañero de trabajo y amigo de muchos años en la institución. Aclaró que los titulares y jefes de reparticiones permanecerían en sus cargos y que se mantendrían los lineamientos establecidos por su antecesor3.
Al día siguiente, fue designado subjefe de la Federal el comisario general Alevi Elio Rossi. La ceremonia se realizó en el mismo lugar y a la misma hora, presidida en este caso por el comisario Margaride, hallándose presentes los ex comisarios Miguel Gamboa y Nicolás Rodríguez, el director de la Gendarmería Alberto S. Cáceres y altos oficiales.
Ante ellos fue leído el decreto Nº 1315 del P.E. y luego hizo uso de la palabra el Dr. Héctor Miguel Millán, subsecretario de Asuntos Institucionales del Ministerio del Interior, quien puso en el cargo al nuevo funcionario.
Por entonces, las bandas subversivas amenazaron con atentar contra los establecimientos de enseñanza primarios y secundarios. El anuncio tendía a generar pánico e incrementar el clima de incertidumbre que vivía el país. Este autor recuerda personal de civil custodiando el colegio de San Fernando al que concurría, lo mismo en todos los establecimientos de la zona.
La primera señal de que los subversivos hablaban en serio tuvo lugar el lunes 4 de noviembre cuando en la Capital Federal y Ciudadela fueron secuestrados dos alumnos de ocho y nueve años de edad en momentos en que se dirigían a sus respectivas escuelas. Los pequeños fueron levantados por varios desconocidos en plena vía pública y mantenidos cautivos en sitios apartados.
Al ser liberados, se les indicó no dirigirse a sus hogares sino a los establecimientos de enseñanza donde estudiaban, para indicarles a sus autoridades que los cerrasen hasta nueva orden.
En vista de ello, el gobierno adoptó medidas en sintonía con el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y las respectivas policías nacionales y provinciales a efectos de resguardar la integridad física del alumnado. Lo hizo a través del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, informando que por expresa disposición del Poder Ejecutivo Nacional las Fuerzas Armadas "...contribuirían a proporcionar el grado de seguridad que permita la normal finalización del año lectivo en todos los niveles secundarios y primarios". La medida regía en la Capital Federal y las zonas aledañas del Gran Buenos Aires.
De manera inmediata, el Comando en Jefe del Ejército impartió instrucciones movilizando a efectivos del 1º Cuerpo en tanto la Armada y la Fuerza Aérea hicieron lo propio con oficiales y tropas de sus bases metropolitanas.
Versiones que corrieron en esos días dando cuenta de colegiales muertos a tiros por guerrilleros carecen por completo de sustento

La tarde del 4 de noviembre el cuerpo forense de la Policía Federal logró identificar el cadáver hallado en un terreno próximo a la estación Saldías, en la zona de Retiro. Se trataba de Juan Carlos Nievas, obrero de la empresa Nestlé, quien militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y se desempeñaba como activista gremial. El mismo día de su asesinato, la Triple A también secuestró a Rubén Darío Boussas, joven de 20 años, ex alumno del Colegio Comercial de Ramos Mejía y militante de la Juventud Socialista de Avanzada, uno de los brazos del PST.
Boussas fue sacado de su casa y trasladado en un auto escoltado hasta un descampado de Villa Soldati, donde lo ejecutaron de varios disparos.
Era previsible que la Triple A y las organizaciones de ultraderecha buscarían venganza y eso estaba sucediendo.
César Arturo Robles
Urquiza
En horas de la noche la agrupación parapolicial hizo lo propio con César Arturo Robles Urquiza, dirigente del comité cordobés de la misma agrupación, quien había viajado a Buenos Aires para asistir al Segundo Congreso Nacional del PST que se iba a realizar en el Teatro San Martín de Av. Corrientes, el sábado 2 de noviembre.
Debido al clima imperante por el asesinato de Villar, la conducción creyó prudente trasladar la convención a su local partidario en la calle 24 de Noviembre 225, donde la misma sesionó hasta las primeras horas de la tarde.
La noche del 3 de noviembre Robles Urquiza debía abordar un avión con destino a Córdoba pero como no lo alcanzó, decidió pasar la noche en el departamento de un familiar, en el barrio de Caballito, a donde nunca llegó.
Dos vehículos lo interceptaron cuando caminaba por la calle, sus ocupantes lo obligaron a abordar uno de ellos y lo condujeron hasta un lugar a pocas cuadras de allí, cerca de la estación Primera Junta, donde lo fusilaron sin misericordia. Era el séptimo militante del PST que caía acribillado.
Juan Carlos Coral dejó en claro su indignación durante la conferencia de prensa que brindó después del velatorio de Robles, acusando al gobierno de desentenderse de la violencia que azotaba al país4.
-Es necesaria la constitución de una comisión integrada en el Parlamento para investigar estos hechos ya que el gobierno se manifestó impotente para su esclarecimiento [el crimen de Robles] según expresiones de la presidente de la Nación. El Partido Socialista de los Trabajadores solicitará una reunión de los nueve partidos opositores para organizar una movilización y actos con todos los sectores que han repudiado la violencia. Si el gobierno no detiene la escalada de violencia esta situación culminará en un golpe de Estado.
Y luego amenazó con tomar las armas y pasar a la clandestinidad:
-El gobierno parece estar empujando a los partidos combativos hacia la ilegalidad, sobre todo a los trabajadores que resisten el Pacto Social y denuncian a los dirigentes gremiales burócratas. Hasta ahora han asesinado a siete de nuestros militantes. En ese sentido, he solicitado una audiencia con la presidente para pedir garantías para la gente de nuestro partido y el desempeño de la actividad política.
Dada la situación imperante, el miércoles 6 la presidente firmó un decreto por medio del cual se decretaba el estado de sitio en todo el país. Lo hizo a las 16:25 (4.24 p.m.) tras la reunión que mantuvo con su gabinete y los comandantes de las tres armas en su despacho de la Casa de Gobierno.
Finalizado el encuentro, el Dr. Rocamora comunicó la decisión en la sala de periodistas, medida fundamentada en los hechos y amenazas que se venían sucediendo en los últimos tiempos. Lo hizo acompañado por sus pares de Defensa (Adolfo Savino) y Prensa (José María Villone), aclarando que la medida no contemplaba un plazo de tiempo y contaba con el apoyo de las Fuerzas Armadas.
-La policía ha tomado los recaudos necesarios para garantizar la seguridad de maestros y alumnos. En lo que respecta al período de clases de la escuela primera, el mismo no será reducido. Con respecto a las amenazas a establecimientos educacionales no se ha registrado ningún hecho específico pero no queremos llorar antes de actuar.
Al ser requerido sobre la medida, Rocamora expresó:
-La generalización de los ataques terroristas, que repugnan a los sentimientos del pueblo argentino sin distinción alguna, promueven la necesidad de ordenar todas las formas de defensa y de represión contra nuevas manifestaciones de violencia.
El estado de sitio es un recurso de carácter excepcional que la Constitución Nacional prevé en su artículo 23 ante la existencia de una situación de conmoción interna o un ataque exterior. Durante el mismo, el jefe del Poder Ejecutivo puede arrestar a cualquier persona y ordenar su traslado a diferentes puntos del país pero no aplicar penas pues eso es competencia del Poder Judicial de la Nación.
Como para avalar los dichos del ministro, esa misma tarde (5 p.m.), varios vehículos se detuvieron en el kilómetro 3,5 de la Ruta 197 (esquina Benito Lynch), en los Troncos del Talar y se apoderaron de la fábrica de carrocerías “El Detalle, donde además de unidades de transporte de pasajeros se construían vehículos militares.
Los incursores redujeron al personal de vigilancia y a varios operarios, dirigiéndose inmediatamente después a la playa del establecimiento donde rociaron de combustible inflamable a 18 transportes del Ejército para incendiarlos. Mientras llevaban a cabo la acción, varios de sus compañeros pintaban leyendas alusivas a las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) que de esa manera reaparecían en escena.
Doce de las unidades dañadas se hallaban carrozadas (se trataba de vehículos tipo ómnibus con chasis Mercedes Benz y motores 1114 de la misma marca) y las seis restantes eran camiones, los cuales, como los anteriores, fueron consumidos por las llamas.
Quince minutos después de su llegada, los subversivos regresaron a sus vehículos y se dieron a la fuga, algunos de ellos hacia el puente del río Reconquista distante 500 metros al este y el resto en dirección a la localidad de Gral. Pacheco.
Diez minutos después llegaron las primeras dotaciones de bomberos (Tigre y San Fernando), las cuales recién lograron sofocar los incendios dos horas después (7.30 p.m.). Junto a ellas hicieron lo propio móviles de la Unidad Regional de Tigre para iniciar las actuaciones correspondientes.
El ministro del Interior Alberto Rocamora anuncia el Estado de Sitio
en la argentina. Lo acompañan el ministro de Defensa Adolfo Savino
(izq.) y el secretario de Prensa y Difusión José María Villone (centro)
(Imagen: "La Nación")



La noticia más impactante de la jornada fue el asesinato del mayor Néstor Horacio López acaecido en la ciudad de Santa Fe en horas de la mañana (6.15 a.m.), cuando abandonaba su domicilio en el edificio monoblock de Av. General Paz 4350, acompañado por el soldado conscripto Oscar Alberto Salas, que se había adelantado para saludar a su superior (su compañero aguardaba sentado al volante).
La noche anterior, a las 23:00 horas (11 p.m.), un taxímetro Peugeot 504 se detuvo en la calle Pedro Zenteno, cerca de su intersección con Marcial Candioti y de él descendieron tres hombres y dos mujeres. Los sujetos caminaron hasta General Paz y después de cruzar las vías del Ferrocarril Belgrano doblaron la esquina e hicieron unos 20 metro hasta el edificio de dos pisos señalado con el número 4377, frente a la torre monoblock que se alzaba al otro lado de la avenida. Una vez en la puerta  uno de ellos oprimió el timbre del segundo piso, donde vivía Luis González Taborda y cuando su esposa bajó a abrir la puerta uno de los jóvenes la encañonó con su pistola calibre 11,25 obligándola a meterse adentro. Detrás suyo hizo lo propio una de las mujeres, seguida por el resto, quienes subieron presurosamente para encerrar la matrimonio en una de las habitaciones y a sus dos hijos en otra, cuando estos llegaron una hora y media después. Para entonces, los extremistas habían apagado las luces y amparados por la obscuridad efectuaron varias pruebas, apuntando con sus miras hacia el acceso de la torre.
Era su modus operandi; el ataque artero, a traición, cuando la víctima no espera el ataque y al no ver al enemigo está con la guardia baja.
Los hombres de armas acababan de salir a la calle cuando desde el piso superior la finca de enfrente partieron varios disparos que los tomaron por sorpresa.
Al verse blanco del ataque ambos retrocedieron mientras extraían sus pistolas con la intención de disparar. Pero fueron alcanzados antes de ponerse a cubierto cayendo sobre la acera mientras manaban sangre en abundancia.
Era evidente que los terroristas habían hecho trabajo previo de inteligencia porque la casa constituía un punto ideal para montar la posición y conocían los movimientos de su víctima al dedillo5.
Ya era de día cuando los transeúntes que pasaban por la zona recogieron a los heridos y los condujeron a sendos nosocomios, el mayor al Sanatorio Rivadavia y el soldado al Hospital Militar de Paraná. 
López falleció en el camino, poco antes de su ingreso; un paro cardio-respiratorio producto de la pérdida de sangre, fue la causa de su deceso. Salas quedó en observación con un cuadro severo aunque fue mostrando mejoría con el transcurso de las horas6.
La policía pudo determinar que el taxímetro utilizado por los asesinos fue el mismo empleado en el operativo contra el teniente primero Gambande, en octubre pasado.
Las pericias efectuadas por el personal especializado hallaron 17 impactos de bala frente al edificio donde vivía López. Al ser allanado el inmueble de Av. Gral. Paz 4377, los investigadores recorrieron cada uno de sus ambientes, en especial la terraza desde donde partieron los disparos y el sector trasero que daba a la calle Marcial Candioti. Un análisis efectuado a posteriori llevó a la conclusión de que los francotiradores huyeron hacia las vías y atravesaron los pastizales que se extendían más allá. En ese punto abordaron el taxi y una vez en él escaparon por Pedro Zenteno.
Mayor López
Mientras se efectuaban los peritajes se hizo presente el jefe del Liceo Militar “General Belgrano”, coronel José Salviati, acompañado por varios oficiales, quienes se interiorizaron de los pormenores del trágico suceso. El alto oficial recorrió la zona junto a sus pares de la policía y tras corroborar que se habían cumplido las disposiciones del Operativo 14 que establecía el enlace entre comandos de las distintas fuerzas, se retiró7.
El cuerpo del mayor López fue trasladado a la Capital Federal para ser velado en el Regimiento 1 de Patricios (Palermo). Su sepelio tuvo lugar a las 11 a.m. del día siguiente, en el Panteón Militar del Cementerio de la Chacarita, donde hicieron uso de la palabra el director de la Escuela Superior de Guerra, general de brigada Osvaldo René Azpitarte y el mayor Ángel A. Gabetta en nombre de sus camaradas. El Ministerio de Defensa dictó su ascenso post mortem al grado inmediato superior (teniente coronel) y dispuso un minuto de silencio en su memoria durante la exhibición de polo que se llevó a cabo en la cancha Nº 1 de Palermo esa misma tarde.
Tanto la policía como el Comando General del Ejército emitieron sus respectivos comunicados informando el hecho. El texto del segundo decía:

En el día de la fecha, en la ciudad de Santa Fe, siendo las 6.30 horas fue asesinado  el mayor de artillería D. Néstor Horacio López y herido el soldado Oscar Alberto Salas.
El atentado se produjo cuando salía de su domicilio para dirigirse al Liceo Militar General Belgrano, donde prestaba servicios. Los extremistas, que en la noche anterior habían  copado y ocupado un departamento frente al domicilio del Mayor López, abrieron fuego con FAL, pistola 11,25 mm y escopetas ITACA, huyendo posteriormente por los fondos del edificio.
El soldado recibió heridas de consideración; su estado evoluciona favorablemente.

Mientras tanto, la guerra continuaba en todo su dramatismo. El mismo día en que caía abatido el mayor López un comando subversivo sustrajo de los depósitos de la compañía minera Minetti Hnos., ubicados en el kilómetro 3 del camino a La Calera, Córdoba, 100 kilogramos de gelamón, 1000 metros de mechas simples y 100 de mechas con fulminantes. 
En la capital provincial, estalló una bomba de regular poder que causó destrozos en el domicilio del Dr. Edmundo Costamagna, ubicado en Duarte Quirós 52 y en Santa Fe fueron destruidos tres automóviles de sendos senadores provinciales.
En San Fernando del Valle de Catamarca explotaron otros dos artefactos en las viviendas del presidente de la Federación Gastronómica provincial, Dr. Maxzud Jorge Yadon (Zurita 670) y el gerente y a la vez secretario adjunto del Sindicato de Empleados Municipales, Arnaldo Oscar Núñez.
A la ola de crímenes revanchistas que siguieron al asesinato del comisario Villar, las bandas subversivas respondieron con más terror.
El 9 de diciembre tuvo lugar en Castelar un enfrentamiento en el que resultó víctima un custodio del subjefe de la Policía Federal.
El suceso tuvo lugar a las 7.30 a.m. frente al domicilio del comisario general Alevi Elio Rossi donde el sargento Joaquín Cazas, el agente Miguel Di Tullio y otro par de efectivos, montaban guardia en el interior de dos vehículos particulares, los primeros en un Chevrolet marrón claro, estacionado frente a la vivienda del oficial. Venían de integrar la custodia personal de Villar y tras el atentado que le costara la vida, reasignados al subjefe de la Federal junto a varios de sus compañeros. El segundo vehículo reforzaba la guardia unos metros detrás.
A la hora indicada, pasó junto a ellos una pick-up Chevrolet carrozada patente B-1077511 e inmediatamente después, llegó corriendo un joven quien les dijo a los policías que le acababan de robar el rodado.
Sin perder tiempo, Cazas y Di Tullio se lanzaron tras los delincuentes comprobando que los mismos eran tres, dos en la cabina y uno en la caja posterior.
La persecución se extendió primero a lo largo de la calle Santa Rosa y después por Gaona, donde los subversivos doblaron a gran velocidad. Superada la estación YPF que se encontraba en la esquina, la camioneta se introdujo en un camino de tierra que bordeaba el Parque Leloir y cien metros más adelante, frenaron. Los tres saltaron fuera con sus ametralladoras y escopetas ITACA y comenzaron a disparar.
Al ver la acción, los policías frenaron y echaron pie a tierra intentando repeler la agresión generando un nutrido intercambio de disparos que se fue tornando sostenido a medida que pasaban los minutos.
La camioneta en la que circulaban los terroristas que abatieron al sargento
Joaquín Cazas aparece abandonada en Gaona 1759, esquina Santa Rosa (Castelar)
(Imagen: "La Nación")



Concentrados en el enfrentamiento, los guardias del orden no se percataron de que a sus espaldas se detenía un Renault 12 azul metalizado cuyos dos ocupantes también se apearon para abrir fuego desde esa posición.
Di Tulio vio al sargento Cazas desprenderse de su ametralladora FAL y extraer su Browning 9 mm con la cual hirió en el abdomen a uno de los agresores, pero enseguida recibió un disparo en la espalda y cayó pesadamente sobre la calle, sin moverse.
Justo en ese momento al agente Di Tulio se le incrustó una bala en la rodilla derecha, por la cual comenzó a manar abundante sangre. Aun así, intentó seguir disparando pero en los breves segundos que les dio a los terroristas tras el impacto, estos cargaron al herido en el Renault y escaparon a gran velocidad, la camioneta pick-up con la luneta trasera hecha astillas.
El enfrentamiento fue presenciado desde la estación YPF por varias personas, entre ellas un sargento del destacamento La Cabaña de Villa Udaondo quien ante el temor de herir a sus compañeros (vestían todos de civil), no se atrevió a disparar. En lugar de ello corrió en esa dirección para apoyar a sus compañeros, comprobando al llegar que el sargento Cazas agonizaba.
Colocándose el arma en la cintura, tomó al suboficial por los brazos y lo subió a su auto para conducirlo a la clínica privada Santa Rosa, donde falleció.
Sargento J. Cazas
("La Nación")
Justo en ese momento, una llamada anónima advirtió a la policía que la camioneta utilizada por los subversivos se encontraba abandonada en Gaona 1759 (actual Presidente Perón 6759), en su intersección con Santa Rosa.
Hacia allí se dirigieron varios móviles policiales corroborando que la información era cierta. La pick-up se hallaba estacionada frente a un chalet cuyo frente se halaba cerrado por un cerco de ligustros y en su interior había una Brownning 9 mm con su número de serie limado, un revólver calibre 32 largo, explosivos y volantes pertenecientes al ERP y a otra organización subversiva8.
Según relató el agente Di Tulio, a Cazas se le trabó la ametralladora y por esa razón debió extraer su pistola reglamentaria, con la que hirió al terrorista.
Mientras se montaba un riguroso operativo de rastrillaje para cubrir todas las salidas (Ruta 7 hasta Moreno, los accesos a San Miguel, la Av. Vergara y la General Paz), los comisarios Margaride y Rossi se hicieron presentes en la clínica Santa Rosa para imponerse del estado de los heridos.
El sargento Cazas era correntino, había nacido el 15 de agosto de 1937 e ingresado en la Policía Federal el 16 de septiembre de 1962. Casado y padre de un hijo de 9 años, fue velado en el patio cubierto del Cuerpo de Guardia de Infantería con los honores correspondientes a los “caídos en cumplimiento del deber”. Ese mismo día, se dispuso su ascenso post-mortem al grado de sargento 1º.
En las primeras horas de la tarde (2.30 p.m.), la policía recibió una denuncia sobre una camioneta sospechosa, estacionada en Rivera Indarte 132 (Capital Federal), frente al domicilio del diputado nacional Héctor Sandler, quien se encontraba de viaje en Estados Unidos.
Cuando los patrulleros llegaron al lugar, pudieron comprobar que se trataba de una rural Ford Falcon chapa C-211517 en cuyo interior había un envoltorio sospechoso. Después de cortar el tránsito y la circulación peatonal, los agentes dieron parte a la Brigada de Explosivos, la cual se hizo presente a los pocos minutos con un camión blindado y cuatro efectivos.
Precisamente uno de ellos, el oficial inspector Guillermo Sañudo, manipulaba un detonante para desactivar el mecanismo cuando el mismo estalló, provocándole graves lesiones.
Rural Ford Falcon en la que se encontraba la bomba que hirió de gravedad
al oficial inspector Guillermo Sañudo de la Brigada de Explosivos
(Imagen: "La Nación")

El 12 de noviembre a las 8 p.m. fue abatido en San Nicolás de los Arroyos el teniente primero Roberto Carbajo del Batallón 101 de Ingenieros de Combate. Murió acribillado cuando llegaba a la casa de su suegro, el escribano Roberto Espinosa Viale, cuyo domicilio se encontraba situado en Belgrano y Guardias Nacionales. Cuatro desconocidos que aguardaban dentro de un Peugeot patente B-002255 amarillo estacionado en la segunda arteria mencionada se le acercaron y abrieron fuego desde corta distancia.
Carbajo descendía de su Ford Falcon patente B-1023659 mientras su esposa, María Inés lo esperaba parada en la vereda. Al verse blanco de los disparos intentó extraer su arma reglamentaria pero la premura del ataque no le permitió usarla; cayó sobre la calle cuan largo era en tanto los asesinos huían por Guardias Nacionales, desapareciendo por León Curuciaga9
El miércoles 20 de noviembre el país amaneció con una noticia escalofriante. Los titulares de los diarios así como las radios y los noticiosos daban cuenta de la infausta noticia del fusilamiento del teniente coronel Jorge Roberto Ibarzábal en momentos que se desplazaba cautivo en una camioneta adaptada como “cárcel del pueblo móvil”, escoltada por dos vehículos sedán.
El suceso tuvo lugar en Villa La Florida, más precisamente en un puesto de control vehicular situado en San Martín y Donato Álvarez de la localidad de San Francisco Solano, en el partido de Quilmes.
En horas de la tarde, cerca de las 7 p.m., personal policial a cargo del operativo le hizo señas a un convoy integrado por un Ford Falcon celeste patente B-185598, una camioneta Rastrojero Diesel chapa B-902614, cuya caja se encontraba cubierta por una lona y un Chevrolet 400 blanco que cerraba la formación.
Al ver el retén y a los agentes indicándoles detenerse, los conductores pisaron el acelerador al tiempo que sus acompañantes asomaban parte de sus cuerpos por las ventanillas para abrir fuego.
Repelida la agresión se inició una corta persecución que finalizó cuando un patrullero le cerró el paso a la Rastrojero y los ocupantes del Falcon se detuvieron para cambiar de transporte.
Al ver bloqueada su ruta, tres de los ocupantes de la pick-up saltaron fuera y echaron a correr, el que viajaba en la cajuela herido aunque tirando con su pistola.
Tte. Cnel Ibarzábal
("La Nación")
Para entonces, los ocupantes del Ford Falcon habían interceptado un Siam Di Tella bordó que pasaba por el lugar y luego de obligar a su propietario a descender, escaparon a toda prisa por una calle de tierra.
En cuanto al Chevrolet que avanzaba detrás, viendo la acción de los guardias del orden, su conductor aceleró bruscamente y también escapó al tiempo que sus ocupantes herían de varios disparos a uno de los uniformados.
Cuando la policía se aproximó a los vehículos detuvo a Sergio Gustavo Docovsky Naiberger, argentino de 23 años, nacido en la Capital Federal el 11 de enero de 1951, maestro mayor de obras y estudiante de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires. 
Tras reducir al subversivo, los efectivos procedieron a inspeccionar la camioneta y grande fue su sorpresa cuando en la parte posterior hallaron un estrecho cajón metálico con la tapa abierta y en su interior el cuerpo sin vida de un hombre bañado en sangre.
Según fuentes periodísticas, al verse cercado, Docovsky, quien se hallaba al volante de la Rastrojero, extrajo un arma, apuntó hacia la parte posterior y efectuó varios disparos, matando en el acto al cautivo. Inmediatamente después arrojó la pistola fuera y se bajó con las manos en alto, para entregarse sin resistencia.
El extenso comunicado que dio a conocer la Policía de la Provincia de Buenos Aires a la mañana siguiente no dice eso aunque deja entrever que el detenido pudo haber sido el autor material del homicidio.
Decía el mismo:

Ayer, a las 19, en la intersección de las calles Donato Álvarez y San Martín, de San Francisco Solano, partido de Quilmes, personal de esta policía efectuaba un operativo de interceptación de vehículos. Al aproximarse tres automotores que avanzaban en caravana, un Falcon color celeste chapa B 185.598, un Rastrojero Diesel patente B 902.614, caja cubierta con una lona, y un Chevrolet blanco, cuyas demás características no se lograron precisar, sus ocupantes sorpresivamente efectuaron disparos contra la policía al tiempo que iniciaban la fuga. Repelida la agresión se formalizó un tiroteo y en esas circunstancias otros efectivos reforzaron la los actuantes.
Del interior de la camioneta Rastrojero Diesel escaparon tres desconocidos; uno de ellos –presumiblemente herido- lo hizo por la parte trasera y luego de efectuar tres disparos con un arma de fuego. En tanto los ocupantes del Ford Falcon abordaron al conductor de un automóvil Siam color bordó, en el que continuaron la fuga, suponiéndose que uno de ellos también podría haber sido alcanzado por los disparos policiales. En cuanto al Chevrolet, prosiguió su huida, oportunidad en que resultó gravemente herido un agente, que fue ayudado de inmediato por el personal policial.
A 200 metros del lugar se procedió al secuestro de la referida camioneta Rastrojero Diesel, en cuya caja se halló un armario metálico y en su interior una persona del sexo masculino sin vida a consecuencia de disparos de arma de fuego de reciente data. Determinóse que se trataba del teniente coronel Jorge Roberto Ibarzábal, secuestrado en ocasión del atentado a la unidad militar de Azul por integrantes de una organización extremista.
Así mismo, en el vehículos e secuestraron las siguientes armas: una ametralladora marca Browning Machin Gun calibre 50 con dos cintas y 200 proyectiles intactos, un revólver calibre 38 largo, seis cápsulas servidas, un revólver Smith y Wesson Magnum con tres proyectiles intactos y tres cápsulas servidas, una carpa de campaña, un inodoro portátil, dos baldes de plástico, tres pantallas para reflectores, distintos elementos de comunicaciones y de sanidad, profusa documentación de la organización extremista declarada ilegal y una cédula de identidad expedida por la Policía Federal bajo el número 5.798.352 a nombre de Sergio Gustavo Docovsky, presumiblemente autor de los disparos contra el jefe militar.
En el interior del Ford Falcon secuestróse diverso material de sanidad, entre el cual se destaca una caja de instrumental quirúrgico, agujas hipodérmicas y ampollas con psicofármacos y anestésicos.  Posteriormente  hallóse abandonado el automóvil Siam color bordó que robaron los extremistas para alejarse.
Se ha procedido a la detención de Manuel Gómez y Tecla Castro quienes resultan parientes de Seferino Fernández, el que por documentación secuestrada sería propietario de la camioneta Rastrojero Diesel. En su domicilio se secuestró abundante documentación de ideología marxista y discos del Che Guevara.
Se prosigue la investigación, procurándose la captura del nombrado Fernández como así la identificación y detención de los demás implicados. Mientras tanto, se realiza un amplio operativo de rastrillaje en el área de la localidad de San Francisco Solano y la zona de influencia., a cargo de efectivos fuertemente pertrechados. En las actuaciones sumariales interviene el juez federal Dr. Armando Grau, habiéndose dispuesto el secreto de sumario. 
Según información extraoficial, minutos antes de ser liberado Ibarzábal recibió tres tiros en el pecho y uno en el rostro. Se hallaba encerrado en una estrecha caja metálica en deplorable estado físico y con signos de mala alimentación. Los automóviles de apoyo se hallaban fuertemente pertrechados y contaban con instrumental médico.
Todo parecía indicar que los operativos puestos en marcha tras el atentado contra el mayor Jaime Gimeno obligaron a los extremistas a extremar las medidas de seguridad, de ahí el abandono de sus casas operativas y los constantes desplazamientos intentando eludir el cada vez más estrecho cerco al que estaban siendo sometidos por las unidades regionales de Quilmes y Lanús.
En este sector de Villa la Florida, en San Francisco Solano se
produjo el choque con los terroristas y el asesinato de Ibarzábal
(Imagen: "La Nación")

Sabían que estaban a punto de ser descubiertos y en ese sentido, iniciaron la construcción de una “cárcel del pueblo móvil” –la Rastrojero Diesel– equipada con armamento pesado, municiones, instrumental quirúrgico, herramientas, medicinas y aquella suerte de sarcófago metálico en el que fue hallado el oficial cautivo.
El cuerpo del coronel Ibarzábal fue conducido a la morgue judicial de la Capital Federal donde el cuerpo de médicos forenses procedió a practicarle la autopsia.
De esa manera, se pudo establecer que al menos en el último tramo de su cautiverio había sido sometido a un verdadero calvario, un trato brutal que incluían una alimentación deficiente, duras condiciones de higiene y un encierro traumático.
El 20 de noviembre, mientras era velado en el Regimiento 1 de Infantería de Patricios, el ERP emitió un nuevo parte de guerra dando a conocer su propia versión de los hechos.

Al Pueblo

En el día de ayer, siendo las 19.30 aproximadamente, en el transcurso de un traslado de rutina del prisionero de guerra Teniente Coronel Ibarzábal, fue interceptado el vehículo en el que se lo transportaba, por un control caminero de las fuerzas represivas, en la intersección de las Avdas. San Martín y Donato Álvarez en San Francisco Solano, produciéndose un enfrentamiento que obligó a ajusticiar al prisionero.
En este hecho fue detenido un combatiente de nuestro Ejército, en perfectas condiciones físicas. Debemos señalar que en todo momento, nuestra organización procuró preservar la vida del detenido, teniendo en cuenta los principios humanitarios y las leyes internacionales [¿?]; esta actitud ha sido demostrada permanentemente a través del trato que se le dio al Teniente Coronel Ibarzábal, al igual que a otros detenidos.
Sin embargo, no ha sido igual el tratamiento que han recibido nuestros combatientes al caer en manos de las fuerzas contrarrevolucionarias, llegando estas al extremo de asesinar fríamente a 16 combatientes en Catamarca, llevando adelante el criterio de no tomar prisioneros ni respetar sus vidas. Esta actitud sanguinaria de las FF.AA. ha obligado a nuestra organización a ejercer el derecho de represalia, resolviendo también, hasta tanto no se respete la vida de los detenidos, no tomar prisioneros.
El Teniente Coronel Ibarzábal, no había sido incluido en esta resolución por considerarse que había sido detenido con anterioridad a la misma, por lo tanto su “ejecución” en el transcurso del combate, es el resultado de la campaña represiva que el pueblo está padeciendo a través de las razzias, controles policiales, allanamientos y todo tipo de atropellos, con que el gobierno contrarrevolucionario de Isabel; López Rega, pretende acallar el creciente grito de Libertad  de nuestra clase obrera y nuestro pueblo.

¡NINGUNA TREGUA AL EJERCITO OPRESOR!
¡MUERA LA OFICIALIDAD DEL EJERCITO, PERRO GUARDIAN DEL IMPERIALISMO YANKI!
¡A VENCER O MORIR POR LA ARGENTINA!

Estado Mayor Regional Buenos Aires

EJERCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO - ERP

Era de no creer. Ibarzábal fue hallado en el interior de un féretro de metal oculto en la parte posterior de una camioneta, un espacio reducido donde apenas cabía su cuerpo; era trasladado de manera continua de un sitio a otro, se lo alimentaba mal, se hallaba en deplorable estado de salud e higiene, se lo remató a sangre fría estando completamente indefenso y sus captores hablaban de trato humanitario, de acuerdo a las leyes internacionales.
Sergio G. Docovsky
Su sepelio se llevó a cabo en el Panteón Militar del cementerio de la Chacarita, el 21 de noviembre a las 9.30 a.m., donde volvió a congregarse una verdadera multitud.
Estuvieron presentes el comandante en jefe del Ejército, teniente general Leandro N. Anaya; el jefe del Estado Mayor Conjunto, general de división Luis A. Betti; el comandante del 1º Cuerpo de Ejército, general de brigada Alberto Numa Laplane y sus iguales en el rango Francisco Rosas, Diego Urricarret, Carlos Dalla Tea, Carlos Guillermo Suárez Mason y Osvaldo René Azpitarte, uno de los oradores de la jornada, a quien siguió en el uso de la palabra el teniente coronel Juan Luis Coelho por sus compañeros de promoción.
Una delegación encabezada por el brigadier mayor Roberto Bortot representó a Fuerza Aérea en tanto la Armada, lo estuvo por los capitanes de navío Francisco Barcellandi, Héctor Presas y Dalberto Vázquez Salazar.
El cajón fue seguido por la muchedumbre silenciosa desde la entrada principal de la necrópolis hasta el lugar de su último reposo. La esposa y los hijos del teniente coronel avanzaban en primer lugar acompañados por el teniente general Anaya, quien llevaba de la mano al varón de 10 años.
El responso estuvo a cargo del capellán del Ejército, padre José Mensstrina e inmediatamente después tuvieron lugar las alocuciones10.
Ibarzábal había sido secuestrado diez meses atrás durante el intento de copamiento a la Guarnición Militar de Azul en el que perdieron la vida el coronel Camilo Arturo Gay y su esposa Nilda Cazaux. Había nacido en Juan José Paso, pequeño pueblo rural cercano a Pehuajó, el 28 de marzo de 1928, donde cursó sus primeros estudios.
Su ingreso en el Colegio Militar tuvo lugar el 1 de abril de 1947, graduándose como subteniente de artillería el 12 de diciembre de 1950.
Siendo capitán se inscribió en el curso de Abastecimiento General para oficiales de suministro de municiones que se dictaba en la Escuela USAR-CARIBE de Panamá, destino hacia el cual viajó en 1961. Al año siguiente ingresó en la Escuela Superior de Guerra y en 1967 fue ascendido a mayor. Con ese grado fue destinado al Regimiento de Artillería Motorizada 2 y al Grupo de Artillería de Defensa Aérea 141, período en el que se inscribió en los cursos de defensa antiaérea de la Escuela de Artillería.
A partir de 1968 comenzó a desempeñarse como oficial del Estado Mayor pasando al Comando en Jefe del Ejército tres años después.
Ya como teniente coronel realizó cursos de posgrado para oficiales de Estado Mayor y poco después fue asignado a la unidad militar de Azul. Casado con la señora Nélida Teresa de Agreda, era padre de tres hijos, dos niñas y un varón.
El teniente general Anaya junto al hijo de 10 años
del coronel Ibarzábal durante el sepelio
(Imagen: "Clarín")



El 21 de noviembre, pasadas las 09:45 a.m., María Estela Martínez de Perón recibió en su despacho a las hijas y yernos del asesinado comisario Alberto Villar11. Durante el encuentro, los visitantes departieron amablemente con la jefa de Estado y recibieron la Medalla de la Lealtad, que le iba a ser concedida al jefe policial en esos días 

Entre los hechos más destacados que tuvieron lugar en el último tramo del mes figuran el extraño ataque que sufrió Balbín en la ruta de Buenos Aires a La Plata, la noche del 21; el enfrentamiento en la Av. Patria de la capital cordobesa, donde fueron abatidos cuatro subversivos; las expresiones extremistas vertidas por el interventor de la Universidad de Buenos Aires, la aparición de dos cadáveres acribillados en la localidad de Garín y el inicio de las obras del Altar de la Patria, la megalómana obra de José López Rega, en el mismo sitio donde se intentó levantar el colosal sepulcro de Evita en los años cincuenta.
Con respecto al atentado contra el máximo dirigente de la UCR, el mismo tuvo lugar durante el viaje de regreso a su hogar, en momentos en que se desplazaba en su automóvil junto a su esposa y un policía retirado que se hallaba a cargo del volante12.
A mitad de camino, cuando atravesaban la localidad de Quilmes, su custodia personal que viajaba en un segundo rodado, advirtió la presencia de otros dos vehículos que se movían muy cerca de ellos, con varios desconocidos en su interior.
Al ver que se aproximaban amenazadoramente, el coche de los escoltas se le cruzó al que iba en primer lugar cerrándole repentinamente el paso. El conductor del otro auto perdió momentáneamente el control y se fue a la banquina, levantando una densa nube de polvo. 
En ese preciso instante, partieron varios disparos que fueron respondidos por el personal de seguridad. Justo ene se momento, llegó el vehículo que avanzaba detrás colocándose a modo de escudo entre sus compañeros y la custodia de Balbín. El enfrentamiento se intensificó y eso le permitió al primer auto retomar la ruta y emprender la retirada hacia la Capital Federal, seguido de cerca por el de sus secuaces (se presume que con algunos de sus ocupantes heridos).
El hecho llamó la atención de los investigadores porque nadie se adjudicó la autoría. Ese mismo día trascendió que el pasado lunes 18, el comisario Margaride se había reunido con Balbín y su gente para sugerirles la renovación de sus respectivas custodias y que éstos aceptaron. Eso dio pie a ciertas especulaciones en cuanto a un posible malestar entre elementos policiales dado que quienes tenían a su cargo la vida de los dirigentes eran personal retirado y eso podía desagradar a quienes se hallaban en actividad. Incluso se habló de “fuego amigo” es decir, un cruce entre agentes que no se reconocieron, algo frecuente en toda guerra.
Lo cierto es que la UCR prefirió no dar importancia al asunto y mantener las cosas como estaban. Conocida la novedad, la Policía Federal emitió un comunicado informando que los efectivos a cargo de la custodia del Dr. Balbín pertenecían a la repartición así como a su par de la provincia de Buenos Aires.

María Estela Martínez de Perón recibe a las hijas del comisario Villar
en la Casa Rosada. Detrás sus esposos
(Imagen: "La Nación")


En lo que respecta al combate en la ciudad de Córdoba, se produjo a las 5 a.m., en el Barrio Pueyrredón, a escasos metros de la Av. Patria. En esa ocasión, agentes que se encontraban en el interior de un patrullero notaron que un camión repartidor de productos lácteos era seguido por un automóvil sedán rojo que se desplazaba lentamente detrás, con cuatro sospechosos a bordo.
Radiada la novedad, comenzaron a seguirlos pero al llegar a la calle Rincón, los desconocidos giraron a la izquierda y aceleraron, tratando de darse a la fuga. Cuando el móvil policial se lanzó tras ellos, sus ocupantes notaron que el vehículo doblaba en la esquina y escapaba por Eufrasio Loza en dirección a Armenia.
Ya en esa calle, los subversivos intentaron regresar a Patria pero al verse cercados por nuevas unidades, saltaron fuera y parapetándose detrás de su auto abrieron fuego. Se generó entonces un violento intercambio de disparos que finalizó a los quince minutos con los cuatro desconocidos fueron abatidos.
Ese mismo día fueron detenidos Adrián Miguel Caseb y Oscar Cáceres, militantes del Movimiento Revolucionario “17 de Octubre” y se descubrió una vivienda en San Martín (Pirovano 185) con abundante literatura marxista en su interior.
El viernes 22 los diarios informaron que en la localidad de Garín fueron encontrados dos cadáveres acribillados pertenecientes a personas jóvenes del sexo masculino.
Una llamada anónima advirtió al destacamento policial de la localidad sobre la presencia de ambos cuerpos en un camino de tierra paralelo a la Ruta Panamericana, a la altura del kilómetro 37.
Apersonado el personal, constató que la información era cierta. Allí yacían los restos, rodeados de cápsulas servidas, uno de ellos luciendo camisa rosa, pullover azul, jeans del mismo tono y mocasines marrones sin medias y el otro pantalón claro, pullover rojo, zapatos de gamuza y calcetines.
Una primera inspección permitió determinar que ambos sujetos habían sido ejecutados ahí mismo, dos o tres horas antes -entre las 4 y las 5 de la mañana-, que presentaban orificios de bala calibre 45 en el pecho y uno de ellos otro sobre la oreja derecha.
Los cadáveres fueron cargados en una ambulancia y trasladados a la comisaría de Garín, donde al ser revisados, se les hallaron documentos que los identificaban como estudiantes y militantes de una organización sindical de izquierda


Finalmente, el sábado 23 de noviembre María Estela Martínez de Perón y José López Rega inauguraron los trabajos del monumental Altar de la Patria, obra faraónica que se pensaba levantar en el mismo sitio donde en 1955 se comenzó a construir el megalómano sepulcro de Eva Perón, el cual, como es sabido, no superó la etapa de los cimientos.
“Los argentinos debemos encarar la unión como requisito para la felicidad del pueblo”, dijo la presidenta una vez que el arzobispo coadjutor de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu, bendijera la piedra fundamental.
La ceremonia comenzó con las autoridades en el palco entonando las estrofas del Himno Nacional. Se hallaban junto a la mandataria y el ministro de Bienestar Social, su secretaria particular, Dolores Ayerbe, el edecán Tomás A. Medina, el secretario de Vivienda y Urbanismo, ingeniero Juan Carlos Basile y otras personalidades.
Acto seguido, la jefa de Estado se dirigió a las excavaciones para pronunciar palabras alusivas.
El Altar, como hemos dicho, se hallaba ubicado en el predio contiguo a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Av. Figueroa, Tagle y Austria. El edificio principal se iba a asentar sobre una plataforma elevada en forma de estrella, de 150 por 200 metros. Contaría con accesos peatonales por sus cuatro frentes y sendas escalinatas de mármol a través de las cuales se ingresaría a la nave central. Lo rodearían estanques, fuentes y jardines además de un cerco rematado en un gran pórtico. Veinticuatro arcos de 45 metros de altura, 5 por frente y 1 en cada esquina, se apoyaban sobre cuatro pilones esquineros que permitían la circulación conectando con los distintos pisos del edificio, cuya altura total desde el nivel de la plaza sería de 52,50 metros y desde su base 45 x 45 metros.


Maqueta del Altar de la Patria en lo que hoy es la Plaza de las Naciones Unidas

Cada núcleo contendría una escalera y un ascensor de alta velocidad a través de los cuales se llegaría a la gran terraza y su mirador. Lo más destacado sería el enorme ambiente central donde se erguiría el túmulo destinado a los restos del Soldado Desconocido. El mismo estaría circundado por un pasillo hacia el que darían las capillas destinadas a los héroes de la patria, cada una con capacidad para cinco féretros.
El acceso constaría de una gran antecámara de recepciones, sala para las autoridades y los servicios complementarios del complejo. Habría también tres subsuelos debajo de la plazoleta exterior destinados a depósitos, talleres y oficinas.
Para completar el proyecto, se pensaba descender el nivel de la Av. Figueroa Alcorta haciéndola pasar por debajo de la gran plaza elevada; la misma se bifurcaría antes de alcanzar el edificio y volvería a unirse una vez superado. Se construirían también playas de estacionamiento y otras dependencias destinadas a maestranza, mantenimiento y administración.
El frontispicio llevaría grabada la leyenda Hermanados en la gloria, vigilamos los destinos de la patria. Que nadie utilice nuestro recuerdo para desunir a los argentinos y los mármoles, el granito y todo el material sería de origen nacional.
La obras obligaron a demoler uno de los puentes de hormigón que atravesaba la avenida, en el mismo lugar donde hoy se encuentran la Floralis Genérica y el Canal ATC, actual Plaza de las Naciones Unidas13.
Poco después, la Secretaría de Vivienda y Urbanismo mandó colocar un gran cartel anunciando el inicio de los trabajos y el Consorcio de Empresas Argentinas otro en el que se leía "Obra: Altar de la Patria" pero ni bien comenzaron las excavaciones, los trabajadores se toparon con desagües cloacales, cables de electricidad y los cimientos del mausoleo de Evita que impidieron seguir adelante con la edificación14.
Por segunda vez el justicialismo anunciaba una obra titánica que no podría ni siquiera empezar; y tal vez haya sido mejor pues el esfuerzo hubiese resultado en vano. Los regímenes militares que se sucedieron en ambas oportunidades (1955 y 1976) habrían acabado por destruirlas, como lo hicieron con la magnífica residencia presidencial del barrio de Recoleta y las estatuas de la Fundación Eva Perón por el simple hecho de recordar al régimen depuesto.



Imágenes


La presidente de la Nación saluda a la madre de Villar
(Imagen: "La Nación")



El cortejo se detiene frente al Panteón Policial
(Imagen: "La Nación")


El comisario Luis Margaride (izq.), Héctor Miguel Millán y el
comisario retirado Miguel Gamboa hacen uso de la palabra
(Imagen: "La Nación")


El local de La Casa del Fotógrafo ha quedado completamente
destrozado luego del atentado explosivo contra la firma Cronigar
en la zona de Tribunales, pleno centro porteño
(Imagen: "La Nación")

El comisario Margaride asume como nuevo jefe de la Policía Federal
(Imagen: "La Nación")

Alevi Elio Rossi es el nuevo subjefe de la Federal
(Imagen: "La Nación")

Custodia en las escuelas, en este caso la "Guido y Spano" de Ramón L. Falcón 4801
Capital Federal. A fines de 1974 el ERP amenazó con atentar contra alumnos y
establecimientos
(Imagen: "La Nación")

El general de brigada Osvaldo René Azpitarte hace uso de la palabra
frente al Panteón Militar durante el sepelio del mayor Néstor H. López
(Imagen: "La Nación")
El vecino señala el lugar donde cayó abatido el sargento Cazas
(Imagen: "La Nación")

El cajón con los restos del sargento Joaquín Cazas ingresan
a la iglesia para su responso
(Imagen: "La Nación")


El teniente general Leandro N. Anaya acompaña en el dolor
al pequeño hijo del teniente coronel Ibarzábal

El general Azpitarte habla frente al Panteón Militar
durante el sepelio del teniente coronel Ibarzábal
(Imagen: "La Nación")

Sector de la Universidad de Salta volado por el atentado explosivo
(Imagen: "La Nación")
Monseñor Juan Carlos Aramburu, arzobispo emérito
de Buenos Aires bendice la piedra fundamental del Altar de la Patria.
El justicialismo vuelve a anunciar una mega construcción que como en
1955, en el mismo lugar, ni siquiera podrá comenzar
(Imagen: "La Nación")

Otra imagen del Altar de la Patria con la Av. Figueroa Alcorta
pasándole debajo. El Nº 1 señala la estación Retiro, el 2 la
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, el 3 la Biblioteca
Nacional, el 4, edificio del Automóvil Club Argentino y el
5, la Embajada de la República de Chile.


Isabel Perón, José López Rega y el arquitecto autor del proyecto
(a la derecha) escuchan al ingeniero Juan Carlos Basile secretario
de Vivienda y Urbanismo de la Nación 
A apenas dos carteles y unas pocas excavaciones se reducen las obras
del faraónico Altar de la Patria
(Imagen: "Gente y la actualidad")


Notas
1 Por lo confuso del hecho hubo quienes creyeron que jamás existió la detención y que todo fue un ardid para llamar la atención o encubrir algo pues ningún militante trotskysta que desaparecía en esos años volvía a aparecer.
2 La reunión comenzó a las 12:05 y finalizó a las 13:15. A la misma se incorporó Margaride, quien fue impuesto de la decisión por la misma “Isabel” Perón.
3 Al igual que el comisario Villar, Luis Margaride era porteño. Había nacido en Buenos Aires el 18 de enero de 1913 y tras egresar como cadete de la Escuela de Policía “Cnel. Ramón N. Falcón” (1933) cumplió servicios en diferentes comisarías hasta alcanzar el grado de subcomisario (19 de noviembre de 1954). Tres años después fue ascendido (enero de 1957) tomando a su cargo sucesivamente la comisaría 44ª, 42ª y el Servicio de Alcaidías. El 31 de diciembre de 1960 fue designado comisario inspector y en esa condición fue jefe de la 5ª Circunscripción de Seguridad y de la Sección de Seguridad Personal de Investigaciones. Hallándose en disponibilidad, el 28 de enero de 1974 fue llamado al servicio activo con el grado de comisario mayor para ejercer como titular de la Superintendencia de Seguridad Federal primero y a partir del 10 de mayo, como subjefe de la fuerza, funciones en las que se encontraba empeñado cuando ocurrió el atentado que le costó la vida a Villar.
4 El velatorio se llevó a cabo en la sede del PST.
5 Los disparos se efectuaron desde una distancia de 40 metros
6 El mayor López había nacido en Hurlingham, al noroeste del Gran Buenos aires, el 17 de enero de 1932. En 1949 ingresó en el Colegio Militar de la Nación del que egresó con el grado de subteniente, para ser destinado al Grupo 6 de Artillería de Montaña (1953). Tras los cursos de especialización fue ascendido a teniente y asignado a la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo. Siendo teniente primero fue transferido al Grupo Mixto de Obuses de Artillería y finalizados los cursos en el Centro de Instrucción de Artillería, ascendido a capitán (1964), incorporándose al Comando de Instituciones Militares. En 1970 aprobó el curso básico de comando pasando luego al GADA 121 (Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea). En diciembre de 1972 fue promovido a mayor y con ese grado cumplía tareas como jefe de la Agrupación de Tropas en el Liceo Militar “General Belgrano”. Estaba casado con Nélida Ivis Vargas y era padre de tres hijos pequeños.
7 Una sección de perros siguió el rastro de los insurgentes.
7 Una sección de perros siguió el rastro de los insurgentes.
8 Al dar su versión, el comisario Alevi Rossi dijo que el auto de apoyo utilizado por los insurgentes era un Renault 4-L
9 Carbajo era padre de dos hijos, Sofía de 5 años y Aníbal de 2. Había nacido en Tostado, provincia de Santa Fe y egresado como subteniente del Colegio Militar en 1964.
10 En horas de la tarde, el ministro de Defensa firmó la resolución del Comando en Jefe del arma a la que pertenecía el occiso, disponiendo su ascenso al grado inmediato superior.
11 Los yernos del matrimonio asesinado eran Jorge A. Torreta y Juan Carlos Horvilleur.