Este artículo no vendrá nunca a la luz en la prensa nacional
Muy
estimado sí sí no no,
esta vez, mi carta va a tratar un tema que me preocupa mucho: “Inmigración, un juego sucio del mundialismo”, publicado en el n. 21 del 15 de diciembre de 2018.
Dicho
artículo, sobre la inmigración, es un artículo muy veraz,
magistral, chocante…: desgraciadamente dolorosísimo… y confieso,
estimado sí sí no no,
que, al leerlo, ¡me salían lágrimas de los ojos y me mordía los
labios por la rabia!
¿Y por qué? Pues, porque semejante artículo
candentísimo y que refleja una verdad inapelable… ¡ay de mí! es
leído (o ha sido leído) sólo por un “pusillus grex”,
como es el nuestro, verdaderos católicos, reducidos ya al mínimo,
mientras yo me preguntaba (y me pregunto) por qué semejante artículo
formidable – que podría abrir los ojos a una vastísima audiencia,
no es publicado TAMBIÉN (!)¡en
uno (o dos o algunos) diarios de la gran prensa nacional, como el
Corriere della
Sera
o La Stampa
o Il Mattino
o La Repubblica,
etc! Lo sé, sé que eso es como una fantasiosa utopía, ya que dicha
gran prensa nacional, sometida como está a las fuerzas ocultas de la
judeo-masonería, nunca
podría revelar al gran público ateo, agnóstico, indiferente y
estupidizado por la propaganda televisiva, un artículo como ese, que
arremete ferozmente contra toda la actual marcha del “buenismo
izquierdoso” de la así llamada “acogida” de los inmigrantes,
oscura, ciega e infame conspiración de las fuerzas masónicas (con
George Soros a la cabeza… ¡el llamado “filantrópico”!) para
deshacer completamente lo que queda de cristianismo en Europa –
después de la apostasía del rechazo a reconocer sus raíces
cristianas – con una invasión islámica sin precedentes, ¡en la
que no se habla nunca de “conversión”!
Y
después… estos señores que están en los supremos vértices de
las instituciones, ¡me vienen a hablar de “integración”!
Querría decirles a estos renegados (e incluyo también a muchos
“hombre de Iglesia” y de instituciones llamadas “católicas”):
“¿Pero de qué integración estáis parloteando, si, ante todo, no
os comprometéis a convertir esta masa de desesperados, islámicos en
su 99%, dispuestos – un mañana, cuando sean mayoría – a
desencadenar la guerra santa aquí en nuestra casa (véase el
discurso de Boumedienne de 1970 sobre las verdaderas intenciones de
las masas islámicas), imponiéndonos la ley del corán? ¿De qué
acogida habláis, miserables pretenciosos, si no sabéis ni siquiera
cómo hospedar
a estos centenares de miles de pobres que huyen de las barbaries en
que han vivido hasta ahora?”.
Concluyo:
el artículo en cuestión no
vendrá nunca a la luz
en la prensa nacional esclava, como es, de los grandes intereses del
mundialismo judeo-masónico (y lo siento mucho), pero si, por un
milagro,
esto tuviera lugar, ¿imaginas, estimado sí
sí no no,
el desbarajuste que provocaría en las diabólicas levas del poder
que hoy en día destruyen la Fe y el patrimonio cultural cristiano
actual (o de lo que ha quedado todavía)?
Disculpa
el desahogo y mi intromisión, pero no podía evitar manifestar mi
satisfacción por lo que usted, estimado sí
sí no no,
ha publicado.
¡Gracias por su hospitalidad y que Cristo reine!
Su afeccionado asociado.
Dr. L.
(Traducido por Marianus el eremita

