LA VERDAD BRUTAL, PERO HONESTA.-
Por Machocho Fernández
INTRODUCCIÓN NECESARIA
Por: SILVINA BATALLÁNEZ
El texto que sigue no es apto para almas sensibles que priorizan las formas por sobre el contenido importante;
Tampoco para quienes no soportan el lenguaje soez (soy una de
ellas, pero admiro a quienes lo utilizan con acierto en determinadas
ocasiones) o para quienes padecen de esa tensión tan proclive a generar
tumores que es la falta de humor. En mi opinión
es una expresión honestamente brutal sobre el problema de fondo en
torno al feminismo new age, el cual está muy lejos de ser una lucha en favor de los derechos de la mujer como creen quienes levantan su bandera.
Describe con maestría y sin vueltas la enfermedad psíquica que apremia a millones de hombres y mujeres;
carencia de salud que corroe el espíritu de quienes la padecen y que,
por supuesto, no son conscientes, pues si lo fueran no se prestarían a
esta
infamia donde se prestan a ser staff del más obsceno ridículo. El texto
va más allá de la lucha Pro aborto vs. Salvemos las Dos Vidas o pañuelos verdes vs pañuelos celestes.
Ahonda el tema desde el conocimiento de la psicología humana, tanto a
través
el estudio profundo de la ciencia de la mente, pero también desde la
más consciente experiencia mundana. El texto a continuación es una perla
para el ejercicio del pensamiento y la reflexión sobre un tema tan
espinoso.
LA VERDAD BRUTAL, PERO HONESTA.
Por Machocho Fernández
"La
foto me la pasó una muy querida amiga, quien me pidió opinión. Quizás
la defraude, entiendo que esperaba algo más en clave de humor. Pero la
foto me disparó un poco para otro lado (aunque
algún chispazo de humor siempre hay): ¿Por qué lloran? ¿Por qué están
tan compungidas?
Observen,
están frente al Congreso, quizás sea porque está a punto de votarse la
expropiación de los bienes ingleses en la Argentina; o quizás, porque se
promulga la nacionalización de los
resortes estratégicos de la economía nacional.
Quizás,
pero no. ¿Es por la ILE entonces?, a ver…la ley de ILE puede, y de
hecho lo hace, generar controversias y hasta algún debate áspero. Pero
su posible aprobación o desaprobación ¿podría
movilizar así a estas dos chicas, representativas de tantas otras
miles?
No,
en absoluto. Ellas creen que sí, pero están equivocadas, lo de ellas es
un “saber no sabido”: lloran porque le están diciendo adiós a la
poronga. Así como lo escuchan. Es un duelo que
no saben que empezaron a transitar.
En efecto- al igual que el "muchacho mangina”
(*), el que persiguiendo la peregrina idea que
deconstruyéndose ante un grupo de pavotas va a poder ponerla- estas
chicas, después de
tanta militancia por el empoderamiento, tanta juntada con varones psicológicamente vaginizados, se fueron apartando de eso que sería tan natural que les gustara sin medias vueltas.
Porque
ni la “corrección política” ni la “voluntad política” ni la “realidad
discursiva” podrán nunca modificar lo que es estructurante en el ser
humano y que anida en esa “roca viva”, inaccesible
al lenguaje.
No se puede clausurar el estatus de “objeto de deseo”, no se puede. Y todas estas chicas, movidas
por la influencia de los movimientos lésbicos muy bien financiados y portadores de un resentimiento hacia lo masculino que tiene que ver con sus estructuras patológicas, quieren que el hombre no las tome como “objeto de deseo”, quieren clausurarlo por
ley. Mala noticia, es imposible.
Pero lo que sí logran
es promover una nueva generación de varones adocenados, incapaces de admitir que les encanta mirarles las tetas y el culo,
y también los ojos y la sonrisa y su forma de pensar (todo esto último
en proporciones significativamente menores a las tetas y
el culo), que mientras una chica les está hablando ellos están pensando
cómo debe ser garchando, en fin, lo que ha movido al mundo desde
tiempos inmemoriales.
Y
que también sucede en sentido inverso, cuando las chicas mensuran con
rápido escaneo si el otario que tienen enfrente sirve para algo más que
para hablar del Che Guevara en Bolivia, y
cuyos juicios suelen ser tan lapidarios como certeros.
Sin
querer, se alejan de la relación más intensa de todas, y aquí hablo
desde la clínica psicoanalítica: la más compleja, la más intensa,
la más rica simbólicamente de todas las relaciones es la heterosexual.
Por eso hoy
los varones vaginizados se retraen y huyen del hermoso y tortuoso desafío de emprender un camino junto a una mujer.
Hoy, el
varón neurótico se feminiza y termina en “esclavo mangina” o entablando
una relación homosexual, que le resulta más soportable. Insisto, la clínica, y el diván lo dicen.
Y
como marco de fondo, la disolución de las grandes identidades, su
fragmentación en pequeñas porciones a las que se pretende “visibilizar”.
El marco de lo privado es inviolable, y mi goce es mío.
Lo que no puedo pretender es que el Estado me lo subvencione y
que se condicione a la mayoría a adaptarse al mundo de un gordo con
tetitas como ese de Telefe o de un paraguayo con tararira como Flor.
Eso sí que no.
Gocen, como puedan y les dé el cuero. Pero no hagan de su goce una cuestión de Estado.
No
son estas las minorías que sufren en nuestro país y en el mundo. Hay
dos mil millones de “inservibles” en el planeta, esto es, humanos que no
pueden producir ni consumir. Hay en Argentina
40% de niños en la miseria.
Entonces ¿de qué minorías padecientes nos hablan?"
(*)
Un marica o mangina es un hombre demasculinizado que se subyuga y
provee a las mujeres, no tiene el valor de decirle “NO” a la mujeres. Se
siente apenado
de su sexualidad y a menudo condena a otros hombres en nombre de las
mujeres.
Non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini tuo da gloriam.
