miércoles, 5 de junio de 2019

LA VERDAD BRUTAL, PERO HONESTA.-



LA VERDAD BRUTAL, PERO HONESTA.- 

Por Machocho Fernández



 INTRODUCCIÓN NECESARIA



Por: SILVINA BATALLÁNEZ

 
El texto que sigue no es apto para almas sensibles que priorizan las formas por sobre el contenido importante;  Tampoco para quienes no soportan el lenguaje soez (soy una de ellas, pero admiro a quienes lo utilizan con acierto en determinadas ocasiones) o para quienes padecen de esa tensión tan proclive a generar tumores que es la falta de humor. En mi opinión es una expresión honestamente brutal sobre el problema de fondo en torno al feminismo new age, el cual está muy lejos de ser una lucha en favor de los derechos de la mujer como creen quienes levantan su bandera. Describe con maestría y sin vueltas la enfermedad psíquica que apremia a millones de hombres y mujeres; carencia de salud que corroe el espíritu de quienes la padecen y que, por supuesto, no son conscientes, pues si lo fueran no se prestarían a esta infamia donde se prestan a ser staff del más obsceno ridículo. El texto va más allá de la lucha Pro aborto vs. Salvemos las Dos Vidas o pañuelos verdes vs pañuelos celestes. 


Ahonda el tema desde el conocimiento de la psicología humana, tanto a través el estudio profundo de la ciencia de la mente, pero también desde la más consciente experiencia mundana. El texto a continuación es una perla para el ejercicio del pensamiento y la reflexión sobre un tema tan espinoso.




LA VERDAD BRUTAL, PERO HONESTA.

Por Machocho Fernández


"La foto me la pasó una muy querida amiga, quien me pidió opinión. Quizás la defraude, entiendo que esperaba algo más en clave de humor. Pero la foto me disparó un poco para otro lado (aunque algún chispazo de humor siempre hay): ¿Por qué lloran? ¿Por qué están tan compungidas?

Observen, están frente al Congreso, quizás sea porque está a punto de votarse la expropiación de los bienes ingleses en la Argentina; o quizás, porque se promulga la nacionalización de los resortes estratégicos de la economía nacional.

Quizás, pero no. ¿Es por la ILE entonces?, a ver…la ley de ILE puede, y de hecho lo hace, generar controversias y hasta algún debate áspero. Pero su posible aprobación o desaprobación ¿podría movilizar así a estas dos chicas, representativas de tantas otras miles?
No, en absoluto. Ellas creen que sí, pero están equivocadas, lo de ellas es un “saber no sabido”: lloran porque le están diciendo adiós a la poronga. Así como lo escuchan. Es un duelo que no saben que empezaron a transitar.
En efecto- al igual que el "muchacho mangina” (*), el que persiguiendo la peregrina idea que deconstruyéndose ante un grupo de pavotas va a poder ponerla- estas chicas, después de tanta militancia por el empoderamiento, tanta juntada con varones psicológicamente vaginizados, se fueron apartando de eso que sería tan natural que les gustara sin medias vueltas.
Porque ni la “corrección política” ni la “voluntad política” ni la “realidad discursiva” podrán nunca modificar lo que es estructurante en el ser humano y que anida en esa “roca viva”, inaccesible al lenguaje.
No se puede clausurar el estatus de “objeto de deseo”, no se puede. Y todas estas chicas, movidas por la influencia de los movimientos lésbicos muy bien financiados y portadores de un resentimiento hacia lo masculino que tiene que ver con sus estructuras patológicas, quieren que el hombre no las tome como “objeto de deseo”, quieren clausurarlo por ley. Mala noticia, es imposible.
Pero lo que sí logran es promover una nueva generación de varones adocenados, incapaces de admitir que les encanta mirarles las tetas y el culo, y también los ojos y la sonrisa y su forma de pensar (todo esto último en proporciones significativamente menores a las tetas y el culo), que mientras una chica les está hablando ellos están pensando cómo debe ser garchando, en fin, lo que ha movido al mundo desde tiempos inmemoriales.
Y que también sucede en sentido inverso, cuando las chicas mensuran con rápido escaneo si el otario que tienen enfrente sirve para algo más que para hablar del Che Guevara en Bolivia, y cuyos juicios suelen ser tan lapidarios como certeros.
Sin querer, se alejan de la relación más intensa de todas, y aquí hablo desde la clínica psicoanalítica: la más compleja, la más intensa, la más rica simbólicamente de todas las relaciones es la heterosexual.
Por eso hoy los varones vaginizados se retraen y huyen del hermoso y tortuoso desafío de emprender un camino junto a una mujer.
Hoy, el varón neurótico se feminiza y termina en “esclavo mangina” o entablando una relación homosexual, que le resulta más soportable. Insisto, la clínica, y el diván lo dicen.
Y como marco de fondo, la disolución de las grandes identidades, su fragmentación en pequeñas porciones a las que se pretende “visibilizar”.
El marco de lo privado es inviolable, y mi goce es mío. Lo que no puedo pretender es que el Estado me lo subvencione y que se condicione a la mayoría a adaptarse al mundo de un gordo con tetitas como ese de Telefe o de un paraguayo con tararira como Flor.
Eso sí que no. Gocen, como puedan y les dé el cuero. Pero no hagan de su goce una cuestión de Estado.
No son estas las minorías que sufren en nuestro país y en el mundo. Hay dos mil millones de “inservibles” en el planeta, esto es, humanos que no pueden producir ni consumir. Hay en Argentina 40% de niños en la miseria.
Entonces ¿de qué minorías padecientes nos hablan?"
(*) Un marica o mangina es un hombre demasculinizado que se subyuga y provee a las mujeres, no tiene el valor de decirle “NO” a la mujeres. Se siente apenado de su sexualidad y a menudo condena a otros hombres en nombre de las mujeres.


Non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini tuo da gloriam.
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